En el año tercero de Ciro: Para este tiempo, la primera oleada de exiliados había regresado bajo el liderazgo de Esdras. Daniel 10 fija el escenario de la espectacular profecía de Daniel 11, la cual describe un tiempo de gran persecución y prueba para el pueblo de Israel. La implicación es que el periodo a la vista es uno largo y agotador, la cual implica un gran conflicto y aflicción para el pueblo de Dios. Algunos piensan que Daniel estaba afligido porque solamente unos pocos judíos habían regresado con Esdras del exilio. Otros piensan que era debido a que Esdras enfrentó una oposición severa para reconstruir el templo. Daniel no regresó con el grupo de exiliados de Esdras debido a que tenía una edad aproximada de 84 años en ese tiempo. Daniel podía servir de una mejor manera a los exiliados desde su alta posición en el gobierno, que lo que podía hacer con ellos en Jerusalén.

Estaría mal llamar ayuno lo que hizo Daniel. La idea Bíblica de ayunar es el abstenerse por completo de comida, bebiendo agua solamente. Daniel definitivamente practicaba una forma de abnegación, pero no era ayuno. Daniel ve a un hombre glorioso a orillas del Río Tigris. Los comentaristas están divididos en cuanto a la identidad de este varón. Algunos dicen que este es Jesús, al notar que la descripción sea extraordinariamente como lo que Juan vio en Apocalipsis 1:12-16. Algunos otros piensan que este varón es un ángel sin nombre de alto rango, al notar que Jesús no necesitaría la asistencia de Miguel, mencionado en Daniel 10:13. También sabemos que Ezequiel vio figuras angelicales vestidos en lino (Ezequiel 9:2). Esto muestra que había algo sobrenatural acerca de esta visión. Daniel vio lo que él vio en cuanto al hombre glorioso, pero sus compañeros no lo pudieron ver.

Este es como el caso postrero de Pablo en el camino hacia Damasco, cuando sus compañeros no pudieron escuchar la misma voz del cielo la cual él escuchó. Estos casos nos recuerdan que nosotros podemos estar cerca de la presencia y poder de Dios, pero aún omitir el mensaje por falta de una percepción espiritual. Por supuesto que no podían ver la visión si se estaban escondiendo de ello. Tan piadoso como lo fue Daniel, el fue deshecho por esta visión del hombre glorioso. La experiencia de Daniel nos muestra que aún el hombre más santo queda corto delante de Dios, y aún delante de Sus asociados cercanos. Esta palabra desfallecimiento, “La palabra sugiere una palidez como de muerte, combinada con los rasgos faciales grotescos.”

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.