Difícil saber si todos escucharon a Jehová hablar con Moisés, o si solamente Moisés lo escuchaba. Ciertamente, todos sabían que Dios le hablaba a Moisés debido a la exhibición de gloria, pero no sabemos si podían escuchar lo que el Señor le decía. Dado que Moisés ya sabía esto, estas palabras dan más peso a la idea de que Dios dijo esto públicamente, más para beneficio de Israel que para el beneficio de Moisés. De una manera milagrosa, Dios proporcionó a Israel mucha carne en el desierto. Esta fue una muestra significativa de la misericordia de Dios. Cuando Israel se quejó, Dios pudo haberles respondido con juicio o disciplina, y en su lugar les dio comida.

Las codornices mencionadas aquí migran regularmente entre el sur de Europa y Arabia a través de la península del Sinaí. Son aves pequeñas, con cabeza de bala, de vuelo fuerte, pero bajo, generalmente se posan en el suelo o en los arbustos bajos al anochecer. Cuando están agotadas, no pueden… despegar de nuevo. Los pájaros son buenos para comer y eran un manjar favorito de los egipcios. El pan del cielo llegaba con el rocío de cada mañana, como un tipo de residuo del rocío. Era una cosa menuda, redonda y como una escarcha sobre la tierra. Por lo tanto, no era fácil de recolectar. Tenía que ser barrido de la tierra. Éxodo 16:31 describe este pan del cielo como semilla de culantro (como del tamaño de una semilla de ajonjolí), y dulce como la miel. Números 11:7 dice que era del color del bedelio (un color parecido a la perla). Se horneaba o hervía (Éxodo 16:23). Números 11:8 dice que el pueblo se esparcía y lo recogía, y lo molía en molinos o lo majaba en morteros, y lo cocía en caldera o hacía de él tortas; su sabor era como sabor de aceite nuevo.

Las leyendas judías supuestamente nos dicen a qué sabía este pan del cielo. Uno solo tenía que desear un platillo determinado, y apenas lo pensaba, el maná obtenía el sabor del platillo deseado. La misma comida tenía un sabor diferente para todos los que la comían, según su edad; a los niños le sabía a leche, a los jóvenes fuertes a pan, a los ancianos a miel, a los enfermos a cebada empapada en aceite y miel. Pero también escribieron que el maná era amargo en la boca de los gentiles. Es difícil identificar con precisión qué era esta cosa. Algunos investigadores lo identifican con lo que algunos árabes llaman hoy mann, el cual se forma cuando un pequeño insecto pincha la corteza del árbol de tamarisco, bebe la savia, y luego suda un líquido claro que luego se solidifica en un glóbulo de azúcar al llegar al suelo. Cuando sale el sol, se derrite rápidamente y desaparece. Aunque el pan del cielo puede haber sido similar al mann moderno en la península del Sinaí, no era lo mismo. El mann de hoy en día nunca aparece en grandes cantidades, no dura todo el año y se limita a una pequeña región geográfica. Alimentar a Israel con el pan del cielo fue un ejemplo de la forma en que Dios cooperaba con el hombre. Israel no podía traer el maná y Dios no lo recogió por ellos. Cada uno tenía que hacer su parte. A los animales muy a menudo se les instruye a través del alimento. Cuando no se les podía instruir por ninguna otra manera, entonces se les instruía a través de su hambre, su sed y su alimentación.

Se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? El nombre de maná (que se da más adelante en Éxodo 16:31) significa, “¿Qué es esto?” y el nombre proviene de la pregunta que se hace en este versículo. Dios les proveyó, pero no lo reconocieron. Cuando llega la provisión de Dios, a menudo no la reconocemos. Dios satisfizo las necesidades de Israel, pero lo hizo de una manera que no esperaban. El pan del cielo debía recogerse individualmente o en familia. Dios no ordenó la creación de un centro tribal de recolección y distribución de maná. Cada hogar tenía que mantenerse a sí mismo y una familia rica no podía contratar a una familia pobre para que hiciera el trabajo por ellos. Un gomer podía ser tanto como un galón, especialmente en la historia posterior de Israel. Pero en este punto de la historia de Israel pudo haber significado solamente una taza llena. Es una medida imprecisa.

Ellos claramente escucharon el mandato de Dios y claramente conocían el mandato de Dios. Pero por alguna razón sintieron que no tenían que obedecerlo. Hubo un castigo duro por su desobediencia ya que lo que recogieron en desobediencia crio gusanos, y se pudrió.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.