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Los dos visitantes que se despidieron de Abraham en Génesis 18:22 mientras él y el Señor continuaron su conversación ahora vienen a Sodoma. Por primera vez ellos se identificaron como seres angelicales, quienes acompañaron al Señor cuando visitó a Abraham en Mamré. No tenemos razones para creer que Lot supo que eran ángeles; para él, probablemente, parecían visitantes distinguidos con un aire de justicia y moralidad alrededor de ellos. Había habido una progresión de compromiso espiritual en la vida de Lot. Empezó viendo hacia Sodoma, luego puso su tienda más cerca de Sodoma, luego vivía en Sodoma, luego perdió todo. Ahora se sienta en la puerta de Sodoma, indicando que es un líder cívico. El área de la puerta de la ciudad antigua era una especie de ayuntamiento, donde los hombres importantes de la ciudad juzgaban disputas, y supervisaban a aquellos que entraban y salían de la ciudad. Lot mismo era un hombre justo que se entristecía por el pecado que veía en su alrededor, pero por razón de su compromiso, solo unos pocos de su familia y ninguno de sus amigos se salvaron. El compromiso destruyó su testimonio. La hospitalidad que se mostró a estos visitantes no fue algo poco común, pero la urgencia con que la ofreció Lot sí lo era.
Los ciudadanos de Sodoma, claramente, vinieron a abusar de una manera homosexual y a violar a aquellos dos visitantes. Es una demostración asombrosa de la depravación, pero nos asombra tanto que Lot estuviera dispuesto a dar a sus hijas a los hombres, como los deseos pecaminosos de estos hombres. Esto muestra que toda la ciudad estaba entregada a esta violencia e inmoralidad, y que este comportamiento no era inusual, sino aceptado entre los hombres de Sodoma. En Ezequiel 16, Dios después de condenar y reprender el gran pecado de Judá en los últimos días de la monarquía dividida, comparó a Jerusalén con la antigua ciudad de Sodoma, diciendo que eran como hermanas. Dios comparó los pecados de Sodoma con los pecados de Jerusalén en ese tiempo. El punto del pasaje de Ezequiel no era decir que los únicos pecados que hicieron a Sodoma blanco del juicio fueron el orgullo, la ociosidad y la injusticia hacia los pobres. Estaban también aquellos pecados que Sodoma compartió con su posterior hermana Jerusalén. El texto de Génesis aclara que Dios también estaba enojado por su violencia sexual y su inmoralidad, que es probablemente incluida en la lista de Ezequiel de los pecados bajo las palabras “cometió abominación”. Tanto las Escrituras hebreas como las griegas, condenan la conducta homosexual. Jesús mismo afirmó la condenación del Antiguo Testamento a la conducta homosexual cuando dijo: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir”. Sin duda, una de las razones por la cual los varones siguen y se rinden ante deseos homosexuales es porque quieren entrar en un estilo de vida de sexo peligroso sin inhibiciones u obstáculos, y sienten que el sexo con otros hombres es un camino fácil. Con razón, Pablo conecta la expresión “se encendieron en su lascivia” con una mente depravada y con varones homosexuales en Romanos 1:27,28.
Lot les rogó que no hicieran ese mal. Él y los hombres de Sodoma tenían estándares completamente diferentes para decidir lo que era malvado y que no lo era. Los hombres de Sodoma pensaron en buscar placer, y no les importó que Lot pensara que esto era algo perverso. Los hombres de Sodoma dieron una impactante demostración de depravación, pero estamos igualmente impactados por la buena voluntad de Lot de ofrecer a sus hijas a la turba, ya que estamos ante el deseo pecaminoso de dicha turba. Podemos entender un poquito más esta terrible descripción cuando consideramos la posición baja de las mujeres en el mundo precristiano y la posición tan alta de los huéspedes. Se dio por sentado que los huéspedes debían ser protegidos más que la propia familia. Los débiles esfuerzos de Lot para proveer liderazgo espiritual y moral fueron rechazados y burlados por los hombres de Sodoma. Quizás, Lot pensaba que por su compromiso podría alcanzar a estos hombres, pero sucedió lo opuesto. No le tuvieron ningún respeto, aunque su manera de acercarse a ellos como “amigo” lo hicieron decirles hermanos míos.
Hubiera necesitado una fuerza enorme, quizá sobrenatural, para hacer lo que hicieron los ángeles allí en la puerta. Quizás, por primera vez, Lot comenzó a entender que sus invitados eran más que hombres. Obviamente, el trabajo de herir a los hombres con ceguera fue sobrenatural. Ahora, la multitud tenía una ceguera física que coincidía con su ceguera espiritual.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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