La ley de dedicar el primogénito a Dios solo entraría en vigencia cuando estuvieran en la Tierra Prometida. Para entonces, la necesidad de un recordatorio de la obra de liberación de Egipto sería aún más necesaria. Si el primogénito era inaceptable para para sacrificio (si era un animal inmundo o un humano), se ofrecía un sustituto para redimir al primogénito de Dios. Si el primogénito era un animal, el sustituto era un animal limpio. Si el primogénito era humano, el sustituto era dinero. Esta práctica de dedicar el primogénito a Dios sería un recordatorio a través del ritual de la gran obra de Dios y su gran poder para con Israel.

Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca: La ruta costera (la Via Maris, conocida como “el camino del mar”) era el camino más corto y más común para ir de Egipto a Canaán. Sin embargo, también era el camino donde estaban los puestos militares de Egipto. Dios sabía que el pueblo de Israel no estaba preparado para enfrentarse a esto (Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto), así que los condujo por un camino diferente. Habría sido fácil para los israelitas pensar que la Via Maris era el camino a seguir; tenía carreteras buenas y fáciles, la distancia más corta, era una ruta comercial para comprar comida y agua. Pero los peligros del camino eran demasiado grandes, aunque no podían verlos. Dios anticipó peligros que ellos no podían ver. De la misma manera, Dios nunca permitirá que enfrentemos más de lo que somos capaces de soportar; Él sabe lo que podemos manejar “Él eligió cuidadosamente su camino para salir de Egipto; no el más cercano, sino el más seguro. No nos tienta más de lo que podemos, sino que así ordena el asunto, que los males no estén preparados para nosotros hasta que nosotros lo estemos para ellos.

El Mar Rojo mencionado por primera vez aquí no es la enorme extensión del Mar Rojo (unas 100 millas de ancho), sino el “dedo” occidental del Mar Rojo que se extiende hasta las áreas fronterizas de Egipto: el actual Golfo de Suez. En un gran acto de fe, José pidió que sus huesos fueran tomados de Egipto (Génesis 50:25). Él hizo esto porque sabía de que Egipto no era su lugar de descanso final, sino que Dios tenía una Tierra Prometida para ellos. Génesis 50:25-26 dice específicamente que José nunca fue enterrado. Su ataúd permaneció sobre el suelo durante los cuatrocientos años aproximadamente hasta que fue llevado de regreso a Canaán. Fue un testigo silencioso durante todos esos años de que Israel iba a regresar a la Tierra Prometida, justo como Dios había prometido. Ahora la promesa se estaba cumpliendo.

Dios mostró Su presencia a Israel de una manera dramática, al darles seguridad constante, con una columna de nube en el día y una columna de fuego en la noche. La columna de nube de día y de fuego de noche también estaba allí como un sol y un escudo: Extendió una nube por cubierta, Y fuego para alumbrar la noche (Salmos 105:39); o como dice Salmos 84:11: Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad.

La antigua palabra hebrea para columna literalmente significa “algo puesto de pie.” Probablemente era más como una columna que como un pilar. Esta era la Shejiná o morada divina, y era la prueba continua de la presencia y protección de Dios. Israel podía obtener una gran seguridad de esta evidencia visible de la presencia de Dios. Sin embargo, hubo muchas ocasiones después de esto en las que parecieron dudar, rebelarse y actuar como si Dios estuviera distante.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.