Como Jehú se había comprometido a ejecutar a todos los conectados con la casa de Acab, estos hombres también eran blancos del juicio. Ocozías era un descendiente del rey Acab a través de su madre (quien era la hija de Acab y Jezabel). Por lo tanto, su mención de la reina no los ayudó. Esto era característico de Jehú no dejar ninguno de ellos; obediencia sincera y enérgica. Algunos creen que la ejecución de la familia de Ocozías fue un ejemplo de que Jehú fue demasiado lejos. La espada del juicio, en cuanto al juicio expresado por Jehová, debió haberse limitado a la casa de Acab. Pero una mano imprudente y ambiciosa estaba manejándola, y devoró más allá de los límites asignados.

Jonadab hijo de Recab fue el misterioso fundador de los recabitas, quienes fueron un movimiento de reforma entre el pueblo de Dios, cuya práctica consistió en protestar contra la inmoralidad e impureza de muchos en Israel y Judá. En Jeremías 35, Dios usó la memoria de Jonadab y los recabitas como ejemplo de fidelidad y obediencia para reprender a su pueblo infiel y desobediente. Jeremías registra que Jonadab era el líder de un grupo que vivía una vida austera y nómada en el desierto, sin beber vino y dependiendo solo del Señor para su sostenimiento. Separatistas de corazón y fuertes patriotas, vivían en protesta contra el materialismo y la concesión religiosa en Israel.

Según Josefo, Jehú y Jonadab eran amigos de tiempo atrás, y ambos detestaban los lujosos entornos de la familia real. Jehú quería saber si Jonadab estaba de su lado. Jonadab fue optimista ante la aparición de este enérgico reformador; Jehú estaba hambriento por la aprobación de este popular líder religioso y reformador. No es demasiado cínico pensar que Jehú quería usar a Jonadab para dar legitimidad a su reinado como rey. Jonadab era, sin duda, un hombre muy honrado en Israel, y al llevarlo con él en su carro, Jehú intentó adquirir el aprecio del público. “Jehú debe estar actuando rectamente, pues Jonadab está con él, y aprueba su conducta”

El celo de Jehú resalta en su obediencia total y enérgica a Jehová. Sin embargo, su declaración revela la peligrosa raíz de orgullo en Jehú, pues él está orgulloso de su propio celo. Cuando procedió contra la adoración a Baal, sus palabras a Jonadab fueron: “Ven conmigo, y ve mi celo por Jehová”, estas palabras son en sí mismas una revelación de un espíritu orgulloso. Su ostentosa demostración de su celo reformador reveló cuán poco tenía en mente la gloria de Dios en medio de toda esta febril actividad y abolición.

Jehú fingió devoción a Baal para atraer a los sacerdotes y adoradores de Baal a una trampa. La persona que hacía el sacrificio no es mencionada, es anónima. El texto no dice que Jehú actuó como un sacerdote sacrificador. Los sacerdotes de Baal creyeron el engaño. Ellos estaban emocionados porque su nuevo rey, Jehú, y el famoso jeque de los recabitas, Jonadab, eran distinguidos convertidos y se unían a ellos en un sacrificio ceremonial a Baal. Jehú quería asegurarse de que todos los adoradores del Dios verdadero fueran sacados del lugar. Y decidió primero ofrecer el sacrificio a Baal, y luego ordenar la ejecución de los adoradores de Baal. Acab construyó este templo para su esposa Jezabel; Jehú lo destruyó. Él trabajó para eliminar por completo la adoración a Baal en Israel, lo que lo hace un rey único entre los otros gobernantes del reino del norte.

Empezando con el primer rey de Israel, Jeroboam, Israel se sumergió en la idolatría. Jeroboam inició con falsas representaciones del Dios verdadero como los becerros de oro. Los reyes que le siguieron continuaron su idolatría (Nadab, Baasa, Ela, Zimri, y Omri), hasta el reino de Acab. Bajo el rey Acab, Israel cambió de la falsa adoración al Dios verdadero a la adoración a Baal apoyada por el estado. El hijo de Acab (Joram) continuó esta práctica hasta que fue asesinado por Jehú, quien destruyó la infraestructura de la adoración a Baal en Israel patrocinada por el estado.

Él destruyó este templo de Baal y lo profanó completamente. El decir que lo convirtió en una letrina es que, literalmente, lo convirtió en un baño público. Un lugar para excremento humano; para que todas las naciones lo entiendan. Nada puede ser más degradante que esto.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.