El primer aniversario del éxodo ocurrió dos semanas más tarde, el día 15 del primer mes. “…En el día primero…” – En los vers. 17 al 33 se registra cuándo realmente se erigió el tabernáculo. Debido a la naturaleza portátil del tabernáculo, esto podía hacerse fácilmente en un día. Moisés recibe el honor de haber levantado el tabernáculo por dirigir esta obra del levantamiento, de la misma manera que Besalel recibe la honra de haber hecho todos los objetos, aunque tenía varios colaboradores para ello. En Números 1:50-51 está escrito que los levitas levantaron y desarmaron el tabernáculo.

Hasta ahora, se le había ordenado a Moisés hacer el Tabernáculo y sus componentes, pero hasta que cada parte estuviese en su lugar, ninguna de estas tenía la condición de un Tabernáculo. Por ejemplo, hasta que las cortinas que circundaban el patio no estuvieran en su lugar, no se podían realizar ofrendas en el Altar. Por consiguiente, este pasaje describe cómo es que Moisés erigió el Tabernáculo y puso todas sus partes en el lugar que les correspondía. La Torá empieza esta descripción resumiendo todo el proceso, al decir se erigió el Tabernáculo. En esas pocas palabras, la Torá expresa que en realidad había sucedido un milagro tanto físico como espiritual: el físico, porque habían sido capaces de construir un edificio con todas sus detalladísimas partes en un desierto; y el espiritual, porque habían sido capaces de crear en este mundo un espacio de santidad y un área de reposo para la Presencia Divina. El proceso culminó en un extraordinario evento, a la par en su significancia con las más magníficas proezas que el hombre haya alguna vez logrado: la gloria de Dios residió en una obra producto de las manos del ser humano, a la vista de todos los hombres, mujeres y niños israelitas.

Hasta ahora, Dios les había mostrado Sus milagros y los había cobijado con Su cercanía, mas ello había sido como un regalo, ya sea totalmente inmerecido o para el cual apenas si habían hecho méritos. Ahora, sin embargo, podían contemplar el Tabernáculo que ellos mismos levantaron, rodeado de santidad. Este había sido edificado a partir de sus propios donativos, hecho con sus propias manos, erigido por su profeta y posibilitado por su propio acto de sincera contrición, asegurándoles que la Presencia de Dios siempre estaría con ellos, siempre y cuando siguieran comportándose a la altura de las circunstancias.

Moisés levantó la tienda sobre el tabernáculo. En este pasaje queda clara la diferencia entre la “tienda”, el “tabernáculo” y la “sobrecubierta”. La “tienda” era la cubierta de pelo de cabra que cubría la armazón de madera que la sostenía. Sobre ésta estaban las cubiertas de pieles de carnero y de “tejones”. Moisés está siendo muy meticuloso en las instrucciones y tomó y colocó dentro del arca, el testimonio que son las tablas de piedra donde se escribieron los mandamientos, ése es el testimonio de Dios y ya hemos hablado de que esas tablas tienen que ver con los corazones de piedra, pero con la esperanza de que un día esos corazones sean cambiados.

Así acabo Moisés la obra. Como Dios había mandado a Moisés. ésta es la frase que se tendría que repetir una y otra vez en nuestra vida para que un día Dios diga, Así acabó Moisés la obra. Sí, en nuestras vidas todo el tiempo se cumple el hecho de que como el Señor nos ha mandado hacer así lo hemos hecho, algún día Dios dirá, que así habrá acabo la obra; Éste es el resultado de la obediencia meticulosa. Moisés, como símbolo del gran Sumo Sacerdote, Cristo inauguró el servicio del santuario. No sólo encendió las “lámparas” y quemó “incienso aromático”, sino que también ofreció sobre el altar del holocausto el primer sacrificio vespertino, “holocausto y ofrenda”

La construcción del tabernáculo fue completada antes de que se lo levantara. Después de que el Evangelio haya sido predicado a todo el mundo, los “escogidos” serán juntados según nos dice Mateo. 24: 14, 31. Entonces, toda “piedra viva” que haya sido labrada Y acabada de acuerdo con el modelo divino, ocupará su lugar en el templo de Dios. Estamos ahora construyendo los caracteres que un día habrán de formar parte de aquella morada eterna. Una vez que se haya completado el trabajo preparatorio, relacionado con el reino de Dios, de acuerdo con el plan, no se tardará en establecer ese reino en toda su gloria. Cristo aparecerá entonces, y su pueblo aparecerá con él, nos dice, Colosenses 3: 4. Así como la construcción del tabernáculo lo preparó para que fuese la morada del Señor, así también la glorificación de sus hijos abrirá el camino para que el “tabernáculo de Dios” esté “con los hombres” Así como el pueblo participó con Moisés en la construcción del santuario terrenal, así también Cristo nos invita a ser colaboradores con él en la edificación de su cuerpo. Cuando el tabernáculo fue erigido, no le faltaba nada para ser perfecto. Así será cuando todo Israel finalmente sea glorificado.

Es muy importante que un líder tenga una visión del cielo para la obra del Señor. Es muy importante que esta visión sea transmitida al pueblo. Es muy importante que el pueblo apoye esta visión y entregue sus bienes para que pueda ser una realidad. Es muy importante que haya personas capacitadas en frente de la obra del Señor. Es muy importante que el pueblo trabaje con la obra con diligencia y sin pereza. Es muy importante tener una transparencia en la contabilidad de la obra del Señor. Es muy importante hacer todo según el Señor ha hablado al líder principal. Pero lo más importante es terminar la obra y no dejarla a medias. Tengamos en cuenta que esta obra magnífica, que duraría más de 400 años, fue hecha en el desierto. Es posible cumplir con el llamado divino en medio de las adversidades.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.