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¿Cuál será tu salario?: Esto puede escucharse como una buena oferta, pero lo que Labán realmente le decía a Jacob era que, si se quería quedar ahí, debería permanecer como un sirviente. Jacob era el hijo de un hombre de una enorme riqueza. Ciertamente, él no era perezoso, pero no estaba acostumbrado al trabajo duro. Los sirvientes de su casa hacían el trabajo duro, pero ahora Jacob era el sirviente. La reacción de Jacob ante esta situación revela mucho de su carácter. Esto demuestra el principio de que nunca se sabe qué tipo de sirviente eres hasta que los demás te tratan como uno.
Raquel no sólo era de lindo semblante y de hermoso parecer, sino que también era la primera cara amigable que Jacob conoció en esa área. Es comprensible por qué tuvo un “amor a primera vista” hacia Raquel. Y los ojos de Lea eran delicados: Hay controversia en cuanto al significado de esta frase. Algunos piensan que no podía ver bien. Otros piensan que significa que sus ojos eran “opacos”, que no eran bellos ni llenos de vida como lo eran los ojos de su hermana Raquel. La comparación entre Raquel y Lea de sus respectivas bellezas es una pequeña pista de lo que, probablemente, fue una complicada vida familiar llena de conflictos y competitiva.
La oferta para trabajar durante siete años fue, esencialmente, una dote. Aunque Jacob provenía de una familia con una gran riqueza, salió de casa sin un centavo. Antes de que se pudiera tomar a una mujer en matrimonio, se tenía que aportar una dote, para demostrar que se estaba en condiciones de mantener una familia y para compensar por haber tomado la hija. Siete años era una oferta muy generosa, muy por encima de un dote normal. Jacob no quería arriesgarse a una negativa. Cuando Labán vio lo mucho que Jacob quería a Raquel, supo que podía sacar provecho de él. Nos damos cuenta del gran amor que sentía por ella. Los siete años de trabajo sin goce de sueldo (a excepción de alojamiento y comida) parecían pasar tan rápidamente como si fueran unos pocos días. En esta antigua cultura a Jacob no se le permitió pasar tanto tiempo como él quería con Raquel. Había estrictas normas sociales para que los hombres y mujeres solteros, se mantuvieran separados unos de otros. Esto demuestra claramente un principio importante: el verdadero amor espera. Jacob estaba dispuesto a esperar siete años por Raquel.
A pesar de que Jacob esperaba y el tiempo pasó rápidamente por amor, cuando el tiempo se cumplió ya no quiso esperar. Él quería tomar a Raquel como su esposa. Labán respondió invitando a los huéspedes y haciendo una boda. Era posible que Jacob fuera engañado por las costumbres de las bodas de la época. De acuerdo a las costumbres, la mujer era cubierta con un velo hasta que finalmente estuviera a solas con su marido en la “alcoba de luna de miel”. Ya estaba oscuro para el tiempo que Jacob y su nueva esposa estuvieran a solas (algo que Labán no tendría dificultad para arreglar), esto ayuda a explicar cómo Jacob fue engañado. Suponemos que Lea estaba de acuerdo con esto. Sin embargo, incluso aunque no hubiera estado de acuerdo, ella estaba bajo la autoridad absoluta de su padre. Ella pudo haber amado a Jacob en secreto. Pudo haber considerado esta su única oportunidad para conseguir un marido. Ella pudo haber pensado que esto no lo había buscado y, por lo tanto, era justificable la oportunidad de adelantarse a su hermana.
Podemos imaginar cómo se sentía Jacob, cómo se sentía Lea y, por supuesto, lo que la pobre Raquel sintió. Todo esto fue a causa del pecado de Labán o, tal vez, habría que decir que fue a causa del pecado de Jacob. Ahora, el engañador, era engañado. Significativamente, el engaño de Labán a Jacob es similar al engaño de Jacob a Isaac, su padre, y a su hermano Esaú. Este es un ejemplo de Jacob cosechando lo que sembró. Jacob intercambió el menor por el mayor, y Labán la mayor por la menor. Cuando Jacob engañó a su padre y también le hizo trampa a su hermano, Dios no cambió su plan para elegir a Jacob para que recibiera el derecho de nacimiento; pero se llevó a Jacob a la escuela de la vida para disciplinarlo. Esto demuestra que tu desobediencia no puede desviar el plan de Dios para tu vida, pero determinará en gran medida la forma en que termines experimentándolo. Puede que pases 20 años trabajando para alguien como Labán, mientras que Dios te enseña muchas cosas. La excusa de Labán, básicamente, dice: “Bueno, ¿no te lo había dicho? No lo hacemos de esta manera por aquí. Pensé que lo sabías”. La única razón por la que Jacob se somete al truco de Labán, es porque no tenía otra opción. Pero la supuesta razón de Labán en realidad no es otra cosa que una excusa. Los siguientes siete años hicieron el trabajo de posgrado en la escuela de la vida de Jacob, su especialidad fue: “Usted cosecha lo que siembra”. Labán es una imagen perfecta de un manipulador engañoso. Él termina consiguiendo exactamente lo que quería (el casamiento de sus hijas). Sin embargo, las cosas no terminan bien ni para él ni para sus hijas. A menudo, Dios juzga a los manipuladores concediéndoles sus deseos pecaminosos y permitiendo que sean una pérdida para ellos.
Bueno, entonces, ¿qué debió de haber hecho Jacob? Algunos dicen que Jacob debía haber ido con Labán y pedirle que corrigiera todo el problema que formó y, simplemente, casarse con Raquel y dejar que Lea fuera problema de Labán. Otros creen que, de acuerdo con las normas de la cultura, no debía haber hecho a un lado a Lea, porque ella no podría casarse con otro hombre después de haber sido dada a Jacob. Tal vez, debía haber hecho lo mejor que se podía hacer en esta situación, que era amar a sus dos mujeres por igual. En la cultura occidental no practicamos la poligamia, pero sí practicamos “el matrimonio en serie”. Cuando usamos este término podemos pensar en la poligamia como un “matrimonio en serie”, en el mismo sentido en que hablamos al referirnos a un asesinato en serie. Es alguien que se ha casado más de una vez, pero no al mismo tiempo. El asesino en serie mata a muchos, pero uno a la vez. En nuestra cultura moderna se multiplican las esposas de un mismo hombre, solo que una a la vez. No podemos hacer nada acerca de nuestros matrimonios que se han roto en el pasado, pero podemos hacer todo lo que se pueda ante Dios para asegurarnos de que, de ahora en adelante, será para toda la vida.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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