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El peligro rodeó a David por todos lados – física, espiritual, emocional y socialmente – David estaba al borde de la ruina cuando clamó a Dios. El enemigo de nuestra alma quiere que creamos que no podemos clamar a Jehová en nuestra angustia – como si tuviéramos que estar bien con Dios y sentarnos pacíficamente en una capilla de oración para orar correctamente. David sabía que Dios escucha nuestras señales de angustia. Para David era así de simple. El clamaba a Dios y Dios escuchaba. David también sabía que Dios no podía escuchar la angustia de su pueblo sin actuar a favor de ellos. Dios estaba tan interesado por el problema de David que a David le parecía como si Dios conmoviera la tierra para satisfacer su necesidad. Lo que es más impresionante, es la manera magnífica en que el salmista describe a Dios levantándose de su trono en el cielo en respuesta al clamor de su siervo, separando las nubes y descendiendo para pelear las batallas del rey acompañado de terremotos, truenos, tormentas y relámpagos.

David se imaginó al Señor viniendo a satisfacer su necesidad, viniendo con gloria y velocidad. Venía tan rápido a David que parecía que volaba sobre las alas del viento. En el original de este sublime pasaje, el sentido y el sonido están asombrosamente bien conectados. El estruendo del ala, la agitación y la velocidad por el aire son expresados aquí de una manera extraordinaria. Cuando Dios vino, habló por amor a David, ordenándole a toda la creación que respondiera a su apasionado deseo de liberar a su hijo. Todo esto es un reflejo de la confianza de David en el amor de Dios. David ve a un Dios muy amoroso que no tolerará la angustia de su amado. Cuando las cosas no estén bien para Su amado, toda la creación verá Su pasión y urgencia por satisfacer la necesidad de Su amado.

David tenía un sentido del deleite de Dios en él. Su súplica de liberación se basaba en su relación, no simplemente en un deseo de sobrevivir. Las palabras son la razón por la que muchos creen que David solo pudo cantar este salmo antes de su pecado con Betsabé. Sin embargo, el texto parece indicar que David cantó esto hacia el final de sus días 2 Samuel 22.1. Podríamos decir que David simplemente creyó lo que el profeta Natán le dijo: “Jehová ha remitido tu pecado”. David sabía que era un hombre perdonado y que la limpieza de sus manos se debía a que Dios las limpió, no a que nunca se hubieran ensuciado. Si fuéramos a recordarle a David de su pecado con Betsabé, el diría que es una ilustración y una prueba de este principio, ya que sufrió de diversas formas como consecuencia de ese gran pecado. Pero, aunque eso sucedió, así como todos cometemos transgresiones similares, en general él fue un hombre conforme al corazón de Dios y fue grandemente bendecido por Él. David no está afirmando perfección sin pecado. Él hablaba de su rectitud en general y de su rectitud en comparación con la perversidad de sus enemigos. Ante Dios, el hombre conforme al corazón de Dios era un pecador humilde, pero ante sus calumniadores podía, sin pena, hablar de la “limpieza de sus manos” y de la rectitud de su vida. Podemos venir a Dios en oración con la misma afirmación, pero no sobre la base de nuestra propia justicia, sino de la justicia que hemos recibido en Jesús.

Jesús discutió este principio en el sermón del monte, pero desde la perspectiva del hombre en vez de la de Dios: Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. Mateo 7: 22 Tengamos en cuenta que incluso los misericordiosos necesitan misericordia; ninguna cantidad de generosidad hacia los pobres o perdón hacia los enemigos puede ponernos más allá de la necesidad de misericordia.

Y rígido serás para con el perverso: Los traductores tienen problemas con esta oración porque comunica un concepto difícil. Es fácil decir que, si un hombre es puro para con Dios entonces, Dios será puro para con él. Pero no se puede decir que si un hombre es perverso para con Dios entonces Dios será perverso para con él, porque Dios no puede hacer nada perverso. David expresa la segunda mitad del paralelismo con una palabra un poco ambigua, cuyo significado fundamental es “retorcido”. El versículo realmente dice: A los retorcidos (o tortuosos) tú te mostrarás. La idea parece ser que, si una persona insiste en seguir caminos tortuosos en su trato con Dios, Dios lo burlará, como ese hombre se merece.

Hay algo en la verdadera humildad que provoca la gracia y la misericordia de Dios y hay algo en el orgullo y en la altivez que provoca su resistencia y su desagrado. La humildad se centra en otros, no en uno mismo.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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