Después de la milagrosa recuperación de sequías, Jehová fue lo suficientemente bueno como para darle al rey sequías 15 años más de vida, pero dependía de él si estos años serían vividos con sabiduría y para la gloria de Dios. Aparentemente por un gesto de bondad del Rey de Babilonia, mostró preocupación por sequías como un compañero de realeza, enviar cartas y un presente con mensajeros era un procedimiento diplomático Babilonio. La presencia de Berodac-Baladan, muestra que esta fue más que una llamada de cortesía. Este fue un intento de traer al Reino de Judá del lado de los babilonios contra los asirios. Según Josefo, el propósito de la visita era asegurar a Ezequías como un aliado en una coalición anti Asiria. La verdadera razón de la visita era política. Babilonia deseaba deshacerse del yugo de Asiria. ¿Qué nación era más probable que le ayudara que aquella, a manos de la cual Asiria había sido totalmente derrotado? Babilonia buscaba alianza con Judá contra asiria.
Podemos imaginarnos que esto fue halagador para el rey Ezequías, después de todo, Judá era una nación humilde con poco poder, y Babilonia era una superpotencia. Recibir esta noticia y reconocimiento del Rey de Babilonia realmente debió haber hecho sentir a Ezequías que era importante. Podemos imaginarnos a Ezequías queriendo agradar a estos enviados de Babilonia y queriendo mostrarles que tenían una buena razón para estar deslumbrados con él y su reino. Así que hizo todo lo que pudo para impresionarlos y les mostró las mejores riquezas de la familia real, les mostró todo. Como la futura represión de Isaías lo demostrará, esto no fue más que una orgullosa necesidad de parte de Ezequías. Él estuvo en la peligrosa posición de querer agradar e impresionar al hombre, especialmente a hombres impios. No fue orgullo espiritual, como en el caso de su tatarabuelo Usías, sino orgullo terrenal. El orgullo de la vida, podríamos decir. Eran sus cosas preciadas, su armadura, sus tesoros, su casa, su dominio, lo que mostro a los embajadores de Babilonia, Ezequiel se enfrentó y falló, una tentación común para muchos, especialmente para los que están en el Ministerio. La tentación del éxito. Muchos hombres que permanecen fuertes contra las tentaciones del fracaso y la debilidad caen bajo las tentaciones del éxito y la fuerza.
Pensemos en el grado del éxito de Ezequías, fue temeroso de Dios, victorioso, sanado, había experimentado un milagro, se le había prometido una larga vida, tenía conexión con un gran profeta, había visto una señal increíble, fue rico, famoso, alabado y honrado por los hombres y por Dios, sin embargo, pecó grandemente después de este gran regalo de 15 años más de vida y de la liberación de Jerusalén. Podríamos decir que Ezequías pecó por lo menos en 5 formas diferentes. Orgullo, se sintió orgulloso de los honores que le rindieron los Babilonios. Ingratitud, tomó un honor para sí mismo que en realidad le pertenecía a Dios, abusó de los regalos que le habían dado, tomó los presentes y los favores para su propia honra y para la gratificación de sus deseos, confianza carnal. Confío en la asociación que había hecho con el rey de Babilonia. Oportunidad perdida. Tuvo una gran oportunidad de testificar a los enviados babilonios sobre la grandeza de Dios y la bendición de Jehová sobre Judá. En vez de eso se glorificó a sí mismo. ¿Por qué no les mostró a estos paganos instruidos la Casa de Dios donde cada cosa ilustra su gloria? Ahí pudo haberles explicado el significado del altar de bronce y los sacrificios que en él se ofrecían. ¿Y quién puede decir que los resultados no hubieran sido las almas de estos idólatras?
Isaías posiblemente ya sabía la respuesta a las preguntas. Era probable que sus preguntas fueran guiadas por Dios para darle la oportunidad a Ezequías de que respondiera honestamente; lo cual hizo, y viera su error por sí mismo; lo cual al parecer no hizo. Ahí está la muestra de que Ezequías estaba orgulloso de decirle esto a Isaías; él era como un niño pequeño de pueblo que estaba sobrecogido por la atención de un gran hombre de ciudad, era como si estuviera diciendo: Isaías, debiste haber visto con impresionados estaban sus babilonios al oír todo lo que tengo. ¿Realmente saben que somos algo aquí en Judá?
El orgullo de Ezequías y su ego inflado parecen haberlo segado. Ezequías pensó que esta muestra de riqueza impresionaría a los Babilonios. Todo lo que hizo fue mostrarles lo que tenían los Reyes de Judá y lo que podían obtener de ellos. Un día los Reyes de Babilonia vendrían y se llevarían todo. Eso se cumplió en segunda de Reyes 24 y 25, bajo el Rey Nabucodonosor de Babilonia, pasarían más de 100 años antes de que los babilonios se llevaran los tesoros reales de Judá, pero si llegaron tal como Isaías lo prometió.
Esta profecía es tan increíblemente exacta que muchos escépticos insisten; sin ningún fundamento más que la incredulidad, en que otro Isaías, de más adelante, debió haber escrito los hechos. Peor que tomar las riquezas materiales de los Reyes de Judá, el rey de Babilonia tomaría a los hijos del Rey de Judá, sus verdaderas riquezas.
Ezequías construyó un acueducto para asegurar el agua dulce dentro de los muros de la ciudad. Incluso durante los sitios, fue tallado a través de la roca sólida, iniciaba en cada extremo y se conectaba en el medio. Aún puede ser visto en la actualidad y se vacía en el estanque de Siloé. Este túnel, encontrado en 1880, recorría 643 metros para cubrir una distancia directa de 332 metros, con el fin de permitir a los defensores traer el agua dentro de los muros protectores de la ciudad, incluso durante un sitio. No hay duda de que Ezequías se inició como un rey temeroso de Dios, y en la mayoría de su reinado fue uno de consagración sobresaliente.
Sin embargo, su inicio fue mucho mejor que su final, pues Ezequías no terminó bien. Dios le dio a Ezequías el regalo de otros 15 años de vida, pero los años agregados no le hicieron un hombre mejor ni más temeroso de Dios. Ezequías fue enterrado en la colina inclinada donde eran cavadas las tumbas de los descendientes de David. Esto fue debido a que las cuevas reales de la edad de hierro al norte de la ciudad se habían llenado para ese tiempo y por lo tanto, ningún rey judío fue enterrado en las tumbas de piedras talladas de allí.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
