El llamado de Eliseo era a continuar con el ministerio de Elías, y aquí él imitó su franqueza hacia la gente poderosa. La franqueza de Eliseo golpeó la conciencia del rey de Israel. No era que Eliseo estuviera en contra de todos los reyes o personas poderosas. Estuvo dispuesto a hablar con estos tres reyes por el bien de Josafat, el rey piadoso de Judá. Cuando Eliseo quiso volverse más sensible a la dirección y al hablar del Espíritu Santo, pidió el servicio de un tañedor. Esto demuestra el gran poder espiritual que hay en la música. Esto requería, que su mente, que había sido perturbada y exacerbada con enojo santo al ver al perverso rey Joram, pudiera tranquilizarse, alegrarse, unirse dentro de sí, y que pudiera emocionarse en una muy ferviente oración a Dios, y alabarle gozosamente; para de esta forma estar preparado para recibir el anuncio profético. La manera de ser llenos del Espíritu es edificarnos con Salmos, himnos, y canciones espirituales. Este músico seguramente, nunca se le ocurrió que con su música ayudaría a ganar una victoria militar y a tener un dramático efecto en la historia. Pero cuando compartió su habilidad dada por Dios, el poder de Dios vino sobre el profeta.
Dios prometió enviar agua al valle, pero tenían que cavar los estanques para para atrapar lo que Dios proveería. Tenían que cavar los estanques antes de que el agua fuera evidente, para poder beneficiarse de ella cuando llegara. El seco cauce del río debía tener trincheras cavadas para retener la inundación repentina. Cuando los reyes regresaron de su visita a Eliseo y les dijeron a sus comandantes que pusieran a hombres a cavar los estanques, debió haber sido difícil de escuchar. Hombres sedientos, casi muertos en medio del desierto, no esperan con ansias el trabajo duro de cavar estanques en el suelo seco. Sin embargo, esta obra era esencial. Esto demuestra el principio de que Dios quiere que nos preparemos para la bendición que quiere traer. Escuchándolo, debemos anticiparnos a su obra y estar listos para ella. Cavar estanques era algo que el pueblo de Dios podía hacer. Dios no les pidió que hicieran algo que no eran capaces de hacer. Cuando Dios quiere que nos preparemos para la bendición que traerá, nos da cosas que realmente podemos hacer.
Pero la mayoría de las personas dicen: “Bueno, claro que ustedes saben que, si Dios envía bendición, entonces debemos extendernos”. Sí, ese es el camino de la incredulidad, y el camino de la maldición. Pero el camino de la fe y el de la bendición es este: Dios lo ha prometido y nosotros nos prepararemos para ello; Dios se ha comprometido a bendecir, ahora nosotros estaremos preparados para recibir la bendición. No actúen solamente con la fuerza de lo que tienen, sino con la expectativa de aquello que han pedido. No verán viento, ni verán lluvia; pero este valle será lleno de agua: Esta fue una promesa extraña de Dios. Agua sería provista, pero sin ninguna lluvia o tormenta aparentes. Los reyes vinieron a Eliseo a consultar sobre el agua. Dios quería darles mucho más que su necesidad inmediata. Dios quería darles victoria total sobre sus enemigos. Parece que Dios envió una intensa lluvia sobre las montañas cercanas, y esto provocó una inundación repentina en el desierto de Edom. El agua estuvo disponible solo porque fueron obedientes y cavaron los estanques. Los estanques recolectaron el agua de la inundación.
Si Israel y Judá hubieran desobedecido la Palabra de Dios y no hubieran construido los estanques, entonces la bendición de Dios les hubiera pasado de largo. Dios les dijo que se alistaran y prepararan para recibir y alcanzar su bendición. Dios a menudo nos mueve a hacer cosas que pueden tener o no mucho sentido en el momento, pero son cosas que nos prepararán para lo que Él hará en el futuro. La medida del agua disponible para estos sedientos hombres estuvo directamente conectada con cuán fieles fueron en cavar los estanques. Mientras más y más grandes fueran los estanques, más agua les sería provista. Aunque fue un trabajo duro y desagradable, mientras más hicieron más bendición recibieron. Los estanques no fueron la bendición, ni la victoria; aunque fueron parte esencial tanto de la bendición como de la victoria. Cuando Dios quiere que hagamos algo para prepararnos para la bendición, no debemos confundir la preparación con la bendición. Sin la milagrosa bendición de Dios, los estanques no significaban nada.
Los estanques almacenaron el agua que salvó a los ejércitos de estos tres reyes de la deshidratación. También fueron los medios de la confusión y la derrota de los enemigos del pueblo de Dios. Cuando estos vieron el brillo del sol sobre el agua recolectada en los estanques, pensaron que era la sangre de los tres reyes que peleaban unos contra otros. Dios usó los estanques de una manera totalmente inesperada para suplir una necesidad y derrotar al enemigo.
El rey de Moab estaba desesperado después de su derrota en el campo de batalla. Hizo un sacrificio humano para honrar a sus dioses paganos y para mostrar a su propio pueblo su determinación a evitar la derrota. La determinación radical del rey de Moab convenció a los reyes de Israel, Judá y Edom de que no podrían derrotar por completo a Moab. Se fueron contentos con su victoria casi completa. Enfermos por el demente espectáculo del sacrificio humano sin sentido, los aliados levantaron el sitio y regresaron a sus casas.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
