Después del pecado del becerro de oro, Dios no negó a los hijos de Israel la Tierra Prometida. Dijo que podían continuar a poseerla y dijo: yo enviaré delante de ti el ángel. Ahora este ángel era simplemente un ser angelical, y no Jehová mismo como en otras ocasiones. Dios sí dijo que negaría Su presencia a Israel, o al menos, la cercanía de Su presencia. Podríamos decir que Dios dijo, “No estaré muy cerca de ti, porque podría juzgarte mientras voy contigo en el camino – pero ve y toma la Tierra Prometida”. Este fue un desafío para Moisés y la nación en general. Si quedaban satisfechos con ese arreglo, demostraría que solo amaban las bendiciones de Dios y no a Dios mismo. Si desafiaban a Dios – pidiendo Su presencia y no solamente Sus bendiciones – mostrarían un corazón genuino por Dios mismo. Este era el primer paso hacia la restauración espiritual y el avivamiento en Israel. Recibir cualquier otra bendición no tiene valor si Dios no está contigo. ¿Cuál es el valor de Canaán? ¿Cuál es el valor de la leche y la miel? ¿Cuál es el valor de tener posesiones, si Dios no estaba con ellos? Vieron que la conciencia de la presencia de Dios, tener esta comunión y compañía, era infinitamente más importante que todo lo demás.

Vistieron luto, y ninguno se puso sus atavíos: Esta fue una buena respuesta por parte de Israel. Para ellos esta era una mala noticia. Lamentaban la posible pérdida de la presencia cercana de Dios. Les importaba por su relación con Jehová, no solo por lo que Él podía darles. Era significativo para Israel debido a que ellos podían ver la presencia de Jehová en la columna de nube durante el día y el fuego durante la noche. Si Dios retiraba Su presencia, podría verse claramente. Dios los llamó: pueblo de dura cerviz: Esta frase se vuelve a repetir. La idea no es solamente que son testarudos, sino que fueron testarudos al resistirse a Dios. La imagen es la de un buey o burro que se resiste al granjero haciendo dura su cerviz. El pueblo demostró su arrepentimiento y su luto al no utilizar sus atavíos. Ellos sabían que este no era el tiempo para decorar lo externo, sino que era el tiempo para tener un corazón correcto delante de Dios.

Este era el segundo paso hacia una restauración y avivamiento espiritual en Israel. Moisés tomó el siguiente paso hacia un avivamiento y hacia una relación restaurada. Moisés inició un esfuerzo decidido por buscar a Dios e hizo de su propia tienda el tabernáculo de reunión. Dios le dijo a Moisés que hiciera un tabernáculo de reunión cuando Moisés estaba en el monte Sinaí. Pero el tabernáculo aún no estaba construido. Esto no evitaría que Moisés tomara medidas extraordinarias para buscar a Dios. Por lo general, los santuarios se construían a poca distancia de las ciudades en el mundo antiguo: Israel, por lo tanto, había perdido su singularidad, como la nación en la cual Dios habitaba en medio de ellos. Al mover el lugar de adoración fuera del campamento, Moisés claramente trazó una línea para ver quién realmente quería acercarse a Jehová. Esto significó que todos los que querían buscar al Señor tendrían que separarse en algún sentido. Podemos suponer que no todos querían hacer esto.

Cuando Moisés adoraba, ellos también adoraban. Moisés incitó al pueblo a acercarse a Dios con su propio ejemplo. La tienda de Moisés no se convirtió en el tabernáculo de reunión simplemente porque él la nombró así. Se convirtió en eso porque Dios realmente venía a encontrarse con Moisés, lo cual se manifestaba por la columna de nube. La columna de nube se volvió como la bandera de la realeza o la de un almirante que indica que está presente, por lo que el pilar de nube indicaba la presencia de Dios. Leemos mucho sobre Dios hablando con Moisés, pero no sabemos mucho acerca de lo que Dios decía. Probablemente hubo mucho más de lo que se dice en Éxodo 33, y probablemente gran parte fue de naturaleza personal y fortalecedora para Moisés. Algo acerca de Moisés y su relación con Dios hacía que otros también quisieran adorar a Dios.

Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Números 12: 8 aclara lo que esto significa. Allí Dios contrastó cómo habló a Moisés con cómo le habló a otros profetas; Moisés escuchó clara y plenamente, y los otros profetas escucharon en sueños y visiones. También es posible que esto signifique que Dios se aparecía a Moisés en forma humana, como lo hizo con Abraham en Génesis 18. Lo más probable es que la frase cara a cara sea simplemente una expresión figurativa, que significa comunión libre y abierta. Moisés no había visto – ni podía – ver el rostro real de Dios el Padre en Su gloria. Nadie ha visto el rostro de Dios el Padre en gloria, y por eso Juan escribió, Nadie ha visto jamás a Dios (1 Juan 4:12). El avivamiento personal en la vida de Moisés fue un ejemplo para toda la nación, pero fue un ejemplo especial para su siervo Josué. Cuando Moisés se acercó a Dios, también acercó a Josué a Dios, tanto que Josué nunca se apartaba de en medio del tabernáculo.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.