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Pablo estaba confiado en que Dios tenía la intención de que él llevara fruto. Si Pablo vivía, ¡sería una vida fructífera! En un contraste triste, muchos cristianos aún no han llegado al lugar en donde se tiene la certeza en la que ellos llevarán fruto para el reino de Dios con sus vidas. Sabiendo que su muerte sería una ganancia – para el evangelio y para él en particular – Pablo estaba indeciso entre el estar con el Señor o el continuar el ministerio para los Filipenses y los demás. Es fuerte el decirlo, pero uno puede decir que Pablo, de alguna manera, quería morir. De hecho, “deseo” describe un anhelo fuerte. La palabra griega tiene mucha fuerza en ella. Él suspiraba, él anhelaba ya no estar aquí. Pablo quizás tenía muchas motivaciones para partir. El ir al cielo significaba que él al fin terminaría con el pecado y la tentación, significaba que él vería a más hermanos y hermanas los cuales habían ido al cielo antes que él. Y más que todo, el ir al cielo significaba que estaría con Cristo de una manera cercana y mejor que antes.

Teniendo deseo de partir parece ser una metáfora tomada del comandante de una nave, en un puerto extranjero, el cual siente un deseo fuerte de zarpar y de volver a su propio país y familia; pero este deseo es contra balanceado por la convicción de los intereses generales del viaje los cuales pueden tener un mejor resultado si se queda más tiempo en el puerto en el cual su nave navega; ya que él no está en el muelle, él no está encallado, sino que da paseos en ancla en el puerto, y en cualquier momento él podría ponderar y desaparecer.

Pablo sabía que si él partía el viaje no sería largo. La vela se extiende; el alma es lanzada sobre lo profundo. ¿Qué tan largo será su viaje? ¿Cuántos vientos fatigosos debe de vencer desde cuando zarpa hasta que llegue al puerto de paz? Qué tan seguido esa alma será arrojada entre las olas antes de que llegue al mar el cual no conoce las tormentas. Lo único que hizo fue extender sus velas y en un instante había llegado allí. Pablo entendió que otros aún necesitaban de él; que su obra aún no terminaba. Así que, al permitir la posibilidad de su martirio, él le dijo a los Filipenses que él esperaba que sería escatimado en esa ocasión.

La antigua palabra griega traducida para “comportéis” significa literalmente, “el vivir como un ciudadano.” Pablo le dijo a los Filipenses que fueran ciudadanos buenos y patrióticos del reino de Dios. Este es un tema el cual él volverá a tratar en Filipenses. Él quería que ellos supieran que debían rendirles cuentas ante él. Él los estaría observando y quería saber que su iglesia estuviera junta como un cuerpo, sin que se fragmentaran o se fraccionaran, además que su unidad fuera puesta en un propósito productivo, para que una creciente confianza y creencia en las buenas noticias de Cristo Jesús fuera promovida entre aquellos que ya creían y entre aquellos que aún no creían.

En la antigua lengua griega, intimidados “es un término vivido, único en la Biblia Griega el cual denota una incontrolable estampida de caballos asustados. Al enfrentar esta clase de oposición, Pablo quería que los cristianos Filipenses tuvieran el mismo tipo de valentía que él tenía. La antigua palabra griega apolia significa destrucción, pérdida o condenación. Cuando los cristianos se mantienen firmes en contra de la intimidación del mundo, de la carne y del maligno, muestran a esos enemigos espirituales de que su destrucción final es certera. Cuando nuestros enemigos espirituales fallan en intimidarnos entonces ellos han fallado completamente, debido a que ellos no tienen ninguna otra arma, solamente el temor y la intimidación.

Fue concedido a los Filipenses que creán en él. De la misma manera que esta creencia fue concedida a ellos, así también se les dio el privilegio de padecer por él, ellos no necesitaban temer en que sus presentes pruebas significaban que Dios los abandonaba. Su dificultad presente fue concedida a ellos, no como un castigo, sino como una herramienta en las manos de Dios. Los Filipenses tuvieron el mismo tipo de conflicto que tuvo Pablo entre ellos en Filipos, y el mismo tipo que Pablo enfrentó en Roma. Su conflicto era concerniente a la dificultad de caminar correctamente con el Señor y el proclamar el evangelio cuando eran perseguidos o estaban bajo ataque. Conflicto es la antigua palabra griega de agon, el cual describe el lugar en donde los concursos atléticos se llevaban a cabo y después se refirió al concurso en sí mismo. Nosotros tomamos nuestras palabras de agonía y agonizar de esta antigua palabra griega. Si los Filipenses tenían el tipo de conflicto que Pablo tenía, entonces ellos podrían tener el mismo tipo de gozo de Pablo y podrían obtener fruto en medio de ello.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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