Los hombres de fe y que hacen milagros no están exentos de la enfermedad. Este gran hombre se enfermó como otros a quienes él había sanado como un canal del poder y la bendición de Dios. Aunque Dios usó a Eliseo en muchas ocasiones para sanar a otros, designó esta enfermedad para ser el medio por el cual se llevaría a Eliseo de este mundo. Dios no tiene una sola manera en la que hace esto; es un error creer que todos los consagrados mueren mientras duermen sin un indicio de enfermedad previa. La reacción del rey de Israel puede parecer extraña, justo después de haber leído la descripción del pecado y la maldad que marcaron su reinado. Sin embargo, es importante recordar que Joás no era un adorador de los dioses falsos; él era un falso adorador del Dios verdadero. Él tenía algo de respeto por el Dios verdadero, y, por lo tanto, algo de consideración y honra hacia Eliseo. Mis amados, busquemos vivir de tal forma que, incluso los hombres impíos, nos extrañen cuando nos hayamos ido.

Carro de Israel y su gente de a caballo: Eliseo le dijo estas palabras a Elías al final de los días del profeta mayor en esta tierra. Cuando él le dijo esto a Elías en 2 de Reyes 2:12, reconoció la verdadera fuerza de Israel. Él sabía que la verdadera fuerza de Israel estaba realmente en la presencia del profeta de Dios. Ahora Joás ve la misma fuerza escapándose de esta tierra y esto lo aflige. Por lo tanto, Eliseo usó esta ilustración de la saeta disparada por la ventana para mostrarle que la saeta de salvación de Jehová aún estaba presente, y todo lo que Joás tenía que hacer era disparar el arco en fe. Eliseo dejó claro que había una conexión entre el tiro de las saetas y un ataque contra los sirios que traería liberación a Israel. La ventaba fue abierta hacia el este, hacia Siria; específicamente, hacia Afec, el sitio más estratégico entre Damasco y Siria. Afec es la ciudad donde Acab había derrotado a los sirios años antes. Era una costumbre antigua disparar una flecha o arrojar una lanza en dirección al país hacia el cual un ejército tenía la intención de invadir. El dardo, lanza, o flecha arrojado, era un emblema del comienzo de las hostilidades. Joás acababa de escuchar a Eliseo hacer la conexión entre las flechas disparadas por la ventana y la victoria venidera sobre el ejército sirio. Él sabía que estas flechas representaban la salvación de Dios de Israel contra Siria. Joás, tímidamente, recibió esta invitación del profeta de disparar las flechas al aire para que golpearan el suelo. Él disparó tres saetas y se detuvo, sin percibir lo que debía — que las flechas representaban las victorias en batalla contra los sirios, y debió haber recibido la invitación del profeta con más osadía. La frase “golpea la tierra” puede referirse a flechas disparadas de modo que golpeen el suelo. Eliseo, claramente, le pidió a Joás que hiciera algo que ejemplificaba la oración: Disparar las flechas requirió de esfuerzo y puntería, requirió instrucción y ayuda del profeta de Dios, tenía que ser hecho a través de una ventana abierta, tenía que ser hecho sin saber el resultado exacto antes de tiempo. El objetivo solo era totalmente conocido por fe. Disparar las flechas fue ineficaz porque no fue repetido lo suficiente, lo que reflejaba una falta de confianza en el proceso, tenía su momento estratégico, y cuando ese momento pasó ya no era efectivo. Fracasar al disparar las flechas lastima a otros, no solo a nosotros mismos.

Debido a que el rey Joás no aprovechó el momento estratégico, Israel solo disfrutaría de tres victorias contra el ejército sirio, en vez de las muchas más que pudieron haber disfrutado. El mismo profeta no sabía aún cuántas victorias debía obtener Joás contra los sirios, pero Dios le había indicado que lo sabría con el número de los disparos del rey. Hay muchas situaciones en las que deberíamos continuar “disparando las flechas”, pero nos conformamos con un pequeño esfuerzo. Él debió de haber continuado disparando hasta que el profeta hubiera dicho: “Suficiente”. Resultó que, la vida y la muerte dependían de cuántas flechas Joás disparara hacia el suelo. Cuando el rey Joás tuvo la oportunidad de disparar las flechas, probablemente, esto pareció ser algo demasiado sencillo para él. Él no conocía el plan de Dios para la nación y sus aparentemente pequeñas acciones estaban vitalmente conectadas con dicho plan.

Tal vez, el profeta esperaba y deseaba ser arrebatado al cielo como el dramático ejemplo de su mentor Elías. Sin embargo, ese no era el plan de Dios, ni su voluntad para Eliseo. Como muchos otros, simplemente, envejeció, enfermó y murió. Hay una historia extraña entrelazada en este relato de un muerto sin nombre que al escapar ,otros lo  echaron en la tumba del profeta y cuando llegó a tocar los huesos de Eliseo, revivió, y se levantó sobre sus pies: Este es uno de los milagros más extraños e inusuales de la Biblia. Hay poca explicación y el silencio del registro sugiere que no había ningún poder inherente en los huesos de Eliseo para resucitar a otros. Este parece haber sido un milagro único, que sucedió solo una vez, para traer honra a la memoria de este gran profeta.

Que Hazael, rey de Siria, afligiera a Israel todo el tiempo de Joacaz, fue permitido e incluso planeado por Dios como una manera de disciplinar a esta obstinada nación. 2 Reyes 8:12 registra el conocimiento previo de Eliseo de la calamidad que Hazael traería sobre Israel. Israel merecía esta disciplina; sin embargo, Dios se negó a abandonarlos. Él les dio muchas bendiciones y los salvó de muchos problemas y no quiso destruirlos ni echarlos de delante de su presencia. Eliseo le había prometido a Joás tres victorias sobre los sirios. Podemos suponer que, especialmente después de su tercera victoria, el rey Joás deseó haber tirado más flechas por la ventana cuando escuchó la invitación de Eliseo.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.