Moisés legítimamente sintió que necesitaría credenciales ante el pueblo de Israel. Antes, él pensó que tenía credenciales porque él era un príncipe de Egipto. 40 años de atender el ganado de ovejas le quitó ese sentido de confianza propia. Cuando Dios se revelaba a Si mismo al hombre en los días de los patriarcas estaba regularmente asociado con un nuevo nombre revelado o un nuevo título para Dios. Abraham, en el encuentro con Melquisedec, pidió a Jehová Dios Altísimo, posteriormente tuvo un encuentro con Dios Todopoderoso y finalmente llegó a conocer al Señor como Jehová Dios Eterno y como Jehová proveedor. Hagar; por su parte, tuvo un encuentro con el Dios que me ve. Jacob se encontró con El-Elohe-Israel y con El-Bet-el. Así que, si Moisés viniera a los ancianos de Israel como un representante de Dios, sería lógico que ellos se preguntaran, “¿Por cual nombre Él se reveló a Si mismo a ti?” Y Dios respondió a Moisés: YO SOY EL QUE SOY: Puede parecer absurdo el referirse a uno mismo con la frase, YO SOY EL QUE SOY, aún así se revela algo importante acerca de Dios – que Él no tiene igual. No hay equivalente para Dios, pero únicamente Dios. Si tú pones a Dios a un lado del símbolo de la ecuación, no hay nada para poner en el otro lado mas que a Él mismo. Yahveh no era un nuevo nombre, ni un nombre desconocido – aparece más de 160 veces en el libro de Génesis. La madre de Moisés se llamaba Jacabed, lo cual significa Yahveh es mi gloria. Moisés e Israel conocían el nombre de Yahveh. Dios no le dio a Moisés un nombre previo desconocido de Dios, sino el nombre que ellos ya conocían antes. Dios les llama de regreso a la fe de los patriarcas, no a algo “nuevo.”

En el mundo de habla inglesa, por un tiempo las personas pronunciaban a Yahveh como Jehová. Los judíos piadosos años posteriores no querían pronunciar el nombre de Dios para guardar reverencia, así que ellos quitaron las vocales de Su nombre y en su lugar simplemente decían la palabra Señor (adonaí). Si las vocales de la palabra adonaí se ponen sobre las consonantes de YHWH, puedes obtener el nombre de “Jehová.” Todo esto vino mucho después; en los días de la Biblia el nombre era pronunciado como Yah-veh. El nombre de Yo Soy contiene la idea de que Dios es completamente independiente. Los teólogos algunas veces llaman a esta cualidad como aseidad. Esto significa de que Dios no necesita de nadie o de nada – la vida esta en Él mismo. El nombre de Yo Soy nos invita a llenar el vacío que tenemos para satisfacer nuestra necesidad – cuando estamos en oscuridad, Jesús dijo Yo soy la luz; cuando tenemos hambre, Él dijo Yo soy el pan de vida, cuando estamos indefensos, Él dijo Yo soy el Buen Pastor. Dios es el ser que se satisface nuestra necesidad.

Así dirás a los hijos de Israel: Después de cuatrocientos años en Egipto, Moisés tenía el trabajo de anunciar que ahora era el tiempo de que los hijos de Israel regresaran a Canaán, y el de tomar la tierra que Dios había prometido a sus padres. Esto era probablemente contrario a lo que el pueblo y los ancianos de Israel deseaban. En cuatrocientos años tu te has arraigado. Ellos probablemente no tenían el deseo de regresar a la Tierra Prometida; todo lo que ellos querían era que fuera mucho más cómodo en Egipto. La primera palabra tenía que llegar al pueblo de Dios (Éxodo 3:16) y después al mundo (Éxodo 3:18). A menudo Dios no hablará a lo ancho del mundo sino hasta que Él halla hablado a Su pueblo y cuando Él tenga su atención. Dios dijo por medio de Moisés: Éste es mi nombre para siempre: Aquí Dios se refiere al nombre mencionado previamente en el mismo verso Jehová, el Dios (Yahveh Elohim). “Para siempre” enfatiza la eterna fidelidad de Dios a Su pacto.

Y oirán tu voz, era una promesa previa hecha a Moisés. Cuarenta años antes, cuando parecía que él lo tenía a su favor, el pueblo de Israel lo rechazó como el libertador de la nación. Seguramente él se estaba preguntando el porqué le escucharían ahora, cuando a su apariencia él no tenía nada a su favor. Pero Dios estaba a su favor ahora; ellos ciertamente escucharían al mensaje de Moisés. Dios le presentó la pequeña petición a Faraón primero para que ésta fuera atractiva y fácil de aceptar. Él hizo esto para que el Faraón no tuviera ninguna excusa de rechazar a Dios y de endurecer su corazón.

Dios sabía que el Faraón no aceptaría. Él sabía lo que tendría que pasar para mover el corazón de Faraón, y las plagas y calamidades por venir fueron ingeniadas con un propósito específico y no fueron planeadas al azar. Moisés le preguntó a Dios el cómo sus compañeros Israelitas recibirían la noticia de la liberación de Egipto, pero el poner al pueblo de Israel detrás de Moisés era solamente una pequeña parte de la lucha por venir – ¿qué de los egipcios? ¿Cómo estarían ellos de acuerdo en dejar ir a esta fuerza laboral del país? Sin preguntar Moisés, Dios contestó a esta pregunta. Yo estoy seguro de que el Rey de Egipto no los dejará ir, excepto con una mano poderosa – Faraón no los soltaría fácilmente, así que Dios traería un gran juicio en contra de Egipto para persuadirlo.

Además, Dios prometió el arreglar las cosas para que no solamente se conmoviera el corazón de Faraón, sino también para mover el corazón del pueblo egipcio de tal modo que cuando Israel partiera, ellos serían bañados con plata y oro y vestidos. Esto no fue robar ni extorsión, pero eran las ganancias apropiadas por años de labor forzada. En Deuteronomio 15:12-14, Dios dice que si tú tienes un esclavo, y su tiempo de servicio se ha terminado, tú no le dejarías ir con las manos vacías. Dios no dejaría que Israel partiera de su esclavitud en Egipto con las manos vacías; en lugar de eso ellos despojarían a los egipcios.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.