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Este capítulo contiene uno de los sucesos más vergonzosos de la historia de Israel. Un terrible crimen fue cometido contra Dina la hija de Lea, pero la respuesta de sus hermanos fue peor que el crimen. Cuando la Biblia muestra sus líderes y héroes con tanta verdad, terrible y sin excusas, podemos estar seguros de que es un libro de Dios. Los hombres no escriben así de sí mismos, ni de sus antepasados.
Nos podemos preguntar si cualquier hombre con discernimiento alguna vez ha sacado de este capítulo el texto para su sermón. Puede ser evaluado por una mente madura y podría ser tratado sacando provecho ante una clase bíblica para hombres. Pero no podemos arriesgarnos a dar sugerencias homiléticas sobre el. Recordemos que, Jacob había traído a su familia a un lugar donde Dios no quiso que estuviera. Al parecer, Dios lo había dirigido hacia Bet-el, y este tiempo que pasó en la ciudad de Siquem le hizo mucho daño a su familia. Todas las razones por las que Jacob escogió el lugar donde viviría fueron erróneas. Él quiso estar cerca de la ciudad, aunque la ciudad era pecadora. La mala elección de Jacob expuso a su familia a influencias impías.
El deseo de Dina de ver a las hijas del país es entendible, pero no es sabio. Es obvio que Jacob no se aseguró de que tuviera la supervisión adecuada. Dejar que socializara en una ciudad pagana fue una falla grande de parte de Jacob y Lea. Las mujeres jóvenes sin compromiso eran consideradas caza legal en las ciudades de aquel tiempo, en las cuales la promiscuidad no solo era común, sino que era parte del sistema religioso. Este suceso sirve para ilustrar lo bajo que habían caído los estándares morales entre los canaanitas. Cualquier mujer no acompañada podía ser violada, y en las transacciones que siguen, ni el padre ni el hijo sienten la necesidad de pedir perdón o disculparse por la que había pasado. La falta de atención y protección de Jacob era parte del problema en esta tragedia. Su falta de compromiso en cuanto a los estándares de Dios hizo que le fuera más difícil contradecir a sus propios hijos y guiarlos como debiera haber hecho. Los hijos de Jacob sabían que le había mentido a su hermano al decirle que iba con él y no fue.
En cuanto al hombre joven que se llamaba Siquem, su alma fue atraída fuertemente hacia Dina, y aun le habló amablemente; pero no podemos decir que la amó, porque la violó. Era un amor carnal el que Siquem sentía por Dina, no un amor espiritual ni piadoso. Él la amaba por lo que podía recibir de ella, no por lo que él podía darle. Su corazón se ve reflejado en las palabras: “Tómame por mujer a esta joven”. Era como decir: “Consíguemela”. Es posible que un hombre sea atraído a una mujer y que sea amable con ella por razones que tienen poco o nada que ver con el amor. En su deseo de conectarse de manera romántica con un hombre, muchas veces a las mujeres se les olvida esto.
Jacob muestra una gran falta de enojo. Él parece tomar la vergüenza de su hija de una manera muy calmada. Su rechazo a hacer lo correcto en cuanto a su familia, va a animar a dos de sus hijos a hacer algo, algo pecaminoso como respuesta. Cuando las cabezas que Dios ha puesto no asumen el liderazgo apropiado, esto crea un vacío, el cual con frecuencia es llenado pecaminosamente. En las culturas antiguas del medio oriente había un fuerte sentido del honor familiar, lo suficientemente fuerte como para usar la violencia para defender este sentido del honor. En esta cultura, los hermanos tenían una responsabilidad más grande que el padre para proteger a su hermana. Ellos protegerían el honor de Dina en maneras no sabias y pecaminosas.
Este era un reto peligroso para Jacob y su familia. El matrimonio mixto irresponsable con canaanitas podría ser especialmente dañino para esta familia con tan importante lugar en el plan redentor de Dios. Esto era más que un asunto entre un joven canaanita y Dina, la hija de Jacob. Si ellos se casaban, esto establecería el patrón para futuros matrimonios entre la familia de Jacob y el pueblo de Canaán. El resultado sería que, completa y eventualmente, la familia de Jacob asimilaría la cultura canaanita. El futuro del pacto familiar de ser un pueblo diferente estaba en riesgo. Es probable, que Hamor y Siquem pensaran que estaban siendo generosos; pero su manera de negociar el arreglo del matrimonio insultó a Dina y a su familia aún más. Ellos actuaron como si el dinero y el matrimonio pudiera quitar la vergüenza de Dina.
Ellos aceptaron una demanda tan extrema porque la circuncisión no solo se practicaba entre los israelitas, sino que otras culturas antiguas también circuncidaban a los varones. Siquem y Hamor sabían de la costumbre por los rituales de otras naciones. Simeón y Leví tienen intenciones malas con este plan, pero las cubren con sus palabras espirituales, y usan a Dina como cobertura para el mal que pretenden hacer. Ellos se sintieron justificados porque los hombres de Siquem habían tratado a su hermana como una prostituta; pero ellos prostituyeron la señal del pacto de Dios con sus propósitos asesinos.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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