Pablo reconoce que Dios es el gran proveedor. Sea lo que fuere que podamos dar, fue dado primeramente a nosotros por Dios. Los traductores interpretan lo anterior como una oración; la cual, al ser la oración del apóstol, hecha con fe, contiene una promesa de un incremento tanto temporal como espiritual. Pablo ora para que Dios provea los recursos a los corintios, para que puedan dar, y al mismo tiempo que multiplique lo que ellos den.

La ofrenda de los corintios (representado por vuestra sementera) dará una cosecha: los frutos de vuestra justicia. Y que fueran enriquecidos de forma material y espiritual. Esta es la razón por la que los corintios debieran de ser enriquecidos en todo, para toda liberalidad; esto es, para todas las ofrendas generosas. Después de que toda la ofrenda es dada, y de que toda liberalidad es mostrada por los corintios, la acción de gracias es dirigida a Dios.

Hay al menos cuatro beneficios de la acción de dar de los corintios. Primero, en el nivel más práctico, la ofrenda de los corintios suplirá lo que a los santos falta. Esta es una buena cosa en sí misma, pero su ofrenda hacía más que eso. Segundo, sus donativos también causaban acciones de gracias a Dios. Ellos estaban dando más que comida y dinero; les estaban dando a las personas una razón para dar gracias a Dios. Tercero, la ofrenda de los corintios era evidencia de la obra de Dios en ellos. Cuando aquellos en necesidad reciben el donativo, glorifican a Dios por la obediencia que profesan al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de la contribución. La acción de gracias que sale del donativo de los corintios sería más importante que el mismo donativo. Pablo lo dice francamente. La ofrenda de los corintios era la evidencia de su obediencia a su amor por el evangelio de Cristo. Si una persona no tiene un corazón generoso, hay un sentido en el cual no es obediente al evangelio de Cristo.

La antigua palabra griega traducida como «contribución» es koinonia. Esta es la misma palabra utilizada para las ideas de «compañerismo» y «comunión», significa «compartir las cosas es común. Cuando compartimos nuestras vidas, la palabra koinonia es traducida como «compañerismo. Cuando compartimos nuestro recuerdo de la obra de Jesús por nosotros a través de la Cena del Señor, la koinonia es llamada «comunión. Cuando compartimos nuestros recursos para que nadie esté en la miseria, es llamada «contribución».

El cuarto beneficio de los donativos de los corintios era que haría que los cristianos de Jerusalén oraran por ellos. Esto es algo que podemos hacer cuando otros nos dan a nosotros, y cuando necesitamos sus donativos. Podemos orar por ellos. ¿Cuál es su don inefable? Algunos piensan que es el don de salvación; otros, piensan que es el don de Cristo Jesús. ¿Por qué no, ambos? La salvación es dada a nosotros en Cristo Jesús. Pablo quiere dejar la discusión de la acción de dar al recordarnos de nuevo que Dios es el máximo dador. La gloria del don de Jesús y la grandeza del don de la salvación no pueden ser descritas adecuadamente. Pablo simplemente está diciendo que es imposible describir adecuadamente el don. Está más allá de la entera descripción. Cristo Jesús, el don de amor de Dios para la humanidad, es una bendición inefable, ningún hombre puede concebir, mucho menos declarar, lo grande que es este regalo, pues estás son cosas que desean ver los ángeles. Por lo tanto, muy bien puede ser llamado el don inefable, ya que este es lo más sublime que Dios haya dado o pueda dar al hombre.

Spurgeon dijo: Si predicas a Cristo, nunca te quedarás corto. Si predicas mil sermones acerca de Cristo, no te has alejado de la orilla de la playa; aún no estás mar adentro. ¡Sumérgete, hermano mío! Con esplendor de pensamiento, zambúllete hacia el gran misterio de la libre gracia y del amor abnegado; y cuando te hayas sumergido lo más profundo, percibirás que estás tan lejos del fondo como la primera vez que tocaste la superficie.

¡Qué apropiado para Pablo concluir estos dos capítulos hablando sobre la acción de dar con un enfoque en el don de Dios! La mejor motivación para dar siempre es la gratitud del don inefable de Dios hacia nosotros. El don inefable de Dios es lo que inspira a toda verdadera acción de dar.

El apóstol concluyó todo este discurso sobre contribuir para el alivio de aquellos pobres miembros de Cristo, dando gracias a Dios, el Autor y Consumador de toda gracia…, sin cuya influencia ellos no podrían hacer nada.

Pastor Carlos Umaña