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El mundo que Noé entró al salir del arca fue significativamente diferente al mundo que conocía antes. Dios le dio a Noé el mismo tipo el mandato que le dio a Adán en el principio de la creación (Génesis 1:28), ya que Noé esencialmente comenzó todo de nuevo. Así como Adán recibió instrucciones para comer, lo mismo ocurre con Noé. Sin embargo, ahora Noé recibe permiso para comer animales, permiso que a Adán no le fue dado; hasta donde se sabe. Tal vez esto se debía a que en la tierra había una menor productividad agrícola después de la inundación, debido a los cambios ecológicos, por lo que Dios le dio al hombre permiso para comer carne. Como el hombre ya comía animales, entonces Dios ayudó a los animales. Para su protección Dios puso en ellos el temor hacia la humanidad. Una vez más, presumiblemente antes de la inundación, el hombre tenía una relación completamente diferente con los animales. Dios no había puesto el miedo en los animales porque el hombre no los veía como un alimento. Si el caballo conociera su propia fuerza y la debilidad del miserable que sin piedad lo arrea y con látigo y aguijón lo oprime, con un golpe de su pata destruiría a su tirano poseedor. Pero mientras Dios le esconde estas cosas, su mente se impresiona con el temor de su dueño, de modo que es entrenado para ser utilizado en los fines más útiles e importantes.
Dios también le ordena a Noé que, si los animales se comen, debe haber un respeto apropiado por la sangre, que representa el principio de la vida en el animal (Levítico 17:11, 17:14 y Deuteronomio 12:23). La importancia de la idea de la sangre en la Biblia se muestra por la frecuencia con que la palabra se usa. Se usa 424 veces en 357 versículos diferentes (en la versión Reina Valera). Este respeto por la sangre no está basado en misticismos ni supersticiones, sino en que la sangre representa la vida del ser, tanto en los animales como en los hombres. Cuando la sangre es derramada, la vida es derramada.
De acuerdo con el mandato de Dios, cuando la sangre de un hombre es derramada tiene que haber una explicación por ello, porque a imagen de Dios es hecho el hombre. Debido a que el hombre está hecho a imagen de Dios, su vida es intrínsecamente valiosa y no se puede tomar sin dar cuenta a Dios. La vida es valiosa, cuando el asesinato se cometía la pena de muerte era la regla. En los idiomas originales de la Biblia se hace una distinción entre “matar” y “asesinar”. No todo el que mata es un asesino, porque hay casos en que existe justa causa para la muerte (la legítima defensa, la pena capital con el debido proceso legal, la muerte en una guerra justa). Hay otros casos en que la muerte es accidental. Esto es matar, pero no es un asesinato. La Biblia también enseña consistentemente que el castigo para los culpables es responsabilidad del gobierno humano en Romanos 13: 1-4, con el fin de frenar la depravación del hombre. También enseña qué la culpa del asesinato impune contamina la tierra (Números 35:31-34).
Para ver la fuerza del mandato de Dios, Él incluso requiere un ajuste de cuentas por la vida del hombre a cualquier bestia. Dios no tolera la matanza ilegal de cualquier tipo. Dios repite la orden de fructificar y multiplicar debido a que requería atención. La tierra necesariamente necesitaba repoblarse.
Dios no creyó que hizo algo mal o demasiado duro al inundar la tierra. Él hizo la promesa porque hizo cosas en el mundo después de la inundación para garantizar que las condiciones exactas de maldad del mundo anterior al diluvio nunca fueran, exactamente, duplicadas. Sin embargo, cuando las cosas vuelvan a ser similares a los días de Noé. Dios va a destruir la tierra, pero por el fuego, no por inundaciones. Este impresionante pacto fue hecho no solamente entre Dios y la humanidad, sino que Dios hizo la promesa a toda la creación, incluyendo a los animales y a la tierra misma. Debido a que la capa de vapor de agua se rompió en la inundación y el ciclo del agua de la tierra cambió después de la inundación, esta puede ser la primera aparición de un arcoíris. Dios usó el arcoíris como una señal para Noé y para todas las generaciones de que, Él sería fiel a su pacto. Cada vez que vemos un arcoíris, debemos recordar la fidelidad de Dios y cada una de sus promesas. Él aun dice que su pacto de paz con nosotros es tan seguro como su pacto con Noé y todas las generaciones.
La otra cita sobre un arcoíris en la Biblia se establece en el contexto de la gloria del trono de Dios y está en Ezequiel 1:28 y Apocalipsis 4:3 y 10:1. Es sorprendente ver a Dios, en su gloria, estableciendo tan cerca de sí mismo el recordatorio de su promesa al hombre. Dios no solamente ve el arcoíris sobre la tierra y recuerda el pacto; Él también mira el arcoíris que rodea su trono. Dios está comprometido a permanecer fiel a su pacto. El creyente se gloría en la soberanía de Dios, porque sabe que la soberanía de Dios está de su lado. Esto significa que ningún buen propósito de Dios en relación al creyente se dejará de hacer.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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