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Aunque este sueño era de Dios, Dios usó figuras e imágenes que tenían sentido para el copero (una vid, uvas, y servirle el vino a faraón). En su sueño, el mayordomo se vio sirviendo al faraón de nuevo, restituido a su posición anterior. Hay aspectos de este sueño que no se podrían adivinar, tales como que las tres ramas representan tres días. La interpretación de José de este sueño vino de Dios, no de su propia sabiduría.
José fue lo suficientemente audaz para dar una interpretación de la cual se podría comprobar la veracidad o la falsedad al cabo de tres días. En solo tres días, todo el mundo sabría si José estaba en lo cierto o no. José le pidió al copero que cuando regresara a su trabajo abogara por su liberación. Aunque José mostró un carácter piadoso en la prisión egipcia, al no volverse un hombre enojado y amargado en su corazón, tampoco era un tonto. Él quería salir, y usó los medios apropiados para hacerlo. Él no era un fatalista, usó su sabiduría y el sentido común para tratar de salir de la cárcel; aun cuando Dios estaba con él allí. Que Dios estuviera con él en esas circunstancias, no significaba que Dios quería que permaneciera en dichas circunstancias para siempre.
El panadero fue animado porque su compañero obtuvo una buena interpretación de su sueño, y esperó las mismas buenas noticias para su sueño. Pero, José fue fiel al entregar tanto el mensaje de juicio como el de liberación. Esta es la forma de un predicador piadoso, que no deja de traer todo el consejo de Dios. ¡Cuántos son los que están dispuestos a predicar el sermón del copero, pero no están dispuestos a predicar el sermón del panadero! José tuvo que haber comprendido que el destino del copero y el panadero era cada uno de acuerdo a la justicia. Cualquiera que haya sido crimen, se sospecha que el mayordomo era inocente, pero el panadero era culpable.
Los tres días, antes de que se comprobara lo que José había dicho, debieron haber sido agonizantes para el copero y el panadero (aunque más para el panadero), pero José fue probado como un verdadero mensajero de Dios. Tratando de mirarnos a nosotros mismos en la Biblia, usualmente queremos decir: “Yo soy José, Dios puede usarme para revelar su Palabra o sus misterios a otros”. Hay un lugar para eso, pero la mejor manera no es vernos reflejados a nosotros mismos aquí. Más aún, nosotros somos el copero y el panadero.
En esta imagen, Jesús es para nosotros como José: Un Hombre inocente vino a nuestra prisión y compartió nuestra condición, este Prisionero inocente nos reveló el mensaje de Dios y demostró la verdad en tres días. José muestra a Jesús, cuyo mensaje de Dios trae vida o muerte. Si estás buscando el mensaje de Dios, mira a Jesús. Puede que también veamos una gran diferencia o contraste entre José y Jesús, pues las palabras de José solamente rescataron al prisionero inocente, no al culpable. Las Buenas Nuevas —las grandes noticias— son que el mensaje y el rescate de Jesús es para el culpable también.
José es perjudicado de nuevo cuando pensó que la bondad del copero podría significar su salida de prisión, pero no fue así. Dios tenía otro propósito. A todos los hombres que Dios usa grandemente, primero los prepara grandemente. Pocos están dispuestos a soportar la grandeza de la preparación de Dios. Dios estaba en los pasos y en las paradas de la vida de José.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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