Amán, el hombre perturbado que aparentemente había logrado todo, terminó sin nada, ni siquiera qué pasar a su familia. Se podría decir que había subido la escalera del éxito, pero se había apoyado en el edificio equivocado. Piensen en lo duro que tuvo que trabajar Amán para lograr todo lo que hizo. Sin embargo, todo fue en vano; todo fue un desperdicio. Debería haber vivido su vida según la conclusión de Salomón, quien cuidadosamente consideró estas cosas: El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala (Eclesiastés 12:13-14).

Ester pidió que se revocara el decreto anterior que requería el exterminio de los judíos. Esta era la petición que podríamos haber esperado ver en el capítulo cinco, verso cuatro, donde Ester fue invitada por primera vez a hacer su petición al rey Asuero. Sin embargo, la sabiduría de Dios que operaba en su vida le dio el tacto y la habilidad para abordar esta gran petición por etapas. Aunque Amán fue derrotado, el decreto del rey en contra de los judíos permanecía. ¿Cómo se podría preservar al pueblo de Dios cuando un decreto del rey no se puede revocar?

El rey no podía revocar el decreto anterior, así que simplemente hizo otro decreto dando apoyo a los judíos en contra de sus atacantes. Podríamos pensar en Amán como en el lugar de nuestro enemigo, Satanás, y esperar con gozo el día en que Dios lo deseche. Pero aún debemos lidiar con el justo decreto de Dios que demanda nuestra muerte: El alma que pecare esa morirá Ezequiel 8: 4.

En nuestros pecados, no solo tenemos un enemigo (Satanás), sino que también tenemos en nuestra contra un decreto legal de un Dios justo. Dios resuelve el problema, no comprometiendo su decreto por la justicia eterna, sino cumpliendo la justicia al tomar el castigo que merecíamos – Su contra-decreto nos salva: que él sea el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús Romanos 3: 26.

Había una urgencia de correr la voz sobre este importante decreto del rey. Los cristianos deben mostrar una urgencia similar cuando se trata de ser heraldos del decreto de que la justicia de Dios ha sido satisfecha por nosotros en Jesucristo.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.