¿Hay paz?: Al ver a la tropa de Jehú que se acercaba, el rey Joram quería saber si el misterioso grupo venía en paz. Mientras esperaba para recuperar toda su fuerza en Jezreel, Joram básicamente se sentía inseguro en su posición en el trono y fácilmente intuía amenazas. Jehú se refería a que el soldado no debería considerar este como un tiempo de paz; sino un tiempo de conflicto, un tiempo para derrocar violentamente el trono de Joram y la dinastía de la cual provenía.
Cuando dos mensajeros no regresaron, sino que se unieron a la tropa de Jehú, esto mostró que gozaba de apoyo popular entre las tropas de Israel, mientras que el rey Joram no. Jehú era un hombre tan intenso que su personalidad podía ser vista con facilidad en la manera en la que conducía un carro.
Esta era la tierra que Acab y Jezabel habían obtenido tan perversamente asesinando al dueño, Nabot. En esta misma tierra, la cual en lo que respecta a Dios aún pertenecía a Nabot, la dinastía de Omri encontraría su juicio.
El perverso y corrupto Joram quería paz con Jehú. Ninguno de los de la dinastía de Omri quiso paz con Dios, ni Acab ni Jezabel quisieron paz con Nabot. El comportamiento de Joram hacia Jehú muestra que no sospechaba de su traición. “Estos nunca soñaron con un enemigo, a pesar de que los mensajeros fueron detenidos; sino que pensaron, probablemente, que Jehú venía con buenas noticias del ejército, del cual él mismo sería el primer mensajero”.
Aquí se ve claramente que Jehú tomó su previa unción por Elías (1 de Reyes 19:16-17), y su unción más reciente por uno de los de la escuela de profetas, con seriedad. En este punto, la mente de Jehú no estaba llena de ganancia política ni gloria real. Él hizo esto por el honor de Dios, como un conciente ejecutor del juicio divino contra la casa de Acab. Es claro que Jehú mató al rey de Israel con un poderoso tiro sobre su espalda mientras huía en su carro.
Wiseman dice sobre la expresión “entesó su arco”: Es un término técnico del tiro con arco utilizado: “entesó su arco”, entonces es: “estiró el arco con toda su fuerza”. Jehú era un tirador excelente; pero fue Dios quien guio su mano, y fortaleció su brazo, y ordenó su arco. Esto confirma que Jehú se veía como un cumplidor de la voluntad de Dios al traer juicio sobre la casa de Acab.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse
