Quizás, como escribió esta carta después de un largo tiempo, no quería olvidar de dónde venía, y que a veces seguía siendo más como el viejo Simón que como el nuevo Pedro. Algunos dicen que Pedro no fue quien escribió esta carta porque la materia y el estilo son un poco diferentes en comparación con 1 Pedro. Aun así, el propósito de las dos cartas es diferente. 1 Pedro fue escrita para animar a los cristianos que estaban bajo la amenaza de persecución violenta; 2 Pedro fue escrita para avisar a los mismos creyentes del peligro de los falsos maestros e influencias dañinas. Pedro exhorta a sus lectores a tener una apreciación propia para la profecía, de vivir una vida santa y piadosa mientras esperan la venida de Cristo y crecer en la gracia y conocimiento del Señor.

El orden de estos títulos es importante. Pedro primero se considera a sí mismo un siervo, y después un apóstol. Pedro escribió a aquellos que tenían la misma salvación que él había experimentado, a la cual le llamaba “una fe igualmente preciosa.” Esta fe era alcanzada, y no por esfuerzos del hombre, sino por la justicia de nuestro Dios y Salvador. La gramática del griego antiguo prueba qué Pedro dijo que Jesucristo es nuestro Dios y Salvador. La expresión Dios y Salvador es una construcción en el griego antiguo que demanda a que se traduzca cómo, nuestro Dios y Salvador, Jesucristo, la expresión demuestra que Jesucristo es el Dios de los cristianos. Pedro indicaba que gracia y paz – esos dos de los regalos más preciados – son nuestros en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Mientras más conocemos a Dios adquirimos estos fundamentos esenciales para la vida.

Estamos dispuestos a intentar casi todo menos el conocimiento de Él. Aun confiamos más en los planes y esquemas del hombre en vez del conocimiento de Él. Intentaremos conocernos a nosotros mismos en vez de al conocimiento de Él. Necesitamos llegar al mismo lugar en el cual estaba el Apóstol Pablo, cuando dijo a fin de conocerle. La palabra en el griego antiguo de conocimiento no se refiere a un conocimiento casual. Significa un conocimiento exacto, completo, y profundo. Este conocimiento de Dios viene a aquellos que son llamados, viene por experiencia – la experiencia que el pueblo de Dios tiene con Dios mismo. Es la Gloria y excelencia de Jesús la que lo motivó a llamarnos, y es Su gloria y excelencia la que nos llama hacia Él. Fue de considerable importancia para el consuelo de los gentiles que estas promesas fueran hechas por ellos, y que la salvación no fuera exclusivamente de los judíos. La idea de Pedro es similar a la idea de Pablo con respecto a nuestro estado glorioso como hijos e hijas adoptados de Dios.

Dios está muy por encima de la corrupción de este mundo. Así debería de ser también con aquellos que son participantes de la naturaleza divina.  Somos participantes de la naturaleza divina, pero una vez que somos hechos hijos e hijas espirituales, creciendo en la vida cristiana no es algo que simplemente nos sucede. Debemos de poner toda diligencia en nuestro caminar con el Señor. Comenzamos a caminar con el Señor con fe, pero la fe prosigue en virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal, y amor – siendo el amor la piedra principal de la obra de Dios en nosotros.

La extensión de la lista demuestra que Dios quiere que nosotros tengamos una vida cristiana completa. Si tenemos estas cosas, y abundan estas cosas, es evidente para todos que no estamos ociosos ni sin fruto en nuestro conocimiento de Jesús. Las palabras ociosos y sin fruto caracterizan las vidas de muchos cristianos, a quienes les faltan estas cualidades y esto demuestra que  les hace falta más conocimiento de Dios por medio de una relación en un sentido más profundo cada vez. Tener la vista muy corta; es estar ciego: Si estas cosas nos faltan, demuestra que tenemos “problemas de la vista.” Tenemos la vista muy corta, somos incapaces de ver a Dios, solo nos vemos a nosotros mismos. Esto nos hace prácticamente ciegos, demostrando que nosotros hemos olvidado muchas veces qué fuimos purificados de los antiguos pecados. Tal vez al olvidar lo malo que éramos, se nos olvida cuanta necesidad tenemos de esta limpieza.

¿Cómo podemos estar seguros de que Dios nos ha llamado y que somos elegidos? Haciendo estas cosas las que se hablaron en 1 Pedro (fe, virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal, y amor). Al ver estas cosas en nuestras vidas, sabemos qué nuestras vidas se están haciendo más como la naturaleza de Jesús. Demuestra que estamos siendo conformados a la imagen de Su Hijo. Pedro les recuerda a sus líderes de la gran recompensa de una vocación y elección hecha firme. Entrarán al cielo de manera gloriosa, y no, así como por fuego.

Solo un pensamiento más. Se dice que la entrada nos será ministrada a nosotros. Eso me da una dulce pista de que, cuando Cristo abra las puertas del cielo, el tren de virtudes celestiales – las obras que nos persiguen – irán con nosotros y nos guiaran a la entrada.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.