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Aquí se muestra el verdadero corazón de Pablo el cual mostraba una verdadera confianza en el Señor. Él quería ver a Timoteo entre los Filipenses, pero reconocía que eso sucedería en el tiempo y forma de Dios. Pablo no esperaba problemas de los Filipenses, como si ellos fueran parte de las iglesias que le dan problemas. Contrasta esto con la actitud que Pablo llevó a la iglesia de los Corintios. La cual tenía problemas peores que la iglesia de los Filipenses.
Cuando Pablo envió a Timoteo él envió lo mejor, un hombre que mostraba un corazón de pastor y tenía una gran preocupación por sus ovejas, más que por él mismo. Quizás Pablo estaba siendo cuidadoso para evitar la acusación de que: “Pablo quiere enviar a Timoteo porque él en realidad no quiere estar aquí.” Claramente él le dijo a los Filipenses que también quería ir. Indudablemente fue Epafrodito quién llevó la carta a los Filipenses. Al parecer él había venido como un mensajero de parte de ellos y se enfermó mientras estuvo con Pablo.
Pablo le dio estos títulos importantes a Epafrodito. Él era un hombre que valoraba como un compañero en la obra del ministerio. Hay tres especiales relaciones aquí mencionadas: Hermano el cual habla de una relación que se disfruta. Colaborador el cual habla de un trabajo que debe ser hecho. Soldado el cual habla de una batalla que se debe de luchar. Epafrodito trajo un regalo de ayuda financiera de parte de los Filipenses para Pablo. Cuando Epafrodito trajo el dinero de ayuda a Roma, él trajo un sacrificio. Él estaba preocupado porque los Filipenses supieron de su enfermedad y se preocuparon por él. El regreso de Epafrodito les daría paz del alma al saber que su valorado hermano estaba en buena condición. También le ayudaría a Epafrodito.
La enfermedad de Epafrodito no era algo de poca importancia; estuvo a punto de morir. Pero Dios tuvo misericordia de él y él se recuperó. No hay nada en el texto que indique que esto fue una sanidad milagrosa, pero Pablo aún vio la mano de misericordia de Dios en su recuperación. Si Epafrodito hubiera muerto, Pablo hubiera tenido tristeza sobre tristeza, no solamente porque un hermano valorado, colaborador y soldado en Cristo ya no estaba sobre la tierra. Él hubiera tenido tristeza debido a que ocurrió cuando Epafrodito vino de parte de los Filipenses para ministrar a Pablo en sus necesidades materiales y espirituales mientras Pablo estaba en prisión en Roma.
Probablemente los Filipenses enviaron a Epafrodito no sólo como un mensajero, pero también como un siervo personal de Pablo de parte de los Filipenses. Cuando la enfermedad impidió a Epafrodito que hiciera esto, él quizás se vio a sí mismo como un fracaso, quizás como alguien que finge su enfermedad a los ojos de los Filipenses. Pablo les aseguró que este no era el caso; de hecho, era lo opuesto. Epafrodito sirvió más allá del llamado del deber. La voluntad de poner la obra de Cristo primero y su propia seguridad y preocupación en segundo lugar mostró su noble corazón. La antigua frase griega de exponiendo su vida usa la palabra de un apostador el cual significa arriesgar todo en un juego de dados. Pablo escribió que, por el bien de Cristo Jesús, Epafrodito estaba dispuesto de jugárselas todas.
En los días de la Iglesia Primitiva había una asociación de hombres y mujeres los cuales se llamaban a sí mismos “los apostadores”, tomada también de esta antigua palabra griega. Su meta era visitar a los prisioneros y a los enfermos, especialmente a aquellos que estaban enfermos con enfermedades peligrosas e infecciosas. Muy a menudo, cuando una plaga golpeaba una ciudad los paganos tiraban los cuerpos inertes en las calles y huían en terror. Pero los apostadores enterraban a los muertos y ayudaban a los enfermos lo mejor que podían, y arriesgaban sus vidas para mostrar el amor de Jesús. Parece claro de esta expresión que la enfermedad de Epafrodito era la consecuencia no de persecución sino de un ejercicio forzado.
Había una falta entre todos los Filipenses en cuanto a la generosidad y buenas intenciones hasta que el regalo finalmente llegó a Pablo para suplir su necesidad. Debiéramos de tener el corazón de que hay algo que falta en nuestro servicio hasta que la obra sea completada. No debemos estar satisfechos con buenas intenciones o un trabajo mediocre.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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