Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová: Se asume que este extraordinario cántico vino espontáneamente mientras Moisés conducía a la nación hacia el desierto al otro lado del Mar Rojo. Cantaron esta canción cuando su salvación fue real para ellos. La cantaron cuando el poder y la presencia de Dios fueron reales para ellos. Dios valora estas expresiones espontáneas de alabanza y adoración. Este era un cántico nuevo para Jehová (como en el Salmo 40:3). Uno de los grandes principios de la adoración es que es para Jehová, y no para el hombre. Cuando adoramos a Dios con cánticos, nuestra audiencia es Jehová mismo y no las personas a nuestro alrededor. El primer verso de este cántico fue citado por David. ¡Ha echado en el mar al caballo y al jinete! Ellos adoraron a Dios porque Él hizo lo que Israel no pudo hacer.

Cuando dejamos que Dios sea nuestra fortaleza, también será nuestro cántico. Cantaremos por la victoria obtenida por la gran fuerza del Señor. Tendremos cántico gozoso en nuestra vida porque Su fuerza no nos defraudará. Observe que el cántico se trata todo de Dios; no hay ni una palabra acerca de Moisés. Al leer este cántico no vemos a Moisés, ni a Aarón, ni a María ser mencionados: Dios es el único considerado aquí. Y ha sido mi salvación: Esta es una frase gloriosa. Reconoce que no nos podemos salvar a nosotros mismos, sino que Dios debe ser nuestra salvación.

En la Segunda estrofa: Y con la grandeza de tu poder has derribado a los que se levantaron contra ti. Moisés y el pueblo describieron lo que Dios hizo a los egipcios, y se gloriaron en la derrota de los enemigos de Dios. Si en realidad amamos al Señor, deberíamos gloriarnos en la derrota de los enemigos de Dios. El canto habla de tu diestra: Se pensaba que la diestra era la mano de la habilidad y el poder. Cuando Dios obra con Su diestra, es una obra de destreza y poder. Obviamente este uso es un antropomorfismo, comprender algo acerca de Dios mediante el uso de una figura retórica humana, aunque no se aplique literalmente. La idea de la diestra es utilizada en las Escrituras más de cincuenta veces, incluyendo los siguiente pasajes:

· Salmo 45:4: La diestra de Dios nos enseña. · Salmo 48:10: La diestra de Dios está llena de justicia. · Salmo 77:10: Trae a memoria los años de la diestra del Altísimo. · Salmo 110:1: El Padre invita al Hijo a sentarse a su diestra. · Habacuc 2:16: El cáliz del juicio esta en Su mano derecha. · Efesios 1: 20 nos dice que Jesús esta sentado a la diestra del Padre.

Tercera estrofa: ¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? Si el pueblo de Egipto aún no sabía quien era Jehová, el pueblo de Israel sí lo sabía. Ellos sabían que Jehová no era como los dioses falsos de Egipto o de Canaán. La adoración debe de proclamar la superioridad de Jehová Dios sobre todo lo que pretende ser dios. Israel, pronto y muy a menudo, olvidaría esto, pero nosotros podemos recordarlo.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.