Daniel vio la situación a través de los ojos del siervo y se dirigió hacia sus preocupaciones legítimas. Él no dejaría que el jefe de los eunucos pagara el precio de su consciencia. En todo él estaba dispuesto a probarse a si mismo, y probar su fe en Dios. Había algo muy razonable en cuanto al acercamiento de Daniel. Él pudo hacer una huelga de hambre o haber hecho algún tipo de propuesta. Pero en lugar de ello, él hizo una petición cortés, él la hizo a la persona correcta y dijo, “pruébanos.” En este sentido podemos decir que Daniel hizo un compromiso piadoso y sabio con el jefe de los eunucos. Él en verdad no se comprometió en una manera impiadosa, pero él mostró la sabiduría de la cual habla Santiago 3:17: Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.

La petición de comer Legumbres se refiere a todo tipo de granos y plantas, no solamente vegetales. Básicamente esta era una dieta vegetariana, escogida debido a que la porción en la mesa del rey no estaba preparada a manera de kosher, o era sacrificada a los ídolos. Daniel no fue presuntuoso y él no probó erróneamente a Dios en esta situación, porque él tenía ambos, un mandato que obedecer y una promesa en que confiar. Éxodo 23:25 dice, Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas.

El siervo de los eunucos consintió, pues, con ellos en esto: Esta era la mano de Dios obrando. El jefe de los eunucos tenía todo el poder en esta situación. Daniel y sus amigos parecían estar completamente a su merced. Pero Dios se movió sobre este hombre, su temor es que estos jóvenes se vieran demacrados sin embargo después de la prueba les pareció el rostro de ellos mejor y más robusto: Esta era la mano de Dios obrando. No había una razón biológica del porque una dieta vegetariana les haría parecer mejor y más robustos. Quizás su dieta les haría parecerse igual que los otros jóvenes judíos que comían de la mesa del rey, pero no mejór.

La habilidad intelectual especial de Daniel y sus compañeros no se debía a la dieta, sino a una intervención especial por parte del SEÑOR. Algunos piensan que su dieta tuvo un efecto directo en sus conocimientos. Trapp dice, “Esta escasa dieta fue de ayuda para sus estudios; pues vientres cargados hacen que el ingenio sea lento.” Sin embargo, la clave era ciertamente espiritual. Estos jóvenes judíos se dieron a si mismos al SEÑOR de una manera notable, y Dios les bendijo de una manera notable. Si los cristianos únicamente se dieran a si mismos por encima de su servicio razonable, el Señor daría por encima de una bendición razonable. Daniel y sus amigos entendían este principio, y Dios les bendijo por actuar en ello. Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños: Esto muestra que la pureza de corazón y fidelidad hacia Dios vienen antes de la ilustración de los misterios divinos. Daniel luego recibiría una gran revelación, pero ahora él simplemente se mostró ser un dedicado seguidor de Dios. Estos jóvenes de Jerusalén estaban inmersos en el estudio de la cultura, literatura y religión Babilónica; pero ellos permanecieron fieles a Dios. El trabajo de los profetas como Jeremías, Sofonías y Habacuc no fue en vano. Ellos estaban en Babilonia, pero no eran de Babilonia.

Daniel tenía una carrera muy larga y exitosa en la peor de las circunstancias. Él trabajó era para tiranos; quienes pensaban que no era nada el matar a su personal y consejeros, mucho menos el despedirlos. Su empleador sufrió el peor tipo de toma de posesión cuando el Imperio Medo-Persa conquisto el Imperio Babilonio. Las semillas de su gran éxito son evidentes en el primer capítulo del Libro de Daniel. Daniel y sus amigos nos muestran que una convicción interna puede vencer cualquier presión externa, y que las convicciones que honran a Dios ceden a recompensas que Dios da.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.