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El rey de Sodoma salió a recibir a Abraham. Pero alguien más iba también a venir a encontrarse con el patriarca y fue bueno que así ocurriera. Porque el rey de Sodoma iba a someter a Abraham a una grave tentación.  No tenemos ninguna idea de dónde viene Melquisedec, cómo llegó a estar en Canaán, cómo llegó a ser un adorador y un sacerdote del Dios verdadero, y cómo Abram llegó a saber de él. Sólo sabemos que estaba ahí. El nombre Melquisedec significa “rey de justicia”. Él es el rey de Salem, y Salem es la original Jerusalén y Melquisedec es el sacerdote del Dios Altísimo. Él era un adorador y sacerdote del Dios verdadero, gobernando sobre Jerusalén aun en aquellos tiempos antiguos. Una cosa que hace único a Melquisedec, es que él es ambos: un rey y un sacerdote. La historia nos enseña lo peligroso que es combinar la religión con la autoridad civil. Dios prohibió a los reyes que fueran sacerdotes y a los sacerdotes que fueran reyes en 2 Crónicas 26:16-26, el rey Uzías trató de hacer el trabajo del sacerdote, y Dios lo aquejó con lepra, pero aquí hay una excepción.

Y Melquisedec es el sacerdote del Dios Altísimo. El Elyon significa “Dios Altísimo”, es como decir “Ser Supremo”. Melquisedec es un ejemplo de un adorador del verdadero Dios, incluso un sacerdote del Dios Altísimo; sin embargo, no está relacionado con Abram u otro conocido pueblo escogido de Dios. Este Melquisedec le sirvió a Abram pan y vino. Quizás él lo sirvió incluso como una manera de proyectar lo que sería el sacrificio que nos redimió. Así como el pan y el vino de la Pascua y de la cena del Señor, miran hacia nuestro sacrificio redentor, Cristo Jesús. Él, como sacerdote, hace dos cosas: bendice a Abram, y bendice a Dios. Melquisedec demuestra que un sacerdote debe de estar conectado con ambos, con Dios y con el hombre, y debe de ministrar a ambos, a Dios y al hombre.

Aunque, Melquisedec parece ser una figura oscura, se presenta como una persona muy importante del Antiguo Testamento. Salmo 110:4 dice que el sacerdocio del Mesías es un sacerdocio según el orden de Melquisedec, en contraste con la orden de Aarón. Hebreos capítulos 5 al 7, pone mucho énfasis en esta idea.

El escritor de hebreos describe a Melquisedec así: “sin padre, ni madre, y sin genealogía, no teniendo principio de días ni fin de vida, siendo hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote a perpetuidad”. Debido a este pasaje, algunos creen que Melquisedec fue una apariencia de Jesús antes de nacer en Belén. Otros han sugerido que es Set, el hijo de Noé, o Job, o un ángel; incluso, otros han especulado fantásticamente que Melquisedec era un visitante del espacio exterior, un “Adán no caído”, de otro planeta, enviado a observar el progreso de la obra redentora de Dios por esta raza caída. No se puede decir que la cuestión se haya decidido completamente, de otra manera los eruditos se habrían puesto de acuerdo acerca de la identidad de Melquisedec hace mucho tiempo. Pero podemos decir, por lo menos, que fue un tipo muy destacable de la imagen de Jesús.

Abram le da al Señor, a través de Melquisedec, el diezmo de todo. Esto se refiere a una décima parte de todos sus bienes, no de sus ingresos. Es casi como si Abram y Melquisedec, hubieran trabajado para ver quién podía bendecir más al otro. Melquisedec bendijo a Abram con sus recursos, y Abram bendijo a Melquisedec con los suyos. Esta es una buenísima actitud para tener nosotros como el cuerpo de Cristo, una actitud de bendición mutua.

Como era apropiado, el rey de Sodoma quería recompensar a Abram por todo lo que hizo para recuperar todo lo que la alianza de los cinco reyes le había quitado, y le ofreció a Abram una gran cantidad del botín. Sin embargo, Abram no lo tomará. Esto es debido a un voto que había hecho al Dios Altísimo—una frase que él usa después de haber escuchado que el rey Melquisedec usara este título específico para Dios según Génesis 14:19. Abram rehusó ser recompensado, porque no permitiría que ningún hombre dijera que un hombre hizo rico a Abram. Abram demandó que todo el crédito fuera solamente a Dios. Si el éxito viene cuando lo perseguimos siguiendo los estándares humanos, cuando estamos dispuestos a usar métodos del mundo, y de la carne, cómo podemos decir que Dios ha dado el éxito. Mucho mejor es seguir la sabiduría de Dios, para que cuando el éxito venga Él reciba la gloria, y sea evidente para cada persona que fue su trabajo.

Sin embargo, al mismo tiempo, Abram no impuso sus escrúpulos sobre sus aliados los amorreos (Génesis 14:13). Ellos tenían derecho al botín como era la costumbre de aquel tiempo.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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