Moisés dijo a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra. Después de estas extraordinarias y persuasivas señales, Moisés aún daba objeciones al llamado de Dios. Moisés reveló de que él no estaba confiado con su habilidad para hablar – soy tardo en el habla lo cual literalmente se traduce a “de boca pesada.” Al parecer la excusa de Moisés no estaba justificada. Claramente, hace 40 años antes de esto, Moisés no era tardo en el habla y torpe de lengua. En los Hechos 7:22 dice que: Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y su obra. Esos años de elocuencia en Egipto terminó 40 años antes de esto. Por 40 años, al parecer Moisés solamente les hablaba a las ovejas. Su confianza en si mismo se había ido; pero él necesitaba la confianza de Dios. El reclamo de Moisés no era sobre el tener una articulación defectuosa, sino en su incapacidad de tomar el mando de los hebreos y egipcios donde “lengua difícil” es igual a la dificultad con una lengua extranjera

El hecho de que Moisés creyera que él no era elocuente estaba completamente fuera de base. El Dios que creó a las bocas más elocuentes que han vivido estaba de su lado. ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Esta es una declaración dramática la cual revela la soberanía de Dios, y Dios lo revela en un contexto tal que es una invitación para confiar en Dios y trabajar con Él. No hay el más mínimo sentido de fatalismo en esta declaración de la soberanía de Dios. Nunca es: “Dios es tan poderoso que nosotros no podemos hacer nada,” pero siempre es: “Dios es tan poderoso que Él puede obrar a través de nosotros si es que nosotros nos hacemos disponibles.”

Dice que Dios hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego: Algunos piensan que esto es cruel de parte de Dios. Sin embargo, el punto no es el de analizar el origen del mal, sino el de mostrar que Dios es tan poderoso que Él puede llamar al mudo, al sordo y al ciego para hacer Su obra. Las insuficiencias percibidas por Moisés no importaban para nada. Si Moisés era un orador insuficiente, ¿esto era noticias nuevas para Dios? ¿Tiene Dios problemas en rastrear quien es sordo, quien es ciego, y quien es mudo? ¿Pensará Moisés verdaderamente que Dios cometió un error? Si Moisés era un orador sin habilidad, eso no importaba – el Dios poderoso dijo, “yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.” Por extensión, Dios es suficiente para nosotros, no importa que insuficiencias reales o imaginarias tengamos.

Finalmente Moisés terminó con las excusas y expuso lo que realmente había en su corazón. Simplemente, él preferiría que Dios enviara a alguien más. Su problema no era en realidad una falta de habilidad; era una falta de disposición.

Benjamin Franklin dijo: “Es común para el hombre dar razones fingidas que el de dar la razón real.”

Entonces Jehová se enojó contra Moisés: Dios no estaba enojado cuando Moisés pregunto, ¿quién soy yo? Él no estaba enojado cuando Moisés pregunto, “¿quién diré que me envió? Él no estaba enojado cuando Moisés mostró incredulidad a la palabra de Dios y dijo, “He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz” Él ni siquiera estaba enojado cuando Moisés falsamente declaró que él no era ni había sido elocuente, pero Dios se enojó cuando Moisés simplemente mostró indisposición. Podría haber cientos de razones desentendidas del porqué Moisés estaba indispuesto, y algunas de ellos podrían tener mucho sentido. Posiblemente Moisés en realidad quería servir, pero estaba indispuesto debido al rechazo en el pasado. Sin embargo, la verdad básica era que Moisés estaba indispuesto, y no que era incapaz.

Cuando Dios trajo a Aaron para ayudar a liderar con Moisés, fue una expresión de Su castigo a Moisés, no de Su aprobación o de ceder ante Moisés. Aarón fue más un problema para Moisés que una ayuda. Aaron si se convirtió en una fuente de problemas para Moisés. Aaron instigó la adoración al becerro de oro, moldeando al becerro él mismo y edificó también el altar. Los hijos de Aarón blasfemaron contra Dios al traer ofrendas impuras. En cierto tiempo, Aarón abiertamente llevó a cabo un motín en contra de Moisés. Mientras estos episodios se desenvolvían, Moisés seguramente vio atrás y se pregunto el porqué el Señor le dio a Aarón como compañero – debido a que Dios estaba enojado contra la indisposición de Moisés.

Aaron era un buen orador, pero un hombre con carencia de contenido. Moisés tendría que poner la palabra de Dios en la boca de Aarón (Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras). En un sentido, Aarón era como un reportero, quien no hace nada más que leer lo que otros han escrito para que él lo lea. Aaron no era el portavoz de Dios; él era el portavoz de Moisés. Dios no necesita a líderes como éste. No es la manera de Dios el tener un hombre con un ministro de palabras elocuentes y el cual no este calificado para el liderazgo. Dios quiere combinar los cargos de “orador” y “líder”.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.