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Tenemos razones para creer que esto pasó en el primer año de la hambruna. No pasó mucho tiempo para que los grandes problemas del mundo encontraran su camino hacia la casa de Jacob. El hambre no solamente era un problema mundial; era un problema familiar para Jacob. Él posiblemente notó una extraña expresión entre los hermanos cuando Egipto es es mencionado, ya que los hermanos sabían que era probable que José haya sido vendido como esclavo allí. Los hermanos de José habían vivido con este terrible secreto durante 20 años. Nunca se habló de ello, pero nunca los dejó. Cualquier mención de José o de Egipto saca a relucir el sentimiento de culpa. Tenían que ser liberados del poder de este terrible secreto.

Como Jacob perdió a José unos 20 años atrás, vivía con el miedo constante de que algo también le sucedería a Benjamín —el otro hijo de su esposa favorita, Raquel. Él mantenía su mirada cercana y protectora sobre Benjamín. Manteniendo esta actitud, exigió que Benjamín se quedara con Él. A pesar de que tuvo 11 hijos, solo uno era el hijo de su amada esposa Raquel, y Jacob sentía que debía protegerlo.  ¡Si Jacob supiera! ¡Si tan solo pudiera confiar en la mano de Dios, que él no podía ver! De hecho, la única razón por la que hay víveres en Egipto para satisfacer sus necesidades es porque Dios envió a José por delante. Dios sabía lo que estaba haciendo. El hambre no es algo bueno, pero Dios la usó. Dios puede y hace uso del material necesario para lleguemos a hacer cosas que normalmente no haríamos. Normalmente, los hermanos nunca habrían ido a Egipto. Pero la necesidad los llevó allí. Ellos sabían que, en este tiempo de hambre, literalmente, sus vidas dependían de este funcionario egipcio. Por lo tanto, mostraron un gran respeto haciendo una reverencia.

Cuando ellos se presentan ante José, obviamente, esto le recuerda a José el sueño que tuvo unos 20 años antes, en el que sus hermanos se inclinaban ante él. Cuando los hermanos de José planearon el asesinato contra él y lo vendieron como esclavo tenían la intención específica de derrotar sus sueños. En lugar de eso, enviando a José a Egipto, proporcionaron la forma para que los sueños se cumplieran. La grande y gloriosa verdad de la providencia de Dios es que Él hace uso de las malas acciones del hombre hacia nosotros para lograr su buen plan. La maldad del hombre no tiene excusas, pero la sabiduría y bondad de Dios son mayores que la maldad del hombre. “Ciertamente la ira del hombre te alabará” (Salmo 76:10). José habló a través de un intérprete (todavía no quiere revelar que habla hebreo), no reveló su identidad a sus hermanos, sino que los trata con rudeza. José hizo esto guiado por el Espíritu Santo. Recuerda que se dijo de José en Génesis 41:38: “¿Acaso hallaremos otro hombre como este, en quién esté el Espíritu de Dios?”. Esto no fue venganza. Todo esto podía haber sido muy diferente, pero Dios lo planificó de este modo no solamente para salvarlos del hambre, sino para restituir debidamente la relación con José.

Él reconoció a sus hermanos en cuanto los vio; pero hizo como que no los conocía: En esto, José es otra figura de Jesús. Jesús ve quiénes somos mucho antes de que nosotros veamos quién es Él. Te reconoce —y aún te ama. José no estaba jugando con sus hermanos. Algunos comentaristas creen que, si hubiera sido por José, se habría revelado a sus hermanos en ese mismo momento. Pero Dios le recordó los sueños en su mente y lo guió a ser un instrumento para la corrección y restauración de sus hermanos.

A veces Dios puede y debe utilizar formas que pensamos que son muy duras para llamarnos a estar donde quiere que estemos. No debemos resistirnos nunca, porque es la dureza de nuestro corazón la que lo demanda. Cuando ellos dijeron: El otro ha desaparecido. Se trataba de una mentira y los hermanos lo sabían. Tenían muchas razones para creer que José no estaba muerto, pero vivía de un modo horrible en la esclavitud. Tal vez, se habían repetido la mentira a sí mismos con tanta frecuencia que la llegaron a creer. Decir que José estaba muerto no hizo que muriera. Decir que Jesús no estaba vivo no hizo que muriera. Jesús está vivo entre nosotros.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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