Esto, probablemente, pone fin a la “genealogía” de los cielos y la tierra, una historia dada directamente por Dios a Moisés o Adán, que relata la historia de los siete días de la creación de Dios. Esto era algo en lo que ningún ser humano estuvo presente para testificar. Este es el primer uso del título Señor (Jehová) en la Biblia.

La historia comienza antes de que hubiera cualquier tipo de vegetación en la tierra (de nuevo a Génesis 1:1), una época en la que solo había espacio y un mundo acuoso que conocemos como la tierra. Cuando Dios creó la vegetación; en el tercer día de la creación, el hombre aún no había sido creado para el cuidado de la vegetación de la tierra y no había lluvia. La gruesa capa de vapor de agua en la atmósfera exterior; creada en el segundo día de la creación, no poseía hasta entonces un ciclo de lluvia; tal como la conocemos, y esto, debido a su rico sistema de evaporación y condensación dio como resultado un fuerte rocío o niebla.

Cuando Dios creó al hombre, lo hizo de los elementos más básicos: del polvo de la tierra. No hay nada “espectacular” en de qué el hombre está hecho, sino en la manera en que tales cosas básicas se organizan. Cuando la Biblia habla de polvo, significa algo de poco valor, asociado al bajo linaje y la humildad. En la Biblia, el polvo no es malo; pero es lo más próximo a nada. Con el aliento divino el hombre se convirtió en un ser vivo, al igual que otras formas de vida animal (el término chay nefesh se utiliza en Génesis 1:21 y aquí en el verso siete). Sin embargo, solo el hombre es un ser vivo creado a imagen de Dios.

La palabra traducida como “aliento” en hebreo es ruach. La palabra imita el sonido del aliento y es la misma palabra para Espíritu, tanto en el antiguo griego (pneuma) como en el latín (spiritus). Dios creó al hombre poniendo su aliento, su Espíritu, dentro de él. El hombre fue creado especialmente por la respiración de Dios, algo de su propio aliento en él.  La versión Reina Valera dice: “fue el hombre un alma viviente”. Esto hace que algunos se pregunten si el hombre es un alma o si el hombre tiene un alma. Este pasaje parece indicar que el hombre es un alma, mientras que pasajes como 1 Tesalonicenses 5:23 y hebreos 4:12, parecen indicar que el hombre tiene un alma. Parece que la Escritura habla en ambos sentidos y se utiliza la expresión de diferentes maneras y en diferentes contextos.

El Edén era un jardín específicamente plantado por Dios, era un lugar hecho por Dios para ser la morada perfecta de Adán (y más tarde, la de Eva). Los detalles de la creación de Adán y Eva nos enseñan algo. Después de leer Génesis 1, podemos asumir que el hombre y la mujer fueron hechos al mismo tiempo, pero el texto no dice específicamente así. Nosotros asumimos eso. No sabemos los detalles acerca de la creación del hombre hasta Génesis 2. El resto del capítulo 2 de Génesis no presenta un reporte diferente o contradictorio de la creación. Por el contrario, es probable que sea la historia de la creación desde la perspectiva de Adán. Esta es la experiencia de Adán de la creación, que no contradice el relato de Génesis 1:1-2:7—se completa. En Mateo19:4-5, Jesús refiere los acontecimientos de Génesis 1-2, como una cuenta armoniosa.

Los dos árboles se encontraban entre todos los demás árboles que Dios creó y puso en el Jardín del Edén. El árbol de la vida era el de conceder (o mantener) la vida eterna (Génesis 3:22). Dios todavía tiene un árbol de la vida a disposición de su pueblo (Apocalipsis 2:7), el cual está en el cielo (Apocalipsis 22:2). El árbol del conocimiento de bien y el mal era el árbol de la “tentación”. Comer la fruta de este árbol le daría a Adán el conocimiento experimental del bien y del mal. O bien, es posible que sea llamado el árbol de la ciencia del bien y del mal, no porque para que el hombre conociera el bien y el mal, sino porque era para que Dios pudiera probar el bien y el mal en el hombre. La presencia de este árbol —la presencia de una opción para Adán— fue algo bueno, porque para Adán ser una criatura de libre albedrío tenía que haber una opción, alguna oportunidad de rebelarse contra Dios. Si nunca hay un mandato o nunca hay algo prohibido, no puede haber una elección. Dios quiere que nuestro amor y obediencia a Él sean un amor y una obediencia elegidos. Teniendo en cuenta todo eso, mira las ventajas de Adán. Solo tenía una manera en la que podía pecar y nosotros tenemos infinidad de maneras. Hay muchos árboles de la tentación en nuestras vidas, pero Adán solo tenía uno. Dios originalmente le dio este mandato a Adán, no a Eva; Dios no había traído aún a la mujer del hombre. Dios no solo le dio un claro mandato a Adán, sino que también le explica claramente las consecuencias de la desobediencia.

La sensación general de este relato da la impresión de que fue escrito por un testigo real de los ríos y sus alrededores. Probablemente, Adán escribió esto para sí mismo. Estos ríos nos dan nombres específicos que responde a los nombres de los ríos conocidos, ya sea en el mundo moderno como en el antiguo. Sin embargo, los nombres de estos ríos no se pueden utilizar para determinar el lugar del Jardín del Edén, porque la inundación cambió dramáticamente el paisaje de la tierra y “borró” estos ríos. Hoy día, sabemos de ríos modernos tales como el Tigris y el Éufrates, porque Noé y sus hijos después de la inundación nombraron algunos ríos en el mundo post inundación de ríos conocidos antes de la inundación.

Dios puso a Adán en el paraíso más espectacular que el mundo ha visto, pero Dios puso a Adán para trabajar (para que lo labrara y lo cuidara). El trabajo es algo bueno para el hombre y fue parte de la existencia perfecta de Adán antes de la caída. Trabajo y deber pertenecen al estado perfecto.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.