Mientras Daniel estaba derribado en debilidad por esta experiencia, él fue fortalecido por el toque de una mano. Daniel, varón muy amado: Esta era la segunda vez que Daniel es llamado muy amado él estaba siendo favorecido con una revelación grande y significativa del futuro. Algunas personas siempre tienen miedo que si el pueblo cristiano obtuviera una entera seguridad, y recibieran una dulce sensación de amor divino, éstos crecerían orgullosos, y que serían llevados por la vanidad. No conozco una bendición más grande que le puede suceder a cualquier hombre o mujer aquí, que el tener la seguridad del Espíritu de Dios que son muy amados por parte del Señor. Cuando fue el tiempo de Daniel de escuchar y entender, el necesitó ponerse en pie y prestar atención.

Dios respondió a la oración de Daniel al mismo momento que él dio a conocer su petición. Daniel había estado en una gran y seria oración por tres semanas enteras. No debemos pasar esto por alto. Un ángel fue enviado debido a la oración de Daniel. Este es otro de muchos recordatorios en el Libro de Daniel de que la oración importa. No es solamente un ejercicio terapéutico para los que oran. Ya que este príncipe fue capaz de oponerse al mensajero angelical de Daniel, sabemos que este era más que un hombre. Este príncipe era algún tipo de ser angelical, y sabemos que era un ser angelical malvado porque se oponía a la palabra de Dios que iba a Daniel, y se opuso en contra del mensajero angelical. La palabra príncipe tiene la idea de un gobernante o autoridad. Esto encaja bien con la idea del Nuevo Testamento que los rangos angelicales están organizados y tienen jerarquías (Efesios 1:21, Efesios 6:12, Colosenses 1:16, Colosenses 2:15). Estos rangos angelicales parecen incluir tanto ángeles fieles como ángeles caídos. Aparentemente este era un demonio de alto rango el cual se opuso a la respuesta de la oración. En tres ocasiones Jesús se refirió a Satanás como el príncipe de este mundo(Juan 12:31, 14:30, y 16:11). Ya que el ángel fue enviado inmediatamente, y el periodo de la oración de Daniel y abnegación fue por 21 días (las tres semanas totales de Daniel 10:2), vemos que la respuesta a la oración fue retardada por el príncipe del reino de Persia.

La correlación entre el tiempo de Daniel de abnegación y de oración, y la duración de la batalla entre los ángeles y el príncipe del reino de Persia, establece el vínculo entre la oración de Daniel y la victoria angelical. Ya que la victoria angelical llegó en el vigésimo primer día, podemos conjeturar que, si Daniel hubiera parado de orar en el vigésimo día, la respuesta quizás no hubiera llegado. En otros pasajes Miguel está asociado con la batalla entre ángeles buenos y malvados (Apocalipsis 12, Judas 9). Esta frase vino para ayudarme: puede ser la razón más imponente para pensar que la frase “ayudarme” no se refiere a Jesús, a pesar de la notable similitud entre el varón de Daniel 10 y la visión de Jesús en Apocalipsis 1. Aunque Jesús recibió ayuda angelical siendo un hombre encarnado (Marcos 1:13 y Lucas 22:43), es difícil el pensar que Él necesitaba o recibiera ayuda angelical antes de su encarnación. Dios permitió este tipo de conflicto porque Él tenía un propósito al permitirlo. Él ciertamente pudo haber destrozado en un momento cualquier oposición demoniaca. El plan de Dios probablemente era para utilizar este tiempo de retraso para desarrollar a Daniel como un hombre de oración persistente. La persistencia en la oración no es necesariamente debido a que la renuencia de Dios necesita ser superada; pero es necesaria para entrenarnos. El éxito de Daniel nos hace reflejar nuestros fracasos.

Daniel comenzó en el suelo (Daniel 10:9), luego se levantó (Daniel 10:11), y ahora de nuevo estaba con los ojos puestos en tierra. La antigua palabra hebrea traducida a dolores tiene la idea de un dolor que hace retorcerse. Es utilizada en varios lugares del Antiguo Testamento para dolores de parto al dar a luz. Daniel fue afligido severamente por esta visión, lo cual provocó que apenas pudiera respirar, y mucho menos que pudiera lidiar con complejidades proféticas. Este no era Dios, sino un ángel. Dios tocó a Daniel por medio de un intermediario. Daniel estaba a punto de recibir la respuesta a sus oraciones, pero la batalla no había terminado para este mensajero celestial. Primero él debía luchar contra el príncipe de Persia, luego el príncipe de Grecia. Dios cuidaba a Israel, obrando detrás de la escena, en el reino espiritual. La lucha celestial es dirigida en contra de Persia y luego Grecia, porque cada uno de estos tendrá su turno de tener poder sobre el pueblo de Dios. Miguel parecía ser un guardia angelical de Israel, luchando en contra de los representantes demoniacos de Persia, o de cualquier otro que se oponía al pueblo de Dios. En la tierra Israel parecía humillado y débil; pero en los cielos, Israel tenía al representante más poderoso de todos.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.