Joacim rey de Judá: Este era un rey de Judea, y el Faraón de Egipto lo puso en el trono. Su nombre significa, “Yahveh es quien levanta,” pero el SEÑOR no le levantó a él para nada – el Faraón lo hizo. Nabucodonosor rey de Babilonia: Este era el poderoso gobernante del Imperio Babilónico. El nombre Nabucodonosor es una transliteración hebrea del nombre Babilónico Nebu-kudduri-utzur, el cual significa “Nebu protege la corona.” En el año tercero del reinado: Era costumbre para los Babilonios el considerar el primer año del reinado de un rey como el año de ascensión, y el llamar el siguiente año su primer año . Al pasar la mayor parte de su vida en Babilonia, es natural que Daniel utilizara la forma de cronología Babilónica. En esta deportación de 597 A.C. Joacim, Ezequiel, y otros fueron llevados. El SEÑOR entregó a Judá en manos de los Babilonios principalmente por dos razones. La primera era la idolatría de Israel, y la segunda era su fracaso de guardar el Reposo de la tierra. Esto muestra que Dios siempre liquida las cuentas a aquellos que se rehusan a responder Sus advertencias. En la invasión de 587 A.C., la ciudad de Jerusalén y el templo fueron destruidos. Nabucodonosor no se llevó todos los artículos del templo, solamente una parte. Los artículos restantes fueron quizás escondidos antes de que Nabucodonosor llegara o fueron llevados a Babilonia después. Este fue un mal tiempo para Judá y el pueblo de Dios. Parecía que el Dios de Israel perdió ante los dioses de Asiria, Egipto y Babilonia. El Libro de Daniel muestra que Dios se vindica a Si mismo en un tiempo cuando la conquista de Israel podría traer desgracia a la reputación de Dios. Nabucodonosor no solamente confiscó los artículos santos de parte del templo, sino también las luces brillantes del futuro de Judá (jóvenes, quizás entre 13 a 17 años de edad). Nabucodonosor demostró que él era un sabio administrador y estratega sagaz. Al tomar a estos jóvenes como rehenes le recordaba al pueblo en Jerusalén que ellos no deberían de sublevarse en contra del gobierno Babilonio recién impuesto.

Es dado que el gobierno Babilonio le daría provisión a estos jóvenes en entrenamiento. Pero al tener la misma comida y vino preparado para el rey era un honor especial. En el mundo antiguo, mucho más que en el mundo moderno, había una gran diferencia entre la comida disfrutada por la élite y la que comía la gente común. Daniel nos dice sobre cuatro de estos jóvenes, y sus nuevos nombres Babilonios. El nombre Daniel (el cual significa Dios es mi juez) fue cambiado por Beltsasar (el cual significa príncipe de Bel). El nombre Ananías (el cual significa Amado por el Señor) fue cambiado a Sadrac (el cual significa Iluminado por dios Sol). El nombre Misael (el cual significa ¿Quién es como Dios?) fue cambiado a Mesac (el cual significa Quién como Venus). El nombre Azarías (el cual significa El Señor es mi ayuda) fue cambiado a Abed-Nego (el cual significa Siervo de Nego). El propósito de la comida, los nombres y la educación era simple. Este era un esfuerzo de total adoctrinamiento, con el fin de hacer que estos jóvenes hebreos dejaran atrás su Dios y cultura hebrea. Sin duda Nabucodonosor quería comunicar a estos jóvenes, “mírame a mí para todo.” Daniel y sus amigos se rehusaron, insistiendo que ellos se enfocarían en Dios. Satanás utiliza una estrategia similar en contra de los creyentes hoy en día, queriendo adoctrinarlos en el sistema del mundo. La antigua palabra hebrea de contaminarse lleva el pensamiento de profanarse o mancharse. Que Daniel pidiera que él no fuera contaminado implica que él explicó el fundamento espiritual de su petición. Él no hizo ver que él quería evitar la comida del rey por otras razones. Daniel hizo una gran cosa de algo pequeño.

Daniel y sus amigos consideraban la comida del rey como contaminación, al menos por tres razones. Primero, sin lugar a dudas no era kosher. Segundo, probablemente era sacrificado a los ídolos. Tercero, el comer de la comida del rey implicaba compañerismo con el sistema cultural de Babilonia. Daniel no se opuso al nombre que se le dio, porque él sabía quien era él y los demás podían llamarle como quisieran. Daniel no se opuso a la educación Babilonia porque él sabía lo que él creía. Daniel se opuso a la comida de la mesa del rey porque el comerlo era una desobediencia directa de la palabra de Dios. Dios no prohibía el beber vino. Sin embargo, en las culturas paganas, la mayoría del vino y carne era dedicado a los dioses, así que Daniel y sus amigos lo rehusaron.

Daniel hizo una decisión valiente muy notable, especialmente cuando pensamos de todas las razones del porque era una decisión difícil de hacer. Daniel propuso en su corazón: Con esto Daniel ilustra como conquistar una prueba difícil y el glorificar a Dios antes que a los demás en medio de la prueba. Dios dio a Daniel gracia y buena voluntad con las autoridades y lo puso en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos. Dios no abandonó a aquellos que se mantuvieron firmes en Él. Daniel confió su persona a Dios, y por medio de Dios – aunque fue sin duda una experiencia que se extiende para Daniel y sus amigos. En gracia y en buena voluntad con el jefe: Dios se movió en las autoridades para que ellos tuvieran buena voluntad con Daniel; pero Dios también obró a través de las acciones sabias de el para cultivar esta buena voluntad.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.