Hizo también Bezaleel el arca de madera de acacia. En el libro de los hebreos se nos dice que nos acerquemos al trono de la gracia, que es ilustrado por la tapa del arca de la alianza, es decir el propiciatorio. Allí es donde encontramos gracia y misericordia para recibir y dar ayuda en tiempo de necesidad. Hay un propiciatorio para los creyentes en el cielo.

Cuando Cristo vino a esta tierra, no solo hizo realidad la antigua realidad y figura del tabernáculo. Hizo algo bastante excepcional. El tabernáculo del desierto estaba siempre en un plano horizontal con respecto a la tierra, colocado en su superficie plana, con sus columnas y tablas encajadas en las bases situadas por debajo. Pero cuando Cristo vino al mundo para pagar el precio por nuestros pecados, fue como si hubiera orientado aquella tienda hacia una posición perpendicular. La cruz fue el altar de bronce donde el Cordero de Dios fue ofrecido por nuestros pecados; aquí abajo, en esta tierra, Él murió para salvarnos. Pero regresó al cielo donde vive en la actualidad para guardar nuestra salvación. El Lugar Santísimo se encuentra hoy en el cielo. Nosotros no nos dirigimos horizontalmente a Dios, acudiendo a un edificio o a una persona que está en la tierra, sino que miramos hacia el cielo y nos dirigimos directamente a Él, por medio de Jesucristo. Como bien dice el apóstol Pablo en su primera carta a Timoteo 2:5, Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre.

Ahora, ya con los pensamientos concentrados en la realidad de nuestra situación actual, cabe formularte una pregunta. Figurativamente hablando, y teniendo en cuenta todo lo que hemos considerado sobre aquella tienda en el desierto y su mensaje simbólico para todos los tiempos, ¿dónde te encuentras tú ahora, y en qué lugar, en relación al tabernáculo? ¿Necesitas ir a colocarte ante el altar de bronce, aquel símbolo elocuente de la cruz, para recibir la salvación? Hay muchas personas, incluso hombres y mujeres que exteriormente profesan ser miembros de alguna iglesia, que necesitarían acudir a aquel altar de bronce, donde Jesús derramó su sangre por ellas y por ti. Quizás has contemplado el altar desde lejos, considerando su lugar y significado en la historia y en la tradición; posiblemente hasta puedes haberlo admirado. Pero no te has acercado a aquella cruz con fe, aceptando la obra de Cristo, el Cordero de Dios a favor tuyo y que murió allí en lugar tuyo. Pero también es posible que ése no sea tu caso, sino otro bien diferente. ¿No serás tu un cristiano que se ha manchado, adquiriendo impurezas al transitar por el camino de la vida, y que necesita confesar sus pecados en aquella pila de agua, para ser limpiado? Esas impurezas constituyen un estorbo en tu relación con Dios; simplemente, no estás disfrutando de tu vida cristiana, ni de la vida misma. Este estado de ánimo puede, incluso, mantenerte en una actitud de descontento contigo mismo, que se refleja en una relación inestable con tus seres queridos o con tus amigos. Y cuando acudes a Dios en oración, resulta que tienes la fuerte sensación de que Él no te escucha, ni contesta tus oraciones. Y es que necesitas, además, acercarte al altar del incienso, símbolo de la oración. Y aquella pila de agua, había sido fabricada en bronce pulido, que brillaba como un espejo. Era una gran ilustración de la Palabra de Dios, que es como un espejo y al contemplarnos en él, nos revela nuestra impureza. Y el agua pura es la Palabra misma de Dios, que hoy nos limpia y purifica, cuando nos acercamos a ella reconociendo y confesando nuestro pecado. Hasta puede que hayas perdido el interés o el apetito por alimentarte de la lectura y estudio de la Biblia, con lo cual tu vida espiritual permanece estancada y en estado de anemia, porque necesitas nutrirte del Pan de Vida, que es Jesucristo, para recibir renovadas fuerzas, indispensables para tu crecimiento interior y para hacer frente a las luchas y presiones de la vida. Necesitas regresar a Jesús, necesitas volver tu mirada a la cruz y necesitas ir a Su palabra.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.