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Aquí Pablo está escribiendo de la ayuda financiera traída por Epafrodito. Él no quiso decir que los Filipenses no estaban preocupados antes, sino que a ellos antes les faltaba la oportunidad. Su gratitud por la ofrenda de los Filipenses no era porque él tuviera necesidad (aunque de hecho si estaba en necesidad), sino porque era bueno para ellos el ser generosos. El apóstol podía decir que su gratitud no estaba basada en su propia necesidad. Pablo tuvo que aprender el estar contento; esto no es natural de la humanidad. Esto nos recuerda que el contentamiento no sólo es algo teórico. Pablo en realidad vivió esto, él había tenido tanto abundancia financiera como escasez. Pablo sabía cómo vivir humildemente. Miramos aquí el estado el cual Dios permitió que su apóstol fuera reducido. Y vemos como la gracia de Cristo poderosamente le apoyó bajo dichas circunstancias. Hay muchos hombres que conocen poco de cómo vivir humildemente, el cual no les permite saber cómo vivir en abundancia.  Para alcanzar este contentamiento, él necesitaba la fuerza de Cristo Jesús.

Todo lo puedo en Cristo. Desafortunadamente, muchas personas toman este versículo fuera de contexto y lo utilizan para reforzar una mentalidad “triunfalista” o “súper cristiano”, en lugar de ver que la fuerza de Jesús en la vida de Pablo era evidente en su habilidad de contentarse cuando él padeciera necesidad. Nosotros también debemos de poner esta preciosa declaración de fe en conexión con Juan 15:5: porque separados de Mí nada podéis hacer. Al hablar de su habilidad de estar contento, Pablo no quiso dar la impresión de que los Filipenses hicieron algo mal al apoyarlo. Pero hay un sentido en el que la generosidad de los Filipenses era mejor para ellos que lo era para Pablo. La generosidad piadosa en realidad hace más bien al que da que al que recibe.

En los primeros esfuerzos misioneros de Pablo en Europa, registrados en hechos 16 y subsecuentes. Los Filipenses fueron los únicos que le apoyaron; durante ese periodo en particular, cuando él estaba en Tesalónica. Probablemente los regalos no eran abundantes, si lo estimamos en la moneda Romana; pero él lo tiene por alta estima, y se sienta para escribir una carta dando gracias y abundando en ricas expresiones de gratitud. Él también se apoyó en el trabajo de sus manos y en parte por las contribuciones enviadas a él por los Filipenses. Aún los Tesalonicenses habían contribuido poco para su mantenimiento; y esto no habla bien de ellos. Pablo no estaba tan interesado en las dádivas de su propia parte, pero en el fruto que abunde en su cuenta. Su generosidad incrementaba el fruto de su cuenta ante Dios. Esto refleja uno de los principios más importantes en cuanto al ser generoso en las Escrituras: que nunca somos más pobres si hemos dado. Dios nunca será nuestro deudor, y nosotros nunca podemos dar más que Dios. Pablo describe el regalo de los Filipenses en los términos que nos hacen recordar los sacrificios del Antiguo Testamento. Usa la misma terminología en referencia al sacrificio de Jesús por nosotros; nuestros sacrificios son de la misma manera agradables a Dios como olor fragante.

No debemos de pensar que los Filipenses eran los benefactores adinerados de Pablo quienes podían disponer fácilmente del dinero. Como Pablo los describió en 2 corintios 8, sencillamente, su generosidad requería sacrificio. ¡Esta promesa tenía significado para ellos! La promesa es el suplir todo lo que os falta; pero es en todo lo que os falta (no una promesa que va más allá de las necesidades). En esto, la promesa es amplia y a la vez restringida. Ya que no hay falta en las riquezas en gloria de Dios, debemos de anticipar que no habrá falta en la provisión de Dios. En la breve doxología. Amén: es una palabra fue tomada del hebreo y significa, “Así sea.” Es una expresión de afirmación gozosa y segura.

Pablo no dio saludos específicos como lo hizo en otras cartas. En lugar de eso, el mando saludar a todos los santos en Cristo Jesús. Este también es otro ejemplo del hecho de que el título de santos se aplica a todos los cristianos, no solamente a unos pocos pertenecientes a una élite. Este saludo especial es evidencia de que Pablo aún era usado por Dios durante su arresto en Roma, cuando el evangelio se extendió aún a la casa de César. Con esto él designa a los funcionarios y siervos y esclavos de la casa del Emperador, con quien Pablo, prisionero durante varios años, tuvo sin duda contacto en varias ocasiones. Nero era en ese tiempo el emperador de Roma: un miserable más inútil, cruel y diabólico que ningún otro; pero aún en su familia hubo cristianos; aunque no sabemos si estos o los guardias, o los de la corte, se relacionaban con el apóstol.

En sus palabras finales Pablo no quiso simplemente llenar el espacio al final de esta carta. Para él, la vida cristiana comienza y termina con la gracia de nuestro Señor Jesucristo, así que era apropiado que sus cartas empezaran y terminaran con gracia también. Pablo sabía que lo que él escribió a los Filipenses era algo apropiado para estar de acuerdo.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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