A pesar de que el amor paciente del Señor hacia los perdidos hace parecer que está retrasando su venida, la verdad es que Él ciertamente vendrá. Y cuando Jesús regrese, Él vendrá en un tiempo que sorprenderá a muchos (como ladrón de noche). El resultado de su venida será una transformación total del mundo presente. Dios podría destruir la Tierra de nuevo como lo hizo en los tiempos del diluvio. “Aún hay suficiente agua para inundar la Tierra, y hay suficiente iniquidad para inducir a Dios en que destruya la Tierra y a sus habitantes. No obstante, Dios ha prometido tratar con este mundo con fuego, y no con agua. En vista al hecho de que este orden mundial y las cosas asociadas con este serán desechas, deberíamos de vivir buscando primeramente el reino de Dios y Su justicia – eso es, teniendo conducta santa y piedad. Tendemos a pensar que el mundo es más duradero y que durará más tiempo que la gente. Esto no es cierto, y Pedro nos recuerda eso. La gente vivirá por la eternidad, por mucho más tiempo que el mundo.

El Sistema solar y las grandes galaxias, incluso las relaciones espacio-tiempo, serán abolidas. Todos los elementos que componen al mundo físico serán desechos por el fuego y serán absolutamente derretidos. Hasta lo que sabemos, este mundo, no cesará de ser; pasará por el fuego purificador, y después tal vez el soplo suave del amor Todopoderoso soplará sobre él y lo enfriará, y la mano divina le dará forma mientras se enfría a un paraíso más justo. Pedro dice que hay un sentido en el cual podemos apresurar La venida del Señor. Es extraordinario como podemos pensar que en realidad podemos hacer cosas que podrán “ayudar” a que Jesús regrese más pronto. En el contexto inmediato, Pedro dice que nosotros apresuramos la venida del Señor al tener una santa y piadosa manera de vivir. También por medio del evangelismo inclusive por medio de la oración. Incluso como Daniel pidió un cumplimiento rápido de la profecía con referencia al Israel cautivo (Daniel 9), nosotros también podemos orar “¡Si, ven Señor Jesús!”

Pedro nos dice que los mismos elementos de este orden mundial serán desechos. Dios genuinamente hará cielos nuevos y tierra nueva, incluso como Isaías profetizo: Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento (Isaías 65:17). La característica más gloriosa de estos cielos nuevos y tierra nueva es que es un lugar donde mora la justicia. En el plan de Dios para el tiempo, esto pasa después del mundo milenario, reinado por Jesucristo. Es la recreación de este orden mundial mencionado en Apocalipsis 21:1: Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron. Si nuestros corazones verdaderamente están puestos sobre la Gloria del Nuevo cielo y la nueva tierra, nos esforzaremos en caminar de manera piadosa en respecto a nuestros hermanos y hermanad (en paz) y con respecto a Dios (sin mancha e irreprensibles).

Está de moda para algunos críticos a decir que el apóstol Pedro y el apóstol Pablo no están de acuerdo. Estos mismos críticos también dicen que Pedro y Pablo no están de acuerdo con Jesús. Sin embargo, aquí Pedro afirmó las enseñanzas de Pablo en términos cálidos. Él llamó a Pablo amado, y dijo que Pablo escribió con sabiduría. Este elogio de Pedro es aún más maravilloso cuando recordamos que en un tiempo, Pablo reprendió a Pedro públicamente por compromiso público (Gálatas 2:11-21). Aunque Pedro elogiaba el ministerio de Pablo, el admitía que algunas de las escrituras de Pablo eran difíciles de entender, y aquellos que fueron indoctos e inconstantes pudieron haber usado las dificultades para usarlas para sus propios fines, distorsionando las Escrituras. Pedro nos recuerda que las Escrituras pueden ser torcidas. Solamente porque alguien cita algo de la Biblia no significa que estén enseñando verdad bíblica. Es por eso que nosotros deberíamos de ser como los de Berea, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así (Hechos17:11). Pedro es muy firme. La acción de los falsos maestros en torcer a Pablo para justificar su propio liberalismo y rechazo de la parusía es tan serio que los descalifica de la salvación.

Nosotros, quienes sabemos acerca del Día del Señor y esperamos con expectación paciente, debemos perseverar, no sea que caigamos de nuestra firmeza. Debemos de ser cuidadosos y habitar en Jesús. No hay firmeza excepto por medio del progreso. Prevenimos una caída de nuestra firmeza por el crecimiento continuo en la gracia y conocimiento de Jesús. Gracia no es meramente la manera en que Dios nos atrae hacia Él en el principio. Es también la manera en la que crecemos y permanecemos en nuestra firmeza. Nunca podemos crecer lejos de la gracia y conocimiento de nuestro Señor, y nunca crecemos fuera de la gracia de Dios. También debemos de crecer en el conocimiento de Jesucristo. Esto significa saber más acerca de Jesús, pero aún más importante, conocer a Jesús en una relación personal. Cuando estamos listos y firmes en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor, esto da gloria a Dios. Amen: Esta última palabra no está incluida en todos los manuscritos de 2 Pedro, sin embargo, es apropiado para una carta afirmando la verdad en frente del peligro de los falsos profetas y burladores.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.