Es cierto que Onésimo se apartó, pero Pablo lo envió de vuelta. De alguna manera, apartarse por algún tiempo no suena tan malo como ser un esclavo fugitivo. Pablo habló suavemente del escape de un esclavo. Clarke dijo de esta frase: “Es otra delicada pincelada”. En parte, el escape de Onésimo fue un problema, pues privó a Filemón de un trabajador y de un bien. Esto hacía que Onésimo fuera considerado un criminal, posiblemente sujeto a la pena de muerte. Aun así, Pablo podía ver el propósito de Dios y quería que Filemón también lo viera. La frase “porque quizás” es importante. Demuestra que Pablo no vio a Filemón de esta manera: “Filemón, Dios me ha enseñado su mano oculta trabajando y tú debes de aceptar lo que yo también veo”. En su lugar, la expresión “porque quizás”, significa que el corazón de Pablo decía: Filemón, me parece que Dios está trabajando de maneras inusuales aquí. Déjame decirte lo que veo y tal vez tenga sentido para ti. Esto es un aspecto del propósito de Dios que Pablo vio en la fuga de Onésimo. Filemón, el amo, perdió un esclavo; pero Filemón, el cristiano, obtuvo un hermano y obtuvo ese hermano para siempre. Aquí el apóstol saca lo mejor de una mala situación. Los convertidos deben ser tratados gentilmente, y sus antiguas prácticas malas no deben de ser agravadas.

Pablo le presenta a Onésimo a Filemón no como un esclavo, sino como un hermano. En esta relación como hermanos y no esclavos, Pablo, efectivamente, deroga la aflicción de la relación “amo-esclavo” y sienta las bases para la eventual abolición legal de la esclavitud. Si un hombre es un extraño, puedo hacerlo mi esclavo. ¿Pero cómo puede mi hermano ser mi esclavo? Lo que la carta de Filemón hace es traer la institución a una atmósfera donde puede marchitarse y morir. Donde el amo y el esclavo pueden unirse en afección como hermanos en Cristo, la emancipación formal era cuestión de interés, la confirmación legal de una nueva relación. La transformación de un individuo es clave para la transformación de una sociedad y del ambiente moral.

Otra vez, Pablo se para a lado de Onésimo, pidiendo misericordia: “Si yo soy tu compañero en el evangelio, entonces trata a Onésimo como me tratarías a mí”. La súplica de Pablo es poderosa, porque apoyó a un hombre culpable y le dijo al dueño del esclavo: “Yo sé que este hombre es un criminal y que merece castigo. Pero este esclavo es mi amigo, así que si lo castigas a él también me castigas a mí. Yo me paro a su lado para tomar su castigo”. Esto es lo que Jesús hizo por nosotros ante nuestro amo, Dios Padre.

Aparentemente, cuando Onésimo escapó, le robó algo a Filemón. Esto en sí mismo, es un crimen capital. Pablo pide que el valor de lo que ha sido robado le sea “cobrado” a él: “Ponlo en mi cuenta, Filemón”. Pablo era tan serio que le dio a Filemón una nota personal escrita por su propia mano. Cuando Pablo le dice a Filemón: “Pon las deudas de Onésimo en mi cuenta”, él esencialmente hacía por Onésimo lo que Jesús hizo por nosotros al poner nuestros pecados en su cuenta. Mientras estudiaban las “cuentas”, Pablo menciona algo más: “Filemón, recuerda que yo tengo muchos créditos tuyos en mi cuenta, porque aún tú mismo me debes también”. Pablo podía permitirse el lujo de pagar los gastos de Onésimo porque, en un sentido, ¡Filemón le debía a Pablo su salvación!

La palabra “provecho” se traduce de la antigua palabra griega oninemi, la raíz de la palabra “Onésimo”. Pablo utiliza otro juego de palabras y el nombre de Onésimo para comunicar una no tan sutil solicitud: Déjame tener a Onésimo de regreso en el Señor. Previamente en la carta, Pablo dice que Filemón era un hombre que confortaba los corazones de los santos (Filemón 7). Ahora, Pablo le dice a Filemón cómo puede confortar su corazón: dejando que Onésimo se quede con él. La carta de Pablo, llena de súplicas, también está llena de esperanza. Filemón no era un hombre malo ni severo. Pablo tenía toda la razón al esperar que él fuera a cumplir su deber cristiano y a hacer aún más de lo que Pablo pidió.

Prepárame también alojamiento: Esto muestra la cercana relación entre Pablo y Filemón. Pablo conocía la hospitalidad que siempre lo esperaba en la casa de Filemón. Pablo quería que Filemón orara, y no pensaba que las oraciones eran una mera formalidad. Pablo creía que por las oraciones de Filemón podrían estar juntos una vez más. Epafras, Marcos, Aristarco mis colaboradores: Cada uno de sus nombres son mencionados en la conclusión de la carta a los colosenses (Colosenses 4:10-17). Esto confirma que las dos cartas fueron al mismo lugar. Filemón vivía en Colosas. Demas es, supuestamente, el mismo que continuó con Pablo hasta su último encarcelamiento en Roma, después del cual él se fue por lo que se supone ha sido el amor al mundo (2 Timoteo 4:10). Vemos algunos principios perdurables en la carta de Pablo a Filemón. Pablo nunca pidió una caída del sistema de esclavitud; sin embargo, los principios en la carta de Filemón destruyen la esclavitud. Los cambios sociales más grandes vienen cuando el corazón de las personas es cambiado. En nuestra sociedad, el racismo y nuestra baja consideración por los niños no nacidos, no pueden ser eliminados por ley; un cambio de corazón debe ocurrir. Onésimo estaba obligado a regresar a su amo. Cuando hacemos algo malo, debemos de hacer lo posible por corregirlo. Ser hechos nuevas criaturas en Cristo (2 Corintios 5:17) no elimina nuestra responsabilidad de hacer restitución; aumenta nuestra obligación, aun cuando la restitución sea difícil. Onésimo era moralmente responsable por sus errores. La carta a Filemón demuestra que nosotros no somos guiados principalmente por la economía, a pesar de las ideas de los marxistas y los liberales modernos. Seamos ricos o pobres, debemos ser guiados por el espíritu de Dios, no por nuestro estado económico. En ninguna parte del Nuevo Testamento se demuestra más claramente la integración del pensamiento y la vida del cristiano. Ofrece una mezcla, completamente característica de Pablo, de amor, sabiduría, humor, delicadeza, tacto y, sobre todo, madurez cristiana y humana.

La conclusión de la carta puede guiarnos a preguntarnos: «¿Por qué Filemón está en nuestra Biblia?». En 110 d.C., el obispo de Éfeso se llamaba Onésimo y pudo haber sido el mismo hombre. Si Onésimo estaba al final de su adolescencia o a inicios de sus veinte cuando Pablo escribió esta carta, pudo haber tenido 70 años en 110 d.C., y esa no era una edad poco razonable para ser un obispo en esos días. Ignacio, en sus epístolas a Éfeso hizo mención de Onésimo, como pastor de Éfeso, después de Timoteo. El catalogo de los mártires romano dice que fue apedreado a muerte en Roma, bajo el emperador Trajano. También hay evidencia histórica de que las cartas de Pablo fueron reunidas como un grupo en la ciudad de Éfeso. Tal vez Onésimo primero compiló las cartas y quería estar seguro de que su carta —la carta de libertad— fuera incluida.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.