[fusion_builder_container hundred_percent=”no” equal_height_columns=”no” menu_anchor=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” background_image=”” background_position=”center center” background_repeat=”no-repeat” fade=”no” background_parallax=”none” parallax_speed=”0.3″ video_mp4=”” video_webm=”” video_ogv=”” video_url=”” video_aspect_ratio=”16:9″ video_loop=”yes” video_mute=”yes” overlay_color=”” video_preview_image=”” border_size=”” border_color=”” border_style=”solid” padding_top=”” padding_bottom=”” padding_left=”” padding_right=””][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ layout=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_size=”” border_color=”” border_style=”solid” border_position=”all” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding_top=”” padding_right=”” padding_bottom=”” padding_left=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” center_content=”no” last=”no” min_height=”” hover_type=”none” link=””][fusion_audio src=”https://house.life.cr/wp-content/uploads/2020/11/Mi-tiempo-con-Dios-10-de-noviembre-1.mp3″ loop=”off” autoplay=”off” preload=”none” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” controls_color_scheme=”” progress_color=”” max_width=”” border_size=”” border_color=”” border_radius_top_left=”” border_radius_top_right=”” border_radius_bottom_right=”” border_radius_bottom_left=”” box_shadow=”no” box_shadow_vertical=”” box_shadow_horizontal=”” box_shadow_blur=”0″ box_shadow_spread=”0″ box_shadow_color=”” animation_type=”” animation_direction=”left” animation_speed=”0.3″ animation_offset=”” /][fusion_text]

Pablo viajo con Silas y Timoteo y justo ellos contribuyeron para esta carta. Aunque el nombre de Pablo aparece en primer lugar, tanto Silvano como Timoteo fueron sus compañeros de confianza. Pablo mismo fundó La iglesia en Tesalónica en su Segundo viaje misionero. La iglesia que dejó atrás estaba viva y activa. La profunda preocupación que Pablo tenía por esta joven iglesia, la cual tuvo que abandonar de repente, le impulsó esta carta, seguida después de la carta de 1 Tesalonicenses. Pablo llevó su acostumbrado saludo a los cristianos de Tesalónica, en la gracia y la paz de Dios Padre.

El ha escrito una carta muy cálida, que contiene algunos pasajes de grandes elogios por esta iglesia. Es probable que en las comunicaciones subsiguientes que tuvieron con él (ya sea por carta o por la palabra directa), se había dicho que no eran dignos de tal alabanza. Pablo da gracias a Dios porque los Tesalonicenses estaban: Creciendo en Fe. Abundando en amor. Paciencia y aun en persecuciones y tribulaciones. Con estas palabras Pablo nos muestra que estamos en la obligación de dar gracias a Dios, no sólo cuando nos hace un favor, sino también cuando consideramos la misericordia que Él ha mostrado hacia nuestros hermanos. Nosotros usualmente pensamos que Dios está ausente cuando sufrimos, y nuestro sufrimiento nos lleva a cuestionar el juicio justo de Dios. Pablo tomó exactamente la posición contraria al insistir que su sufrimiento fue evidencia del juicio justo de Dios. Los fuegos de la persecución y la tribulación fueron como el fuego purificador de un refinador, quemando la escoria del oro, dando a luz un metal puro y precioso. Mucha gente cuestiona la justicia del juicio de Dios. Puesto que Dios es justo, El pagara a todo mal, y todo va a ser juzgado y contabilizado ya sea en la cruz o en el infierno.

Podemos ver una declaración en el verso 6 como algunos pasajes de los Salmos. La tribulación sobre los perseguidores del pueblo de Dios no es como un fuego purificador. Es como el fuego de un puro y santo juicio. Los cristianos de tesalónica fueron perseguidos y tuvieron tribulación; y Dios lo uso para Su Gloria. Pero el tiempo de persecución no duraría. Un día de reposo es prometido para cada creyente. Cuando dice: En llama de fuego toma venganza: Esto es lo que el día del juicio será para aquellos que persiguieron a los tesalonicenses. Para los perseguidores, aquellos quienes no conocen a Dios y aquellos que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesús, será un día de venganza y destrucción eterna. Esta llama de fuego no es como en el infierno, es más bien como en el horno de fuego, donde los tres jóvenes judíos estaban completamente cómodos, siempre y cuando el Señor estaba con ellos. (Daniel 3). Lo que realmente caracteriza al infierno es que ahí las personas no están en la presencia del Señor, en el sentido de ser separados de cualquier cosa buena o bendecida en la presencia de Él.

No es incorrecto que Dios tome venganza, comprendemos esto cuando entendemos lo que significa la palabra en el idioma griego antiguo. “La palabra traducida como “venganza” no tiene asociaciones de carácter vengativo. Se trata de un compuesto a base de la misma raíz que la palabra traducida como “justo” en los versículos. 5, 6, y tiene la idea de una administración firme de la justicia inquebrantable. La idea es la aplicación de una justicia plena al infractor, nada más y nada menos. Los santos perseguidos, los que creen, van a tener a Dios glorificado en ellos en ese día, y van a ver y admirar a Jesús más que nunca. Esto muestra la diferencia entre uno destinado para el juicio y uno destinado a la gloria. La diferencia es la creencia en el mensaje que Pablo predicó. Pablo sabía lo que era ser transformado de perseguidor a perseguido. Él creía en el testimonio del Evangelio del Señor, que cambió su vida.

Puesto que los cristianos tesalonicenses estaban en medio de la persecución y la tribulación, ellos necesitaban oración. Aquí, Pablo les aseguró que él y sus asociados oraban siempre por ellos. El llamado es para verle glorificado en nosotros, en su venida. Pablo ora acertadamente que ellos sean tenidos por dignos de su llamamiento, y muestre las formas de cumplir con este llamado. Vivimos dignos de su llamado cuando cumplimos la obra de fe con poder, creyendo en Jesús y viendo su trabajo hecho a nuestro alrededor por la fe. Vivimos dignos de su llamado cuando el nombre de nuestro Señor Jesucristo es glorificado en nosotros. Vivimos dignos de su llamado cuando seamos glorificados en el, cuando sólo Él es nuestra fuente de gloria y exaltación, y quiénes somos en Jesús es más importante que lo que somos en cualquier otra cosa.

Esta gran obra de la vida digna de su llamado sólo puede ocurrir de acuerdo con la gracia de Dios. Sucede con su poder, su favor, y la aceptación en el trabajo en nosotros, moviéndose a lo largo de nuestra voluntad y cooperación.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

[/fusion_text][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]