La hambruna mencionada en el versículo 38 pudiera ser la hambruna de siete años mencionada en 2 de Reyes 8:1-3. Eliseo sentía una responsabilidad especial de ayudar en esta situación porque él les dijo a los hombres que reunieran los ingredientes para el potaje, y ellos recogieron las calabazas silvestres que envenenaron el potaje. Las calabazas eran, probablemente una planta nativa del norte de África. Popularmente conocida como “calabazas silvestres”, la enredadera todavía crece cerca del mar Muerto. Cuando las calabazas son abiertas, la pulpa se seca rápidamente y forma un polvo, el cual en esa parte del mundo todavía es utilizado como una medicina purificadora. Tiene un sabor muy amargo. Si se come la cantidad suficiente, induce cólicos y puede resultar fatal.
Spurgeon decía: Ustedes han estado intentando encontrar placer en el mundo, y han encontrado enredaderas silvestres, han recogido calabazas silvestres, un regazo lleno, un corazón casi lleno. Han estado triturando la muerte en la olla, y ahora no pueden sentir, pues se han acostumbrado a comerla, el veneno ha aturdido sus almas. Mientras estábamos cantando justo ahora, ustedes dijeron: “Quiero cantar como los santos, pero no hay alabanza en mí”. Si usted es un mundano, y no un hijo de Dios, usted puede vivir en eso que envenenaría a un cristiano; pero si usted es un hijo de Dios, usted clamará: “Oh, varón de Dios, hay muerte en olla”. No había nada inherentemente purificador en la harina que Eliseo puso en la olla. La verdadera purificación fue una obra milagrosa de Dios.
Si hay muerte en la olla. ¿cómo lo enfrentará la iglesia?. Yo creo que debe ser imitando a Eliseo. No necesitamos intentar sacar las calabazas de la olla, han sido cortadas muy pequeñas y se comieron mezcladas muy hábilmente; han entrado demasiado cerca de la masa de enseñanza como para ser removidas. ¿Quién podrá extraer la levadura del pan leudado? ¿Entonces qué? Debemos acudir a Dios por ayuda y usar los medios indicados aquí: “Traigan la comida”. La buena comida sana fue echada sobre materia venenosa, y con la obra llena de gracia de Dios mató el veneno; y la iglesia debe echar el Evangelio bendecido de la gracia de Dios dentro del potaje envenenado, y la falsa doctrina no podrá destruir las almas de los hombres como lo está haciendo ahora.
Las porciones habían sido traídas a Eliseo como panes de primicias en el versículo 42. Normalmente, estas porciones eran reservadas para Dios y los sacerdotes levitas. Debido a que la religión del reino del norte era apóstata, los panes estaban siendo llevados por su dueño al que él consideraba era el verdadero depósito de la religión de Dios en Israel. En un milagro que anticipó el milagro de Jesús de alimentar a los 5000, Eliseo ordenó que una pequeña cantidad de pan fuera servida a los 100 hombres.
Esto es algo muy similar a cuando nuestro Señor alimentó a la multitud milagrosamente. Ciertamente, hay muchas cosas en este capítulo similares a los hechos de la historia de nuestro Señor; y este profeta pudiera ser considerado como un tipo de nuestro Señor, más que otras personas que han sido honradas de esta manera.
Dios prometió no solo proveer, sino proveer más allá de la necesidad inmediata. Eliseo confió en la promesa de Dios, actuó en base a ella, y vio la promesa milagrosamente cumplida.
¿Cómo pudieron estos pocos panecillos alimentar a cien hombres? ¿Olvidan que Dios puede multiplicarlos? Ustedes limitan al Santo de Israel. ¿Ustedes creen que Él necesita nuestros números? ¿Ustedes creen que depende de la fuerza humana? Les digo, nuestra debilidad es una mejor arma para Dios que nuestra fortaleza.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
