El mes séptimo era un mes especial en el calendario espiritual de Israel. En el mes séptimo ellos celebraban el Día de la Expiación, la Fiesta de las Trompetas y las Fiestas de los Tabernáculos. Este era un acto de obediencia alentador entre los exiliados que regresaron. En un tiempo de pocos recursos y gran trabajo por hacer, se tomaron el tiempo y dinero para observar los comandos y reunirse en Jerusalén para los grandes festejos. Joshua y Zorobabel: Ellos son los dos líderes en el proyecto de reconstrucción, comenzando su trabajo con la construcción del altar afuera del templo en el monte de Jerusalén. Fuera del escombro del templo destruido y de sus canchas, ahora estaba un altar listo para recibir sacrificios de parte del pueblo como un conjunto y de individuos quienes traían sus ofrendas. Es muy importante el hecho de que edificaron el altar en Jerusalén, en la misma tierra en donde una vez habían habitado. Tal vez hayan razonado que el altar (y posiblemente también el templo) podía ir a donde sea, porque Yahveh era el Dios de toda la Tierra. Aun así, en la mente judía, solo había un lugar en donde el altar y el templo podían estar: en el monte santo del Señor, en Su Tierra Santa.

Este Jesúa o Josué fue el primer sumo sacerdote después del cautiverio. Mucho antes de que pudieran reconstruir el templo, sabiamente comenzaron por construir el altar para los holocaustos y otros sacrificios. Probablemente es lo primero que hicieron porque era lo mas fácil y rápido que podían construir. Comenzamos un buen trabajo cuando hacemos lo que podemos. Fundamentalmente, el altar era donde se atendía el pecado y en donde el hombre común se encontraba con Dios (solo los sacerdotes podían entrar al altar). Ellos entraban al altar por que era una prioridad espiritual sabia, demostrando que entendían su necesidad de tener la expiación del pecado y acciones de dedicación a Dios. El Nuevo comienzo que Dios mismo había dado pudo haber sido invalido sin el altar, el cual significaba perdón por el pasado, y consagración renovada para el futuro. No puede haber un templo sin un altar, pero puede haber un altar sin un templo. Dios se reúne con el hombre en el lugar del sacrificio, a pesar de que no haya ninguna casa para Su nombre.

Ellos encontraron los cimientos viejos de altar anterior y construyeron el altar nuevo exactamente sobre el mismo lugar del viejo, las cuales se remontaban al altar de David en la era de Arauna. Celebraron asimismo la fiesta solemne de los tabernáculos, como está escrito, y holocaustos cada día por orden conforme al rito, cada cosa en su día; además de esto, el holocausto continuo, las nuevas lunas, y todas las fiestas solemnes de Jehová, y todo sacrificio espontáneo, toda ofrenda voluntaria a Jehová. Desde el primer día del mes séptimo comenzaron a ofrecer holocaustos a Jehová; pero los cimientos del templo de Jehová no se habían echado todavía. Durante esta fiesta las familias de Israel eran mandadas a “acampar” en tiendas temporales, recordándose cómo vivieron sus antepasados durante el éxodo. En este contexto – cuando regresaban a ciudades destruidas estaban forzados a vivir de esta manera hasta que se pudiera reconstruir propiamente –la Fiesta de los Tabernáculos tenia un significado muy especial para los judíos que habían regresado a Judea. La luna nueva marcaba el primer día del mes y era un día santo como en (Números 28:11-15).

Los arboles de cedro del Líbano eran legendarios por su madera excelente. Esto significa que querían usar el mejor material en la construcción y el mismo material que Salomón uso cuando se hizo el primer templo, aunque ellos tenían mucho menos recursos que lo que Salomón tenia. Ciro rey de Persia dio el permiso legal para construir el templo, y también incluyó apoyo económico de la tesorería real. Esto demuestra que se utilizaba dinero de los gentiles para comprar el material para construir el segundo templo. El templo de Salomón uso material gentil y trabajadores gentiles; Dios dirigió la construcción del segundo templo asimismo para que se construyera con cooperación de los gentiles.

El trabajo parecía iniciar lo más pronto que se pudo, teniendo en cuenta los preparativos logísticos descritos en Esdras 3:7 Significativamente, esta cita fue llamada la casa de Dios en Jerusalén antes de que el templo fuera edificado y mientras el templo actual estaba en ruinas. La Ley de Moisés mandaba a que los Levitas comenzaran con su servicio a los treinta años de edad. David cambió el inicio de partida para que los Levitas sirvieran a los veinte años de edad. Bajo el liderazgo de Zorobabel y Jesúa, adoptaron la práctica revisada por David. Esto era una escena memorable. Los sacerdotes eran vestidos en sus ropas, los músicos estaban listos para que alabasen a Jehová con instrumentos y alabanzas, y ellos cantaban, alabando y dando gracias a Jehová en una presentación organizada.

Era una ocasión apropiada y llena de gozo. Desde la destrucción del primer templo bajo la conquista Babilónica no había un lugar propio para hacer los sacrificios y alabanzas para la gente de Israel. Otro paso importante se había tomado en el proceso difícil y largo de la reconstrucción de alabanza y servicio bíblico a Dios. Esta vez no había un arca, ni gloria visible, ciertamente, tampoco había un templo; solo unos comienzos, y eran muy pequeños. Pero Dios esta entronado en las alabanzas de Israel, y esto podía ser tan glorioso como lo que hizo Salomón. Los hombres de edad más avanzada sabían que este templo nunca se podría comparar con la gloria del primer templo. Después de todo, el Rey Salomón había gastado la moderada cantidad estimada de $5 a $8 billones en la construcción del primer templo. También recordaron el horrible fin del primer templo, y estos combinados con el gozo de la restauración formaron sentimientos encontrados en estos líderes de edad avanzada. Posiblemente, algunos de ellos habían estado parados en el mismo lugar medio siglo atrás en agonía y desesperación, mientras miraban las llamas crueles consumiendo las rocas antiguas y las vigas de cedro ardiendo en llamas, y todo el oro fino oscurecido por las nubes negras de humo.

Los profetas Hageo y Zacarías advirtieron acerca de despreciar este templo por sus comienzos humildes. Los mas jóvenes, que no tenían ningún recuerdo del primer templo, sentían nada más que gozo al ver este paso tan importante en la restauración del templo y su alabanza. Esta frase profunda demuestra la profundidad de los sentimientos encontrados entre el pueblo. ¡Esta escena debió haber sido muy interesante: ¡todo un pueblo, una parte llorando en voz alta con tristeza y la otra gritando con gozo, ambos al mismo tiempo y en ambas partes se sentía el mismo interés!

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.