De nuevo el escritor se identifica a sí mismo sencillamente como el Anciano. Desde los tiempos antiguos, los cristianos han entendido que éste era el Apóstol Juan, el mismo que escribió el Evangelio de Juan, la 1 y 2 cartas de Juan, y el libro del Apocalipsis. No sabemos si este Gayo en particular está relacionado con los otros hombres con este nombre que se mencionan en el Nuevo Testamento. Es difícil una identificación certera ya que Gayo era un nombre muy común en el Imperio Romano.

La palabra para prosperado literalmente significa “tener un buen viaje.” Y metafóricamente significa tener éxito o prosperar. Es como decir, “Espero que te esté yendo muy bien.” Juan utilizó esta frase tan común al enviar los mejores deseos y bendiciones a Gayo. Algunos han tomado esto como una garantía de riqueza perpetua y perfecta salud para el cristiano. Por supuesto, debemos siempre recordar que Dios quiere lo mejor para nosotros y tiene solo cosas buenas. Con frecuencia la prosperidad material y la salud física son parte de ello – y esta prosperidad y salud son definitivamente una promesa en el destino final de todos los creyentes. Aquí Juan hizo una analogía entre la condición de nuestra salud y la condición de nuestra alma. Muchos cristianos estarían desesperadamente enfermos si su salud física estuviera a la par de su salud espiritual. La buena voluntad de Juan hacia Gayo procedía de su entendimiento que él caminaba en la verdad. Nada agradaba más a Juan que el saber que sus hijos andan en la verdad. ¿Qué es “caminar en la verdad”? Juan se gozaba demasiado porque estaban en una sana doctrina y todo lo demás le importaba poco. Su gozo incluía un credo ortodoxo, pero alcanzaba más allá. Andar en la verdad significa andar consistente con la verdad que crees. Si tú crees que has caído, entonces camina de acuerdo a ello. Si tú crees que eres un hijo de Dios, entonces camina como un hijo del cielo. Si tú crees que eres perdonado, entonces camina como alguien que ha sido perdonado

Juan felicitó a Gayo por su hospitalidad. Esto podría parecer algo trivial para nosotros, pero no lo es para Dios. Esto es un hacer práctico del mandamiento fundamental de amarnos unos a otros, es amor en acción. Sea lo que sea que Dios nos asigne, debemos hacerlo fielmente. Jesús dice que cuando le veamos cara a cara algunos escucharán las palabras, Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor. (Mateo 25:21.) De el buen siervo se dice que fue fiel. En aquel tiempo, los viajeros cristianos, generalmente ministros itinerantes, dependían grandemente de la hospitalidad de otros cristianos. Juan sabía que cuando los cristianos atendían a aquellos que luchaban por la verdad, se convertían en unos que cooperaban con la verdad. Jesús prometió que aún la ayuda ofrecida en un vaso de agua a alguno de Sus hijos no será olvidada cuando Dios entregue las recompensas. (Mateo 10:42) Esto también explica por qué Juan oraba por la prosperidad de Gayo: él utilizaba sus recursos de una manera piadosa, siendo una bendición para otros. Si Dios lo bendecía con más, también otros serían bendecidos con más.

El mundo antiguo de la iglesia primitiva estaba lleno de misioneros y predicadores de varias religiones, y con frecuencia se sostenían a sí mismos aceptando ofrendas del público en general. Pero Juan decía que estos misioneros cristianos no deberían aceptar nada de los gentiles (no cristianos). En lugar de solicitar fondos del público general, deberían buscar apoyo de otros cristianos. Los cristianos primeramente deben ver que estén haciendo algo para ayudar a expander el evangelio. Después deben de ver que lo estén haciendo de una manera digna de su servicio a Dios. Dios llama a cada uno de nosotros para tomar parte de la gran comisión, el mandamiento de Mateo 28:19: Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

Diótrefes. Juan públicamente reprendió a este hombre, y lo reprimió mencionando su nombre. Al hacerlo así, el apóstol del amor no actuó fuera del amor. Por el contrario, siguió el mandamiento que está muy claro en las Escrituras y el ejemplo de otros apóstoles. Sin embargo, una reprimenda pública como ésta debe hacerse solamente cuando sea necesario, y al hacerla debemos tener cuidado de no juzgar a un hermano en base a un parámetro bajo el cual a nosotros no nos juzgarían. Diótrefes sabía que estaba expuesto a la crítica pública – tanto como él públicamente criticaba al apóstol Juan y sus compañeros (parloteando con palabras malignas contra nosotros.) Sencillamente, el problema de Diótrefes era la soberbia. En su soberbia, él no recibía a los apóstoles como a Juan. Esto contrastaba con la humilde hospitalidad de Gayo, quien andaba en la verdad. El verbo griego que aquí es traducido “murmurar” viene de una raíz que se utilizaba para la acción de agua hirviendo y haciendo burbujas. Como las burbujas son vacías e inútiles, el verbo eventualmente llegó a significar complacencia en conversaciones vacías e inútiles. Esta era la naturaleza de las calumnias de Diótrefes, aunque, por supuesto sus palabras no eran menos malvadas que la falta de fundamento. Diótrefes no sólo usaba su influencia para prohibir a otros mostrar hospitalidad a Juan y sus compañeros; él aun intentó excomulgar a aquellos que intentaban mostrar hospitalidad. Juan nos dio dos ejemplos claros, uno bueno (Gayo) y uno malo (Diótrefes), y ahora aplica el punto; imita lo bueno, porque servimos a un Dios bueno y aquellos que le siguen, igualmente harán el bien. Juan no excomulgó a Diótrefes, aunque como apóstol tenía la autoridad para hacerlo. En lugar de eso, simplemente lo expuso – y confió que los cristianos con discernimiento evitarían tener contacto con él.

Demetrio. Juan recomendó este hombre a Gayo. Pudiera ser que él haya sido el que llevó la carta a Gayo, y Juan quería que Gayo supiera que Demetrio era digno de hospitalidad cristiana. Además de una bendición familiar de paz sobre Gayo, Juan también le recuerda (igual que a nosotros) de los lazos comunes de los cristianos; aun si están separados por kilómetros, siguen siendo amigos en Jesús, y deben saludarse unos a otros adecuadamente. Esta es una carta de contención y conflicto; sin embargo, Juan la termina adecuadamente con un deseo y esperanza de paz. Como cristianos, podemos y debemos tener un sentido de paz aun en medio de tiempos difíciles. Los cristianos tienen los recursos en Jesucristo para tener paz aun en tiempos de turbulencia.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.