[fusion_builder_container type=”flex” hundred_percent=”no” equal_height_columns=”no” menu_anchor=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” background_image=”” background_position=”center center” background_repeat=”no-repeat” fade=”no” background_parallax=”none” parallax_speed=”0.3″ video_mp4=”” video_webm=”” video_ogv=”” video_url=”” video_aspect_ratio=”16:9″ video_loop=”yes” video_mute=”yes” overlay_color=”” video_preview_image=”” border_color=”” border_style=”solid” padding_top=”” padding_bottom=”” padding_left=”” padding_right=””][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ layout=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_color=”” border_style=”solid” border_position=”all” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding_top=”” padding_right=”” padding_bottom=”” padding_left=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” center_content=”no” last=”true” min_height=”” hover_type=”none” link=”” border_sizes_top=”” border_sizes_bottom=”” border_sizes_left=”” border_sizes_right=”” first=”true”][fusion_audio src=”https://house.life.cr/wp-content/uploads/2022/08/Mi-tiempo-con-Dios-7-de-agosto.mp3″ loop=”off” autoplay=”off” preload=”none” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” hue=”” saturation=”” lightness=”” alpha=”” controls_color_scheme=”” progress_color=”” max_width=”” border_size=”” border_color=”” border_radius_top_left=”” border_radius_top_right=”” border_radius_bottom_right=”” border_radius_bottom_left=”” box_shadow=”no” box_shadow_vertical=”” box_shadow_horizontal=”” box_shadow_blur=”0″ box_shadow_spread=”0″ box_shadow_color=”” animation_type=”” animation_direction=”left” animation_speed=”0.3″ animation_offset=”” /][fusion_text]
Cuando Dios habló con Adán y con Eva, Él les hizo una pregunta. Dios no le hizo a Satanás (encarnado en la serpiente) ninguna pregunta, porque no había nada que enseñarle. El Señor pronunció de inmediato sentencia sobre él. La primera parte de la maldición se dirige a los animales que Satanás utiliza para llevar a la tentación. Dios le ordenó a la serpiente arrastrarse sobre el suelo, en lugar de caminar sobre sus piernas, como cualquier otro animal. Adán y Eva deben de haberse aterrorizado al ver cómo esta, que una vez fue una hermosa criatura llamada serpiente, se transformó en el reptil, deslizándose con el silbido que hoy conocemos. Ellos deben de haber pensado: “¡Es nuestro turno!”. Además, hay una aversión natural entre la humanidad y las serpientes, sobre todo, en la parte femenina. El juicio de Dios sobre Satanás es para que él sepa que está derrotado para siempre.
En la segunda parte de la maldición dirigida contra el mismo Satanás. Dios puso una animosidad natural entre Satanás y la humanidad. La enemistad tiene la idea de la mala voluntad, el odio, y un antagonismo mutuo. El odio de Satanás hacia Eva no era nada nuevo, sino que ya estaba presente; pero ahora el hombre, en general, tiene antipatía hacia Satanás. Dios anunció que Satanás heriría al Mesías (que herirás en el talón), pero el Mesías iba a aplastar a Satanás con una herida mortal (ésta te herirá en la cabeza). Es como si Dios no pudiera esperar para anunciar su plan de salvación, para traer liberación a través del único conocido como la Simiente de la mujer. En esta profecía también se da el primer indicio del nacimiento virginal, declarando que el Mesías —el Libertador— sería la simiente de la mujer, no del hombre. Génesis 3:15 se ha llamado el proto-Evangelio, el primer Evangelio.
Dios maldijo a la mujer con el dolor multiplicado. Hombres y mujeres tienen cada uno un dolor conocido a través de la historia; sin embargo, es bien conocido el dolor único de las mujeres. La primera maldición sobre las mujeres es muy amplia. Se tiene la idea de que las mujeres experimentan dolor en lo que respecta a sus niños en general, no solo en el acto de dar a luz. Dios ordenó que el dolor con el que las mujeres traen hijos al mundo sea un ejemplo del dolor que experimentan de manera general en la vida.
La palabra traducida como deseo se usa en Génesis 4:7 para hacer referencia al deseo del pecado que gobierna sobre Caín. Debido a la maldición, Eva tendría que luchar contra el deseo de dominar a su marido, un deseo que va en contra del fin ordenado por Dios para el hogar. No es solamente que Adán tomó el consejo de Eva. Él eligió estar con Eva en vez de obedecer a Dios. Hay un sentido en el que la idolatría a Eva es un aspecto de la desobediencia de Adán contra Dios.
A causa de Adán, hay una maldición sobre toda la creación. Antes de la maldición sobre el hombre, la tierra solo producía lo bueno. Después de la maldición, todavía se produce lo bueno, pero las espinas y los cardos llegan más rápido y fácil que los buenos frutos. Adán trabajó antes de la maldición, pero todo era alegría. Ahora el trabajo tiene un elemento de la maldición que es que el dolor y el cansancio serán parte del trabajo. Aunque la sentencia le quitó a Adán los deliciosos frutos del paraíso, aún se le aseguró un medio de vida. Él iba a vivir. La tierra iba a producir suficiente hierba en el campo para que él pudiera continuar su existencia. Aunque de ahora en adelante todo lo que comiera sería con el sudor de su frente. La maldición final sobre el hombre prometió que habría un final de su esfuerzo y trabajo en la tierra; pero un final de muerte, no un fin de liberación. La maldición de la muerte muestra que el resultado del pecado de Adán se extendía a toda la raza humana. Debido a él.
Hasta Génesis 3:20, la mujer nunca había sido llamada Eva. Estamos tan acostumbrados a decir “Adán y Eva”, que se supone que ya tenía su nombre. Pero hasta este punto, se le llamó “mujer”, “una ayuda idónea” y “una esposa”. Esto no significa que Dios no tenía un nombre para Eva, pero se nos dice que el nombre se encuentra en Génesis 5:2: “Él los llamó seres humanos”. La idea es que la mujer toma su nombre del marido y que ambos géneros están comprendidos en el término humanos. El uso de este término no es meramente cultural, es bíblico. Una mujer gana más su identidad de su marido que el hombre de la mujer. Por esta razón, las mujeres deben tener especial cuidado con el hombre que se casan. Adán la llamó Eva, a pesar de que ella no era la madre de todos a la vez. Aunque quizás ni siquiera estaba embarazada todavía. Adán la llamo así por fe, confiando en que Dios haría nacer a un libertador de la mujer, porque Dios dijo que derrotaría a Satanás a través de la simiente de la mujer.
Dios quería que Adán y Eva estuvieran vestidos, no desnudos. Si la desnudez representara una vida más elevada y más libre, entonces Dios habría dejado que Adán y Eva permanecieran desnudos, pero Él los vistió. Para que Adán y Eva fueran revestidos, hubo que hacer un sacrificio. Un animal tenía que morir. Sin derramamiento de sangre no hay remisión. Solo hay dos religiones: está la religión de hojas de higuera y la religión de la perfecta provisión de Dios a través de Jesús. Cubrirnos con nuestras buenas obras, es como lo que hicieron Adán y Eva cuando trataron de cubrirse con hojas de higuera. Tus buenas obras son esenciales para lo que se necesita para que vivas tu vida, pero no son moneda de valor legal ante Dios. Adán y Eva fueron vestidos con una prenda que fue comprada con la vida de otro. Estamos vestidos con una prenda de justicia que fue comprada con la vida de Jesucristo. Esto indica que Adán y Eva fueron salvos. Adán tenía fe en la promesa divina de un Salvador y Dios proveyó una cubierta para ellos a través de un sacrificio. Eso significa que vamos a ver a Adán y Eva en el cielo.
En la expresión de Dios: El hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y del mal: La idea detrás de esta frase es difícil de entender. Tal vez hay una nota de sarcasmo de Dios aquí en relación con la promesa vacía de Satanás de llegar a ser como dioses. O, tal vez, la idea se centra en un mayor conocimiento del hombre (aunque en un sentido malo) ahora que tiene por experiencia el conocimiento del mal. Por su misericordia, Dios protegió a Adán y Eva del horrible destino de tener que vivir para siempre como pecadores, por lo que les impide comer del árbol de la vida. No sabemos si Adán y Eva querían quedarse en el jardín del Edén. Tal vez ellos sentían que, si salían del jardín, nunca más podrían ver a Dios otra vez, porque era el único lugar donde lo habían conocido. Los querubines están siempre asociados con la presencia y la gloria de Dios Cuando los querubines se representan en la tierra (por ejemplo, en el tabernáculo (Éxodo 25:10-22), marcan un punto de encuentro con Dios. Aunque a Adán, Eva y sus descendientes se les impidió comer del fruto del árbol de la vida (por la misericordia de Dios), ellos podrían ir allí para encontrarse con Dios. Este era su “santuario sagrado”. Por lo tanto, era importante enviar un querubín con una espada encendida para guardar el camino del árbol de la vida. Todo ángel de rango más bajo podría haber tratado con Adán. La espada de fuego apunta en contra de Satanás para evitar la destrucción de la vía de acceso al altar que Dios había creado. Esta es la última mención histórica del jardín del Edén en la Biblia. Podemos especular que Dios no lo destruyó, pero dejó los efectos de la maldición y suponemos un deterioro general a partir de su condición original y una integración a la geografía circundante.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
[/fusion_text][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]
