Cuando el siervo de Eliseo vio a la gente de a caballo, y carros, y un gran ejército rodeando su ciudad, naturalmente tuvo miedo. Él sabía que había muy pocas posibilidades de escapar o sobrevivir a un ataque de tal magnitud. Esto parecía increíble para el siervo de Eliseo el no podía ver a nadie que estuviera con él y su amo. Notamos que Eliseo le dio a su siervo una razón para no tener miedo. No fue una esperanza vacía ni un deseo; era una verdadera razón para confiar, incluso si el siervo no podía ver lo que Eliseo le decía. Eliseo no pidió que Dios cambiara algo de la situación. Su única petición fue que su siervo pudiera ver la realidad de la situación. Sin embargo, Eliseo tampoco intentó persuadir al siervo de la realidad de los que están con nosotros. El siervo no podía ser persuadido. Tenía que verlo.

Dios respondió la oración de Eliseo. Cuando una persona está cegada a la realidad espiritual, solo Dios puede abrir sus ojos. Dios puede hacerlo a través de las palabras de alguien, pero la obra de abrir los ojos espirituales es obra espiritual y solo le pertenece a Dios. Cuando sus ojos fueron abiertos, el siervo vio la realidad que no había podido ver antes. Vio que realmente eran más los que estaban con él y Eliseo que los que se habían reunido contra ellos. La previa falta de percepción de parte del siervo de Eliseo no hacía la realidad del ejército espiritual menos real. Si hay 50 personas que no ven algo, no invalida la percepción del que sí lo ve. La fe nunca es la imaginación de cosas irreales. Es la comprensión de las cosas que no pueden ser demostradas a través de los sentidos, pero que son reales.

La gente de a caballo y los carros de fuego realmente estaban ahí. Que los demás no hayan percibido las cosas espirituales es verdad; pero no es evidencia de que no hay nada que percibir. El caso es como un hombre que intentó alterar evidencia con no evidencia. Cuatro testigos lo vieron cometer un asesinato. Él alegó que era inocente, y quiso establecer su inocencia aludiendo a cuarenta personas que no lo vieron hacerlo. ¿De qué hubiera servido eso? Así que, si cuarenta personas declaran que no hay poder del Espíritu Santo en el mundo, esto solo prueba que las cuarenta personas no saben lo que otros sí.

Gente de a caballo y carros eran los instrumentos militares más sofisticados y poderosos de la época. Pero el ejército invisible de Dios, literalmente, tenía más poder destructivo que los caballos y carros de los sirios. El ejército espiritual tenía carros de fuego alrededor de Eliseo. Los soldados sirios no podían ver al ejército espiritual, así que no dudaron en acercarse a Eliseo. Pero, así como antes pidió que Dios le permitiera ver a su siervo; ahora, le pidió a Dios que hiriera con ceguera a esta gente. Dios respondió esta oración; así como anteriormente había respondido su oración de darle percepción al siervo. Esto nos muestra que Dios puede conceder vista o enviar ceguera, según su sabiduría y en respuesta a las oraciones de su pueblo. No con ceguera total, como para que no pudieran ver nada, pues entonces no lo hubieran podido seguir; sino con ceguera parcial, con la cual no podían discernir claramente al hombre que buscaban, lo cual pudo haber ocurrido por una alteración hecha por Dios en sus cerebros, o en el aire.

Cuando Eliseo habló con los hombres dijo una verdad técnica; pero, ciertamente, tuvo la intención de engañar. Realmente los llevó al hombre que buscaban (cuando sus ojos fueron abiertos, Eliseo estaba con ellos). Sin embargo, los llevó de regreso a Samaria, la ciudad capital del reino de Israel y un lugar poco amistoso para un grupo de soldados sirios. Aun así, el gentil engaño de Eliseo demuestra un principio: Los que son espiritualmente ciegos deberían tomar en cuenta que pueden ser fácilmente engañados respecto a las cosas espirituales. En vez de matar a estos soldados enemigos, Eliseo le ordenó al rey de Israel que los tratara con bondad y generosidad. Esta práctica de responder al mal con bien cambió la política de las bandas armadas independientes de Siria.

Aunque la bondad de Eliseo y del rey de Israel cambió los corazones de las bandas armadas de Siria, no cambió el corazón del rey de Siria. Él lanzó un ataque a gran escala contra su vecino del sur. Él usó el método común de ataque a las ciudades amuralladas de aquella época: sitió a Samaria. Un sitio tenía la intención de rodear a una ciudad; impedir la entrada y salida de la ciudad para evitar cualquier negocio e intercambio y; finalmente, dejar que la población muriera de hambre hasta que se rindiera.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.