Entonces el rey Darío dio la orden de buscar en la casa de los archivos, donde guardaban los tesoros allí en Babilonia. Y fue hallado en Acmeta, en el palacio que está en la provincia de Media, un libro en el cual estaba escrito como Memoria. La respuesta a la petición respetuosa hecha por Tatnai descrita en la última parte de Esdras 5. Esto indica que algún tipo de diligencia fue requerida en la búsqueda. Esto en sí mismo era evidencia de la mano de Dios en el asunto; de otra manera, fácilmente se hubieran rendido en la búsqueda. Todo esto les dio mucho tiempo a los obreros para trabajar, porque ellos no se detuvieron en el proceso de investigación. Los oficiales persas escribieron en pergaminos de papiro y cuero, como los descubiertos en Egipto. En ‘Los Decretos de Ciro’, ahora sabemos que era una costumbre de los persas soberanos pasar el invierno en Babilonia y salir en el verano a Susa o Ecbatana. También sabemos que Ciro salió de Babilonia en la primavera del año 538 A.C. Un falsificador operando en Palestina sin la información que nosotros poseemos difícilmente pudo haber sido tan exacto.

En el año primero del rey Ciro, el mismo rey Ciro dio orden acerca de la casa de Dios, la cual estaba en Jerusalén, para que fuese la casa reedificada como lugar para ofrecer sacrificios, y que sus paredes fuesen firmes; su altura de sesenta codos, y de sesenta codos su anchura; y tres hileras de piedras grandes, y una de madera nueva; y que el gasto sea pagado por el tesoro del rey. Y también los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, los cuales Nabucodonosor sacó del templo que estaba en Jerusalén y los pasó a Babilonia, sean devueltos y vayan a su lugar, al templo que está en Jerusalén, y sean puestos en la casa de Dios.”;

Este es el decreto originalmente registrado en Esdras 1, dándole al pueblo judío, quien quería regresar a Jerusalén y Judea el derecho de repoblar a Judea y de reconstruir Jerusalén. No solamente dio Ciro permiso para que el templo fuera reconstruido, sino que también demandó que fueran pagados con los fondos de la obra del tesoro real. Las grandes piedras de las cuales se tenían sospecha ahora resultaban ser expresamente autorizadas – este término es el mismo usado en Esdras 5:8 – literalmente, piedras rodantes, demasiadas masivas para ser transportadas de otra manera. Kenyon ha identificado como los únicos restos visibles del edificio de Zorobabel una unión directa de piedras muy pesadas, a aproximadamente 108 pies al norte de la esquina del sudeste de la plataforma del templo, que Dunand confirmó como similar a la albañilería persa encontrada en Fenicia. Se cuestiona un poco el tamaño del templo como está mencionado aquí, porque estas dimensiones son mucho más grandes que el templo de Salomón. La mejor respuesta es que Ciro es quien dio los límites de lo que podían construir, en vez de las dimensiones reales de la estructura nueva. Él no los mandó a que lo hicieran tan grande, lo que dejó fue las ordenes de las proporciones del edificio a su habilidad y elección; pero él los cohibió para que no lo hicieran nada más grande, no fuera que después lo usaran con propósitos en contra de el mismo. Además, Ciro ordenó que el botín fuera tomado del templo aproximadamente dos generaciones antes de que se regresaran al templo en Jerusalén. Fue un notable ejemplo de la providencia de Dios que muchos de estos utensilios de oro y de plata de la casa de Dios aun existían intactos y que el Rey Ciro mandara a que se regresaran.

Basado en la búsqueda y recuperación del documento relevante del Rey Ciro, Darío hizo el comando apropiado a Tatnai, gobernador del otro lado del rio. Darío lo mando a que permitiera la reconstrucción del templo y la ciudad de Jerusalén para que continuaran sin interrupción. Darío reconocía que los ancianos de los judíos reconocían, que era esencial reconstruir el templo en los cimientos viejos. Basado en el decreto anterior dado por Ciro, el Rey Darío hizo más que permitir que la obra continuará. El mandó a que fuera fundada del tributo del otro lado del río. Darío hizo lo que es común para los políticos; él puso la carga de fundar esta obra en la misma provincia, no de su propio dinero. Y fue fundada de manera impresionante y significa que era una subvención sustancial, aquí vemos la impresionante mano de Dios en obra con las objeciones hechas por Tatnai y Setar- Bosnay registrado en Esdras 5:3. El resultado de estas objeciones fue permitir que el trabajo de Dios llegara más lejos en vez de obstaculizar. Esto es un ejemplo de Dios obrando todas las cosas para el bien de Su pueblo.

Esto explica parte de la motivación del Rey Darío. No solo basó su decisión en el precedente del Rey Ciro, sino que también quería las oraciones del pueblo judío por la vida del rey y por sus hijos. Finalmente, Darío fue cuidadoso de hacer el decreto fuerte, con castigos severos en contra de aquellos quienes violaran la carta o el espíritu del decreto. Hay un debate entre sí en el castigo se involucraba el azotar al hombre en su propia casa, colgándolo a muerte en la misma, o clavarlo en su casa como una forma temprana de la crucifixión. Si esto se refiere al castigo de ser colgado y expuesto en la horca, o azotado sobre un poste o de ser clavado, no es muy claro. Ser clavado, empujando una estaca afilada en el cuerpo hasta que sale en el lado del cuello, o ser colgado, parece ser que es lo que se intenta hacer. Darío era el tipo de hombre que miraba muchas ejecuciones brutales hasta su terminación. De acuerdo con Heródoto, Darío I clavó a tres mil babilónicos cuando tomó a Babilonia, un acto que el mismo Darío registro en la Inscripción de Behistún. Al final de todo, el rey del imperio más poderoso en la Tierra mando que el templo fuera terminado por los exiliados que regresaron y fundado por el imperio. Esto puede parecer absolutamente único, pero hay buena evidencia que monarcas persas tenían interés en los otros templos conquistados de otras regiones por su impero. Esta es una ilustración poderosa del principio de Proverbios: Como los repartimientos de las aguas, así está el corazón del rey en la mano de Jehová; a todo lo que quiere lo inclina. Proverbios 21: 1.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.