Aunque dice en el segundo año: Es difícil el entender el tiempo exacto del cual se esta hablando. Algunos comentaristas dicen que esto sucedió mientras Daniel estaba en su entrenamiento de tres años; otros dicen que fue tan pronto como terminó el curso. Los antiguos Babilonios hablaban del principio y final del reinado de sus reyes de una manera que comúnmente encimaba los años. Por lo tanto, el año 602 A.C. podrían ser ambos, el segundo año del reinado de Nabucodonosor, y después de los tres años de entrenamiento de los jóvenes hebreos. Nabucodonosor tuvo unos sueños, pero había algo perturbador sobre ellos, y el sabía que era extraordinariamente significativo.

Es difícil el decir si Nabucodonosor en realidad recordaba o no el sueño. Quizás él tenía un sentido general de ello, pero únicamente un recuerdo vago de los detalles. El no podía saber con certeza si los hombres sabios darían una interpretación correcta del sueño. Pero él podía probar sus habilidades al decir lo que él soñó. A pesar de sus protestas, el rey no pidió mucho de parte de estos magos, astrólogos, encantadores y caldeos. Estos hombres vivían de su supuesta habilidad de ponerse en contacto con los dioses y de obtener secretos de parte del reino espiritual. Si en realidad eran lo que decían ser, entonces serían capaces de decirle a él ambas cosas, el sueño y su interpretación. Era una tremenda responsabilidad porque de no hacerlo había una fuerte amenaza de parte del monarca y el método de ejecución que él describió son perfectamente consistentes con el carácter de los antiguos monarcas del oriente.

Aquí aparece la primera mención de los Caldeos como una clase de adivinos del rey. Los críticos toman el uso de esta palabra como un error que únicamente podía hacer un escritor del segundo siglo A.C. Los críticos suponen que en los días de Daniel el termino Caldeos era solamente utilizado como una designación étnica, describiendo lo que los Caldeos pensaban que era una raza superior que gobernó el imperio de la superpotencia de Nabucodonosor. Pero investigaciones lingüísticas han demostrado que la palabra Babilonia para un sacerdote astrólogo y su palabra para su supuesta raza superior eran homónimos, y ambos tenían el sonido de Caldeos (kas-du en Babilonio), pero cada uno retenía su propio significado. Esta es la misma manera que el sonido emitido en español por la palabra halla, haya ó aya suenan igual, pero significan cosas diferentes. El entendimiento de Daniel de esto es claro por parte del texto, porque él también utilizó la palabra Caldeos en su sentido racial, un detalle es que el texto Bíblico esta en Arameo – no en hebreo. Esta es la única sección de la Biblia escrita en Arameo el cual era el lenguaje del Imperio Babilónico. Cuando los Caldeos dijeron esto, ellos admitieron que la verdadera revelación viene de parte de Dios hacia el hombre. Ellos entendían – quizás en contra de sus propias indicaciones – que la revelación no era un logro del hombre.

A pesar de toda su sabiduría – real e imaginaria – estos hombres sabios no tenían respuesta para Nabucodonosor, porque solamente Dios puede dar una respuesta al rey. Ellos eran como algunos ministros modernos en nuestros días, quienes pasan su tiempo estudiando filosofía, psiquiatría, ciencia social, ciencia política, y luego continúan bajo la presunción de que son mensajeros de Dios para los hombres.

La estrategia de los hombres sabios era el convencer al rey de que él irrazonable, no que ellos eran incompetentes. En cuanto a lo que estos magos, astrólogos y hombres sabios sabían, esto era cierto. Ellos no sabían lo que nosotros conocemos plenamente desde la revelación de Jesús – que Él es Emmanuel, Dios con nosotros. El rey estaba furioso y aunque él era un déspota, Nabucodonosor sabía que la falsa religión era peor que inútil. Él sabía que era una maldición, y él no tenía ninguna utilidad de hombres sabios que no podían traerle la sabiduría de Dios.

Siendo un nuevo rey, quizás también Nabucodonosor utilizó la situación para probar que tan idóneos eran los antiguos consejeros de su padre. El sueño le proveyó con una buena razón para limpiar la casa.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.