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José tenía treinta años cuando se presentó ante Faraón rey de Egipto. Si,
entendemos que más o menos estuvo tres años en la cárcel, debe haber
servido diez años en la casa de Potifar. Luego de esto salió de la presencia
de Faraón en el desempeño de sus deberes oficiales, y recorrió toda la tierra
de Egipto; supervisando a los superintendentes de cada distrito.
En los siete años de cosecha la tierra produjo abundantemente. Y José, a
través de sus subordinados, recogió toda la comida; es decir todas las
porciones impuestas de los siete años que hubo en la tierra de Egipto, y
atesoraron el alimento en las ciudades: hombres que traían grano a grandes
graneros aparecen en los monumentos en Beni-hassan, y almacenaban el
alimento del campo, que estaba alrededor de cada ciudad. José recogió o
amontonó tanto grano; como la arena del mar, como una imagen de gran
abundancia. Fue tanto así que hasta se dejó de contar, escribir, o llevar un
registro del número de fanegas; porque era imposible contarlo. En una
tumba en Eilethya se representa a un hombre cuyo trabajo evidentemente
era tener en cuenta el número de fanegas. Que otro hombre, actuando
debajo de él, mide. La inscripción es la siguiente: “El escritor o registrador de
bushels: Thutnofre”
José era un hombre joven para tener tal autoridad; pero ya había estado
en la escuela de Dios de profundización de confianza y desarrollo del
carácter por un largo tiempo. Fue vendido como esclavo a los 17 años de
edad. En todo momento siempre hizo lo correcto. Él realmente almacenó el
grano durante los siete años de abundancia. Esto era un importante desafío
logístico y contable. En esencia, José duplicó el impuesto en los siguientes
siete años.
Los dos hijos de José se les conoce por su nombre: Manasés, cuyo nombre
significa “olvido”. Esto se debió a que Dios hizo que José olvidara todo el
dolor y las pruebas anteriores de su vida. José no piensa en el momento de
el nacimiento de su hijo en sus relaciones con el reino teocrático, sino
simplemente en su conexión con la providencia dominante de Dios que
había sido tan claramente ilustrado en su elevación, de una posición de
oscuridad en Canaán a un honor de tanto prestigio en la tierra de los
Faraones.
Su segundo hijo es Efraín, que significa “doble fecundidad”, porque Dios hizo
fecundo a José en Egipto. Este lenguaje muestra que José no había olvidado
del todo,” todo su trabajo”. No podemos ser doblemente fructíferos hasta que también olvidemos. En su
libro El gran divorcio, C.S. Lewis describe el infierno como un lugar donde
nadie se olvida de nada, donde se recuerda cada momento, cada
intercambio de palabras crueles, cada mal, y nadie perdona nada. Pero en
el cielo todas estas cosas son olvidadas, porque todas las cosas son hechas
nuevas.
Los siete años de abundancia en la tierra de Egipto, acabaron. Y empezaron
a llegar los siete años de escasez,—el paralelo más completo con la
hambruna de José fue lo que ocurrió entre los años 1064-1071 A.D., en el
reinado de Fatimee Khaleefeh, El-Mustansir-bilh, cuando la gente comía
cadáveres y animales que morían por sí mismos; cuando un perro se vendía
por cinco, un gato por tres y una fanega de trigo por veinte denarios, según
José había dicho, lo cual confirma su carácter como profeta: y la escasez
estaba en todas las tierras;—es decir en todos los países colindantes, y
especialmente en Palestina; pero en toda la tierra de Egipto había pan.
José no se olvidó de la fe de sus padres a pesar de que él obtuvo la
prosperidad y la gloria en Egipto y tenía una esposa egipcia. Como muestra
de esto, a sus hijos se les dieron nombres hebreos, no egipcios.
Debido a la sabia preparación de José, Egipto se convirtió en una fuente de
abastecimiento para toda la región que experimenta esta hambre severa.
La gente de Canaán, incluyendo la familia de José, también sufría por esta
hambruna. Pero Dios hizo una sabia, aunque inesperada, provisión para ellos
al enviar a José por delante de la familia.
Y sabemos que todas las cosas obran para bien para aquellos que aman a
Dios, a aquellos que son llamados conforme a su propósito. José no tuvo este
pasaje a mano o escrito en una hoja, pero sí lo tenía en su corazón. Un
cristiano de hoy bien puede tenerlo en una hoja, pero no en el corazón.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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