Moisés sube a la montaña para encontrarse con Dios y recibir las tablas de los Diez Mandamientos.

Moisés subió por invitación de Dios y también trajo consigo a Josué su servidor. Este mismo Josué se convirtió en el gran líder que Dios usó para llevar a Israel a la Tierra Prometida, pero comenzó como servidor de Moisés – primero, ayudó a Moisés en batalla y luego lo ayudó aquí en asuntos espirituales.

Josué acompañó a Moisés por una distancia y allí esperó seis días (un recordatorio solemne de la inaccesibilidad de Dios), cuando Moisés fue llamado a una entrevista personal y privada con Dios, que duró casi seis semanas (Deuteronomio 9: 9).

La nación de Israel se reunió al pie de la montaña. Aarón, sus hijos y los setenta ancianos de Israel estaban a mitad de camino de la montaña. Josué y Moisés subieron más, y solo Moisés se encontró con Dios. Moisés tenía buenas razones para creer que estos dos hombres podrían supervisar el campamento de Israel. Ya habían demostrado ser hombres capaces de ayudar a Moisés en la oración (Éxodo 17:10-13). Pero Aarón y Hur no hicieron un buen trabajo en proteger el campamento – como sería demostrado en los siguientes capítulos.

Y la apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel: Quizás esto se vio como brasas resplandecientes y radiantes de un fuego ardiente (un fuego abrazador). La gloriosa presencia de Dios en el Sinaí duró los cuarenta días que Moisés estuvo en el monte. Aunque el pueblo no podía ver a Dios y no podía ver a Moisés, Dios les dejó recordatorios de Su gloria y presencia, para ayudarlos a confiar en lo que no podían ver. El verbo hebreo es ‘habitar’. Se usa en un sentido técnico más tarde de la ‘shejiná’ de Dios, la manifestación externa de Su presencia a los hombres.

Dios llamó a Moisés de en medio de la nube: Este no era un lugar acogedor; el ambiente hostil y peligroso decía: “Mantente alejado”. Pero Dios llamó a Moisés y le dijo, “Acércate a mí”. Tan duro y peligroso como era el ambiente, había algo de la gloria de Dios en él. Estas imágenes de la nube, el humo, el fuego, todas son imágenes bíblicas de la gloria revelada de Dios. Están conectadas con Su nube de gloria shejiná, y también con la presencia de Jesús entre los hombres.

En todo esto Dios dijo a Moisés, “Te puedes acercar. Te mantendré a salvo y me revelaré a ti”. Bajo el Nuevo Pacto, a la luz de la Palabra de Dios, y bajo el sacrificio de Jesús, Dios nos desafía a acercarnos a Él.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.