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Ciertamente, esta fue la clave del éxito en la vida de David. Con raras excepciones, constantemente consultó a Jehová. David quería más que solo la bendición de Dios para sus planes; quería estar justo en medio de los planes de Dios. En este tiempo David aún estaba en Siclag, en el territorio de los filisteos. Lleno de gran desánimo y desesperación, había dejado la tierra de Israel y vivió casi como un filisteo entre los filisteos. Ahora que David fue restaurado en Jehová, se preguntaba si sería tiempo de regresar a su tierra. No es una pregunta tan simple como podríamos pensar. David no quería parecer oportunista, como si solo regresara a Israel porque Saúl estaba muerto. Sin estar totalmente preocupado por las apariencias ante el hombre, tampoco era indiferente a las apariencias.
Dios era fiel en responder cuando David lo consultaba. Como David acababa de salir de un periodo de declive espiritual, Dios pudo haberlo puesto en un “periodo de prueba” y rehusarse a hablar con él por un tiempo. Pero en vez de eso, Jehová habló a David para darle guía. Alrededor de 15 o 20 años antes de esto, David fue ungido como rey de Israel. Aunque la promesa parecía casi cumplida, David no se precipitó ciegamente para alcanzarla. En vez de eso, cuidadosamente buscó a Jehová. David sabía que la promesa era de Dios, por lo que sabía que Dios podría cumplirla sin ninguna manipulación de su parte.
David no se apoderó del trono. Los ancianos de Judá se acercaron a él. David sabía que era mejor dejar que Dios lo levantara a través de otros, que esforzarse por avanzar sólo. Deberíamos esforzarnos por avanzar el reino de Dios y dejar el avance del yo en sus manos. Esto también muestra que hay un sentido en el que la primera unción no fue suficiente. Necesitamos una unción fresca de Dios y una experiencia continua con el Espíritu Santo. Esta unción no podía llegar cuando David aún vivía prácticamente como un filisteo entre los filisteos. Tenía que enderezar las cosas en su propio camino antes de recibir esta fresca unción.
David mostró la gratitud apropiada hacia los hombres que arriesgaron sus vidas para honrar la memoria de Saúl y Jonatán. Él sabía que necesitaba hombres valientes como estos para proteger y avanzar su reino, especialmente en la confusión que seguramente rodearía su ascenso al trono. Abner era el primo de Saúl y fue el comandante de los ejércitos de Saúl por muchos años. Conoció a David por primera vez cuando David era un jovencito. David una vez desafió a Abner cuando tuvo la oportunidad de matar a Saúl, pero no lo hizo. David señaló que Abner había fracasado en proteger a su rey. Saúl tenía tres hijos que murieron con él en el campo de batalla. No hay mención previa de Is-boset entre los hijos de Saúl, así que es posible que fuera un hijo ilegítimo de una concubina. No debemos olvidar que David era hijo de Saúl por matrimonio. David se casó con Mical, la hija de Saúl.
Abner hizo rey a Is-boset, probablemente para que él pudiera ser el verdadero poder detrás del trono de un rey débil. Durante dos años David le permitió a Is-boset reinar sobre la mayor parte de Israel. Dos años mostraron una paciencia notable, longanimidad y confianza en Dios de parte de David. Is-boset no era el ungido de Dios como Saúl – David parecía tener todo el derecho de aplastar a este hombre que se interponía en el camino de su llamado. Sin embargo, por confianza en Jehová y por respeto a la memoria de Saúl, David esperó. Parece extraño que muchas de las tribus prefirieran a Is-boset sobre David. Sin embargo, dado que los filisteos habían invadido a muchas de las otras tribus de Israel, estaban aún más renuentes a ofrecerle su lealtad a David. “Solo haremos que se enfurezcan los filisteos”, pensaban. De la misma manera, si usted le ofrecía su lealtad a David, tenía que estar listo para la desaprobación de los filisteos.
Siete años y seis meses describe el periodo de tiempo en que David tuvo su cuartel general en Hebrón. Durante los primeros dos años de este periodo, David reinó solo sobre Judá e Is-boset (apoyado por Abner) gobernó sobre el resto de Israel. David se negó a forzar su reino sobre sus súbditos – y tampoco lo haría el Hijo de David. Al igual que David, Jesús luchará con aspirantes al trono, pero no impondrá su reinado sobre la humanidad – todavía.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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