En el año tercero del reinado del rey Belsasar todavía Babilonia estaba asegurada en el poder, el Imperio Griego no era nada en el momento que la profecía llegó a Daniel. Daniel estaba en Susa en negocios del rey. El cordero fue claramente identificado como representando al Imperio Medo-persa, el cual sucedió al Imperio Babilonio. No era una exageración el utilizar un carnero para representar al Imperio Medo-persa. Amiano Marcelino, un historiador del cuarto siglo, declara que el gobernante persa llevaba la cabeza de un carnero mientras estaba delante de su ejército. El carnero era el emblema nacional de Persia, un carnero estaba acuñado en las monedas persas, así como en el tocado de los emperadores persas. Era notable la proporción de los dos cuernos del carnero – uno era más alto que el otro. Esta era una predicción precisa del compañerismo entre los Medos y los persas, debido a que los persas eran mayores en número y más fuertes en dicha relación. También emergieron después de los Medos (el más alto creció después). El Imperio Medo-persa ejercía su poder hacia el norte, el sur y el oeste. Y hacia el este tomó territorios, pero no hizo conquistas significativas. En este mismo capítulo el macho cabrío fue claramente identificado con Grecia, y sus cuernos son identificados con los gobernantes del Imperio Griego. De la historia antigua sabemos que este no era un símbolo extraño. La cabra era una representación común del Imperio Griego. Newton observa apropiadamente que, doscientos años antes del tiempo de Daniel, ellos eran llamados el pueblo de las cabras. Esta descripción profética del macho cabrío fue probada ser certera en cuanto al Imperio Griego. Este imperio se levantó del poniente de los imperios previos, se levantó con gran velocidad (he aquí . . . sin tocar tierra), tenía un gobernante notable, Alejandro Magno (un cuerno notable), tuvo una guerra famosa con el Imperio Medo-persa (Y lo vi que llegó junto al carnero). El Imperio Griego y el Impero Medo-persa se odiaban grandemente el uno al otro (con la furia de su fuerza . . . y se levantó contra él). Una de las más grandes y feroces batallas de la historia antigua fue peleadas entre los griegos y los persas. El Imperio Griego conquistó al Imperio Medo-persa (no hubo quien librase al carnero de su poder).

El reino de un líder notable del Imperio Griego fue repentinamente cortado (aquel gran cuerno fue quebrado). Después del fin del reinado de Alejandro Magno, el Imperio Griego fue dividido entre cuatro gobernantes (en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables). Los cuatro gobernantes del Imperio Griego después de Alejandro, gobernaron sus propios dominios, no todo el imperio en su conjunto (hacia los cuatro vientos del cielo). Alejandro no dividió el imperio entre estos cuatro generales. Sus cuatro principales generales lo dividieron entre ellos mismos, por la fuerza después de su muerte. Los cuatro generales fueron: Casandro, gobernando sobre Grecia y su región. Lisímaco, gobernando sobre Asia Menor. Seleuco, gobernando sobre la tierra de Siria e Israel. Plotomeo, gobernando sobre Egipto. La grandeza del Imperio de Alejandro no estaba únicamente en su vasto dominio, sino también en su poder cultural. Alejandro Magno estaba determinado en expandir la civilización, la cultura y el lenguaje griego por todas las tierras que él conquistaba. Mientras Dios guiaba la historia, Él utilizó la pasión de Alejandro de esparcir la cultura griega para preparar al mundo para el Evangelio de Cristo Jesús. Debido a la influencia de Alejandro, la koiné (común) griego se convirtió en el lenguaje común del mundo civilizado – y el lenguaje del Nuevo Testamento.

Esto fue cumplido en uno de los cuatro sucesores de Alejandro Magno. Ya que el dominio de este cuerno se extendió al sur, y al oriente, y hacia la tierra gloriosa, podemos identificar el cumplimiento histórico de este cuerno pequeño en Antíoco IV Epífanes, quien gobernó sobre la tierra de Siria e Israel bajo la dinastía Seléucida. La tierra de Israel fue disputada entre las dinastías de Seleuco y Plotomeo, pero los Seléucidos ganaron poder sobre la región en los días de Antíoco III (198 A.C.). Antíoco IV obtuvo el trono de su padre (Antíoco III) al asesinar a su hermano, el último rey, Seleuco Filopátor. El hijo de Filopátor era el heredero legítimo del trono, pero Antíoco IV le mantuvo como rehén en Roma. Antíoco IV legitimó su gobierno principalmente por medio de adulaciones y sobornos. Además, asumió el título de Epífanes que significa, “ilustre” y aludiendo la deidad. Los antiguos judíos tergiversaron su nombre en “Epímanes” el cual significa, “loco.” Antíoco Epífanes fue un certero y dramático cumplimiento de esta profecía en la historia – tanto que los críticos insisten que el Libro de Daniel debió ser escrito después de este tiempo. También ejerció su dominio hacia el sur, y al oriente, y hacia la tierra de Israel y asesinó a otros gobernantes y persiguió al pueblo de Israel, la profecía dice: (y parte del ejército y de las estrellas echó por tierra, y las pisoteó), blasfemó en contra de Dios y ordenó una adoración idólatra dirigida hacia él (se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos), detuvo los sacrificios del templo en Jerusalén (por él fue quitado el continuo sacrificio), profanó el templo (el lugar de su santuario fue echado por tierra), se opuso a Dios y pareció prosperar (echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso, y prosperó). El ejército y las estrellas son símbolos utilizados en el Antiguo Testamento para ángeles, reyes y líderes, o el pueblo de Dios en general. Esta predicción fue cumplida en Antíoco Epífanes y en su ataque en contra de los gobernantes y en contra del pueblo de Dios en general. Antíoco fue un infame perseguidor del pueblo judío. Él quería que éstos se sometieran a la cultura y costumbres griegas, y estaba más que dispuesto el utilizar asesinatos y violencia para obligarlos a hacerlo. La supresión de los judíos por parte de Antíoco llegó a su clímax en diciembre de 168 A.C. cuando él regresó de una derrota de Alejandría y le ordenó a sus generales que se apoderaran de Jerusalén en el Día de Reposo. Allí él puso un ídolo de Zeus y profanó el altar al ofrendar un cerdo, y al rociar los jugos del cerdo en el santuario. El sacrificio se detuvo porque el templo fue profanado. El primer ataque de Antíoco en contra de los judíos de esos tiempos fue para resolver una rivalidad por el cargo del sumo sacerdote. Un sumo sacerdote piadoso, Onías III, fue quitado del cargo y remplazado con su hermano Jasón porque Jasón sobornó a Antíoco. Luego, en 172 A.C. otro hermano (Menelao) le dio a Antíoco un soborno aún mayor, y remplazó a Jasón. Un año después Menelao empezó a vender muchos de los utensilios de oro del templo para levantar fondos para pagar el soborno. Onías III le reprochó esto, y Menelao hizo que le asesinaran. Mientras tanto, Jasón junto un ejército y peleó en contra de Menelao para recuperar el cargo de Sumo Sacerdote. Antíoco Epífanes llegó a Jerusalén en 171 A.C. para defender al hombre que le diera el soborno más alto para ser el Sumo Sacerdote.Esta fue la razón por la cual Dios puso sobre ellos este mal, como lo fue Antíoco, como castigo de su impiedad tan abierta, y de su apostasía formal.

Muchos piensan que este santo de los versos 13 y 14 sin nombre es una aparición del Antiguo Testamento de Jesús. Esto es posible, pero no hay suficiente información para estar certeros. Daniel no hizo la pregunta; él escucho a los santos hablando el uno con el otro, y uno de ellos hizo la pregunta. Ellos querían saber por cuanto tiempo el sacrificio sería suspendido, y por cuanto el santuario estaría profanado. Literalmente Daniel escuchó a un santo decir “Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas.” Los estudiantes de la Biblia debaten si esto significa 2,300 días o 1,150 días. 2,300 es casi siete años. Philip Newell habla de este caso: “Para una duración de tiempo en la cual 2300 sacrificios diarios hubieran sido ofrecidos ordinariamente, uno en la tarde y uno en la mañana, como esta especificado en Éxodo 29:38-43. Ya que hay dos de éstos al día, el periodo actual envuelto es de 1150 días, o un poco más de tres años. Esto, de hecho, fue el tiempo de la tribulación Macabea, 168-165 A.C., y al final de la cual el santuario fue “purificado” por Judas Macabeo en su restauración de los sacrificios por las tardes y las mañanas. Este pasaje a sido un trampolín favorito para interpretaciones proféticas elaboradas y fantásticas. Una interpretación popular y trágica de este pasaje tomaba un año por cada día, y William Miller utilizó 2,300 “años-días” para calcular que Jesús volvería en el año de 1844 (2,300 años después de que Ciro emitiera el decreto de reconstruir el templo). Su movimiento terminó dando a luz a los Adventistas del Séptimo Día, a los Testigos de Jehová, y a otros movimientos.

Podemos saber que Miller y otras teorías de “año-día” están mal porque este pasaje fue cumplido antes del tiempo de Jesús. Jesús reconoció que el templo estaba purificado apropiadamente, y que fue vuelto a dedicar cuando Él fue a la Fiesta de Dedicación, recordando la purificación y reanudación del templo después de que fue traída la profanación por Antíoco Epífanes. Esta sorprendente profecía específica fue escrita algunos 350 años antes del tiempo de Antíoco Epífanes. Un gran cumplimiento profético como esto demuestra que Dios no solamente sabe el futuro, Él también guía el futuro.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.