Aunque Mardoqueo estaba angustiado por todo esto, recordamos también que su integridad fue la causa de ello. Él clamó con grande y amargo clamor, pero no cambiaría de opinión y se postraría a los pies de Amán para salvarse a sí mismo o a su pueblo.

Esto no solo se debió a su integridad personal, sino también a qué conocía el carácter de las leyes de los persas – que no podían cambiarse una vez decretadas. La reacción de Mardoqueo fue imitada en todo el Imperio Persa en expresiones públicas de dolor y horror. Ester, que vivía en el aislamiento del palacio, aún no se había enterado de este decreto. Antes de que entendiera el decreto, no podía entender por qué su primo Mardoqueo hacía tal espectáculo de sí mismo.

Mardoqueo estaba muy consciente de que parte del motivo de que el rey Asuero aceptara este malvado plan se debía al dinero ofrecido por Amán. Después de darle una copia del decreto a Ester a través de un mensajero, Mardoqueo la desafió a interceder por su pueblo ante el rey. Ester explicó la dificultad detrás de esto; a ella solo se le permitía ir al rey cuando era llamada, y si iba sola, podría ser ejecutada por atreverse a acercarse al rey sin una invitación. Aparentemente, la vida de una reina de Persia no era de gran intimidad con el rey. Ester dijo: “Yo no he sido llamada para ver al rey estos treinta días”, lo que significa que no había visto a su esposo durante todo un mes.

Mardoqueo le recordó a Ester que ella no podía permanecer aislada de este decreto más que cualquier otra persona. La confianza de Mardoqueo estaba en la fidelidad de Dios, no en la fidelidad de Ester. Él sabe que Dios no defraudará a su pueblo, incluso si los individuos defraudan a Dios. También le recordó a Ester que, aunque el destino del pueblo de Dios descansaba en Dios y no en ella, su propio destino dependía de su propia fidelidad a Dios. Mardoqueo sabía que Dios había promovido a esta huérfana en el exilio por una razón – y Ester debe tener el coraje y la sabiduría para ver esa razón y cumplirla.

Este principio también se aplica a nosotros. Dios nos promueve o nos pone en un lugar por una razón, y necesitamos el coraje y la sabiduría para ver esa razón y caminar en ella.

Spurgeon decía: “Has estado deseando otra posición donde puedas hacer algo por Jesús: no desees nada de eso, sino sírvele dónde estás”. Yo creo que en tiempos oscuros Dios está haciendo lámparas para quitar la penumbra. Martín Lutero estaba sentado junto al hogar de su padre en el bosque cuando el Papa estaba vendiendo sus perversas indulgencias: él saldría pronto y detendría el canto del gallo del Pedro católico negador de Cristo. Juan Calvino estaba estudiando en silencio cuando la doctrina falsa era algo común, y se escucharía de él en Ginebra. Una persona puede estar leyendo este comentario – no sé dónde está, pero le pido al Señor que haga de, el mismo, una guía para hacer la voluntad de Dios.

Tomando la determinación del Señor, Ester decidió que iría y haría una aparición valiente delante del rey, pero solo si iba apoyada por la oración y el ayuno. Jesús nos recordó que en las batallas espirituales especiales a veces requieren una preparación especial con oración y ayuno. En cuanto a un caso persistente de posesión demoníaca, dijo: Este género no sale sino con oración. Ester llevó una actitud audaz hacia su misión. Estaba decidida a ser obediente, sin importar el costo.

Jesús nos exhortó a tener la misma actitud: No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno. Mateo 10: 28. Pablo también fue un ejemplo de esta actitud: Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Filipenses 1:21

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.