Para la reina madre usurpadora esta era una visión horrorosa. Por seis años gobernó porque creía que no había reclamantes legítimos al trono de David. Ahora ve que uno de los hijos de Ocozías —Joás, su único nieto— escapó de sus intenciones asesinas.
El pueblo estaba, evidentemente, cansado del perverso reinado de Atalía. El cargo no era infundado. Esto era traición contra su gobierno, pero era una traición piadosa y bien fundada en contra de un gobernante tirano y perverso.
Sacarla fuera del recinto del templo fue justo y prudente. Era una sentencia justa en contra de la mujer que había asesinado a tantos, y fueron tomadas precauciones prudentes para que no pudiera organizar una resistencia. Como sacerdote, Joiada tenía una gran preocupación por la santidad y la reputación del templo. Sin embargo, en el lugar donde entraban los caballos, allí la mataron. De esta manera, Atalía, la reina más infame de Judá, murió a manos de sus verdugos, tal como su madre, Jezabel, reina de Israel.
El pacto fue entre Jehová, el rey, y el pueblo. Ellos se recomprometieron a honrar, obedecer y servir a Dios. Esto muestra que Dios tiene la intención de que tanto los reyes como los ciudadanos tengan obligaciones unos hacia otros. Ninguno tiene derechos absolutos sobre o contra los otros.
En 2 de Reyes 10 Jehú supervisó la destrucción del templo de Baal en Samaria. Aquí, el templo de Baal en Jerusalén fue destruido, apropiadamente destruido por el pueblo de la tierra. No se detuvieron al destruir el edificio, destruyendo también los objetos sagrados dedicados a Baal y mataron a Matán sacerdote de Baal.
Una razón por la que el pueblo repudiaba tanto esta adoración a Baal en Jerusalén, según 2 de Crónicas 24:7, era que Atalía había dirigido los objetos sagrados del templo de Jehová al templo de Baal: Porque la impía Atalía y sus hijos habían destruido la casa de Dios, y además habían gastado en los ídolos todas las cosas consagradas de la casa de Jehová.
Después de más de seis oscuros años, ahora el legítimo rey de Judá una vez más gobernaba sobre su agradecido pueblo.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
