Pedro acaba de escribir de la promesa de la entrada a el reino eterno de Dios (2 Pedro 1:11). Porque la llegada a ese reino es tan importante, es útil y necesario que Pedro nos recuerda siempre de los fundamentos de la vida cristiana. A pesar de que sus lectores sabían la verdad, a vista en lo que estaba en juego – su destino eterno – vale la pena repasar estas cosas una y otra vez. Confirmados es la misma palabra traducida en Lucas 22: 32 como fortalecido, cuando Jesús le dijo a Pedro: tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. Aquí, Pedro cumplió con la orden de Jesús. Él nos confirmará y fortalecerá al recordarnos de los básicos de la vida cristiana. Por lo que está en juego, Pedro sabía que era justo el recordarle a la gente contantemente, especialmente porque sabía que los días de esta vida terrenal llegarían a su fin prontamente. Pedro no consideraba a su cuerpo como algo más que una tienda. Una tienda es un lugar temporal en donde vivir. Las tiendas se deben de cuidar, pero no invertirías mucho para arreglarla. Tú guardarías tus recursos para algo más permanente en donde vivir. Nuestro lugar permanente en donde vivir es el cielo, y deberíamos de invertir más en el cielo que en nuestras tiendas. ¿Cómo sabía Pedro que en breve debe de abandonar su cuerpo? Quizás fue porque Pedro simplemente estaba envejeciendo. Quizás porque el fuego de la persecución se estaba calentando más alrededor de él. La historia de la iglesia nos dice que Pedro si murió como mártir, como nuestro Señor Jesucristo le había declarado. (Juan 21:18-19). Esto demuestra que Pedro creía que las palabras proféticas de Jesús se cumplirían por completo.

Pedro parecía estar consciente de la importancia del paso de los apóstoles, y la necesidad de preservar la enseñanza autoritativa de los apóstoles y profetas. Esto, la enseñanza escrita de los apóstoles y sus asociados, es la fundación de la iglesia (Efesios 2:20) preservada por Dios para todas las generaciones. Además, declara solemnemente que el testimonio de los apóstoles – un testimonio por el cual soportaron tortura y dieron su vida – no fueron basados en fábulas astutas ni con mentiras a medias, sino en testimonio ocular; ellos vieron con sus propios ojos su majestad. Algunos piensan que el evangelio y el registro bíblico solo son mitos antiguos. Puede que admiren su poder como mitos, pero Pedro insiste con certeza que su mensaje no era un mito – era historia, visto por sus propios ojos. ¿Cuándo vio Pedro la majestad de Jesús? Hubo muchas ocasiones, pero probablemente una sobresalió en su mente: la transfiguración de Jesús, registrada en Mateo 17:1-8, Marcos 9:1-9, and Lucas 9:28-36. Sabemos esto porque Pedro cita lo que el Padre le dijo a Jesús en la Transfiguración: “Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia.”

Puede que esta gloria resplandeciente no sea un nuevo milagro, sino una pausa en un milagro en curso. El verdadero milagro fue que Jesús, la mayor parte del tiempo, pudo evitar manifestar Su gloria. En la transfiguración, el Padre habló desde el cielo para declarar Su aprobación y gozo en Dios el Hijo. Mientras Pedro escribía esto, sentimos que las palabras aun resonaban en sus oídos, porque en la transfiguración cometió el error de hacer a Jesús igual que a Moisés y Elías, quienes aparecieron junto con Él. Fue increíble para Pedro y los discípulos el ver a Jesús transfigurado y glorioso. Fue increíble para ellos escuchar esta voz enviada del cielo. Sin embargo, la experiencia por sí misma no transformó sus vidas. Solo el nacer de nuevo por el Espíritu Santo lo hizo, dándoles audacia sin límites. La transfiguración fue increíble, pero era experiencia pasajera hasta que nacieron de nuevo. La experiencia de Pedro en la transfiguración fue increíble. Pero aún más segura que la experiencia personal de Pedro es el testimonio de la Palabra de Dios acerca de quién es Jesús. El cumplimiento de la palabra profética más segura es un testimonio seguro y confiable de la verdad de las Escrituras.

Cuando consideramos el testimonio profético de Jesús, hacemos bien en estar atentos. Hay al menos 332 predicciones distintas en el Antiguo Testamento con referencia al Mesías que Jesús cumplió a la perfección. La combinación de esta evidencia junta, desde un punto de vista estadístico simple, es absolutamente abrumador. Con razón Pedro puede decir que la palabra es segura, y que es una antorcha que alumbra, es algo a lo que nos debemos de aferrar hasta que el día aclarezca y Jesús regrese.

Aún en el tiempo de Pedro, enemigos de Jesús distorsionaban las profecías del Antiguo Testamento, dándoles significados personales y bizarros para excluir a Jesús de su cumplimiento. Pero Pedro dice que la profecía no es de interpretación privada, sino que su significado es evidente y puede ser comprobado por otros. Aunque Pedro habla de profecía de la Escritura, es el mismo principio para el don de la profecía hoy en día. Debe haber una confirmación sobria de cualquier palabra profética, y no por medio de otra palabra profética, sino por las Escrituras. En el don de profecía, Dios nunca habla solamente a una persona, y siempre provee confirmación. Es erróneo y malo el distorsionar la profecía a nuestro significado personal, porque la profecía no viene del hombre, sino de Dios, aunque venga por medio de los hombres santos de Dios– pero solamente cuando son inspirados por el Espíritu Santo. La palabra griega Antigua traduce “inspirado” tiene el sentido de llevado a lo largo, como un barco siendo llevado a lo lago por el viento o la corriente (la misma palabra es usada para un barco en Hechos 27:15, 17). Es como si los escritores de las Escrituras “elevaban sus velas” en cooperación mientras Dios y el Espíritu Santo los llevaban a lo largo de la dirección que Él deseaba.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.