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Esta era la simple petición del corazón de Pablo. Era una petición desconocida para el legalista, quien debe de enfocarse necesariamente en su desempeño y estatus para encontrar algún tipo de paz con Dios. Pero Pablo quería a Jesús, no a sí mismo. El conocer a Jesús no es lo mismo que conocer Su vida histórica; no es lo mismo que conocer doctrinas correctas con respecto a Jesús; no es lo mismo que conocer Su ejemplo moral, y no es lo mismo que conocer Su gran obra a favor tuyo. El conocer a Jesús significa el conocer este poder, la nueva vida que es imputada a nosotros ahora, no cuando muramos.

Pablo aquí está pensando tanto del poder mostrado en la resurrección, como el poder que sale a través de este, el cual puede ser más apropiadamente llamado, “el poder de su resurrección.” Esto era lo que el apóstol quería aprehender y conocer. Su resurrección es un poder evidenciado. Es la evidencia y el sello de que todo lo que Jesús dijo e hizo es verdad, un poder justificador es la nota y la prueba de que el sacrificio de la cruz fue aceptado como un pago total, un poder que da vida. Esto significa que aquellos que están conectados con Jesucristo reciben la misma resurrección de vida y un poder consolador y reconfortante. Promete que nuestros amigos y amados que están muertos en Cristo viven con Él.

Podemos decir que el padecimiento es parte de nuestra herencia como hijos de Dios; se nos da el ser parte de la familia de padecimiento. Esto nos recuerda que el estar en Cristo también significa estar “en” Su muerte. Pablo no estaba mórbidamente enfocado en el sufrimiento y muerte de la vida cristiana. Él vio que eran una manera necesaria para la meta de la vida de resurrección justo ahora y durante la resurrección final de la muerte.

Pablo hablo con tal madurez y pureza espiritual que podríamos esperar que él creyera que él había conquistado todas las dificultades espirituales y que hubiera llegado cerca de la perfección. Pero él nos aseguraba que no era así. No había perfeccionismo en Pablo. Debido a que Pablo se dio cuenta de que aún no había llegado, sólo había una opción abierta para Él. Él debía de proseguir. No había vuelta atrás para Él. Pablo proseguía por lo que Jesús quería. Su esfuerzo fue puesto en hacer la voluntad de Dios, no la suya. Pablo comenzó este versículo con la idea de que Cristo Jesús le había alcanzado a él. Esta es una idea importante; pero algunas veces los cristianos reaccionan a la idea al ser pasivos. Ellos suponen, “Jesús me alcanzó; así que así es ahora. Yo soy un cristiano y voy al cielo.” Pablo mostró una diferente actitud, que él tomaría aquello por lo cual Jesús le había tomado a él. Así que uno debe de preguntarse, ¿Por qué Jesús echo mano de Pablo? Jesús echo mano de Pablo para hacerle un nuevo hombre así que Pablo echo mano de aquello y quiso ver la obra transformadora de Jesús llevada a cabo completamente en él mismo. Pablo estaba enfocado en una cosa, y no dejaría que lo que queda atrás lo distrajera de ello. Él prosiguió por el premio. El premio es el ser capaz de tener la oportunidad de correr en la carrera, el trabajar con Dios como un compañero para hacer la obra de Su reino.

Aquellos que realmente son maduros tendrán esto en mente. Si no lo tienen, Pablo confía en que Dios revelará la necesidad de tenerlo. Pablo tenía una gran confianza en la habilidad del Señor para tratar con Su propio pueblo. Él no tenía la actitud de que si él fallaba de convencerles entonces ellos nunca serían convencidos. Sin embargo, Pablo no permitiría una falta de entendimiento para que ninguno tuviera la excusa de hacer lo que ellos sabían que era la voluntad del Señor. Lo que no sabemos nunca nos puede excusar de fallar en cumplir lo que sabemos que debemos hacer.

No debemos de pensar que Pablo aquí era ególatra. Él sabía que él no era un ejemplo perfecto o sin pecado, pero él aún era un buen ejemplo. Mientras que está mal el poner nuestra confianza en cualquier hombre, es hipócrita que cada cristiano diga “Has como digo, no lo que hago.” Con gran tristeza, Pablo se da cuenta de que hay muchos que andan de una manera contraría a lo que él enseña. Él tiene a estas personas como enemigos de la cruz de Cristo; legalistas, quienes celebraban su supuesta libertad en Cristo en las complacencias de su carne. Son enemigos de la verdad Bíblica, de la expiación de Jesús hecha por nosotros en la cruz, y su poder continuo y su efecto en nuestra vida. La palabra traducida por perdición es la misma usada para destrucción en otros lugares. Esto se puede referir a su condenación final o a la presente destrucción de sus vidas.

No necesariamente es que ellos se enfocaban en lo que comen, pero el vientre tiene una referencia más amplia para los desenfrenos sensuales en general. Ellos viven por los placeres del cuerpo, mente y alma, se glorían sobre las cosas de las cuales se deben de avergonzar.

Los Filipenses, valoraban en gran manera su ciudadanía Romana. De la manera como los Filipenses podían considerarse a sí mismos ciudadanos de Roma, y estaban bajo las leyes y costumbres Romanas (aun cuando de hecho estaban lejos de Roma), así los cristianos se deben de considerar a si mismo ciudadanos del cielo. Pablo está diciendo: “Justo como los colonos Romanos nunca olvidaron que ellos pertenecían a Roma, tú nunca debes de olvidar que tú eres un ciudadano del cielo; y tú conducta debe estar acorde con tu ciudadanía.” Los cristianos deben estar tan marcados por su ciudadanía celestial que puedan ser notados como diferentes. De la manera en que los Filipenses esperarían la visita del emperador de Roma, aún más los cristianos deben de esperar la venida de su Rey – Cristo Jesús.

Nuestro Salvador puede hacer y hará algo que ningún César puede hacer. Cuando seamos resucitados, tendremos el mismo tipo de cuerpo que Jesús mismo tuvo cuando él fue resucitado. Jesús en verdad puede sujetar todas las cosas. Puede haber pecados dentro de tu corazón que se han resistido a ser controlados. Has con ellos como quieras, aún éstos te desafiarán. Pero si tú entregas el conflicto a Jesús, Él los sujetará; Él traerá los pecados bajo su fuerte mano sujetadora. Ten buen ánimo. Lo que tú no puedes hacer, Él puede.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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